El sexenio que terminó trajo con sigo cambios relevantes en la forma de estimular, crear y percibir la cultura.

La creación se enfrentó a los nuevos retos que le impulso el mercado, pero la literatura probó que puede combinar la calidad con el éxito de las ventas.

El público consumidor de cultura se expandió en estos años.

La remodelación de los auditorios, el arribo oxigenador de las editoriales españolas, el surgimiento de canales o programas televisivos dedicados exclusivamente a la cultura, entre otros fenómenos, promovieron este crecimiento.

Minimalia emprende una revisión de los gustos culturales, los laberintos del mercado editorial, de la narrativa, el ensayo y la poesía, del cine y el teatro; de sus tendencias, contrastes, alientos y hallazgos más notorios en los últimos años.

Convocamos a un conjunto de voces diversas que nos brindan un paisaje amplio y representativo de lo que hoy llamamos consumo cultural.

Continuaremos este panorama en números posteriores.