Carlos Castillo Peraza. Presidente del Partido Acción Nacional.

CALLE SIN CARTERO

Cuentan en Francia -y recoge el dicho Le Point- que el último historiador que se propuso escribir una guía de los cementerios galos previó que la obra requeriría de 32 volúmenes y murió corrigiendo las galeras del primero. El ignoto autor de esa inconclusa, empero, tuvo sucesor: se trata de Bertrand Beyern que, más modesto, sólo emprendió la confección de un tomo acerca del tema, y ha visto premiada su mesura con la edición de su libro. Además, como sólo tiene 28 años de edad, bien podría -como lo hacen sin pudor los autores de Rambo- añadirle volúmenes a su Guide des cimetiers, puesta en anaqueles por la editorial Cherche-Midi. 

La guía, por macabros que parezcan su título e imaginable contenido, no decepciona, ya que no se limita al célebre camposanto parisiense del Père-La-chaise, cuya extensión es virtualmente idéntica a la del Estado Vaticano, es decir, 44 hectáreas, aunque no es exhaustiva. Además, al menos le aclara al lector atento y escrupuloso -según Emile Lanez, del semanario citado- la diferencia entre “cenotafio” (tumba vacía, dedicada a un difunto que descansa en otra parte) y “cardiotafio” (tumba en la que sólo reposan los restos del corazón del finado), o entre algunos otros términos no menos lúgubres. No podía faltarle humor -negro, claro- al autor, quien asegura que su trabajo le costó cuatro años de investigación, pues “había mucho hueso que roer”.

Beyern nos hace saber, a mayor abundamiento, que el cráneo de Renato Descartes yace en compañía de otros menores: un paquete de calaveras encogidas por obra y gracia de los famosísimos jíbaros y sus pócimas; y que el epitafio de la mujer de Satcha Guitry profetiza: “Cerraréis mis ojos y abriréis mis cajones”; y que la calle Emile-Richard, que comienza y acaba junto con los muros del Père-Lachaise, es la única por la que nunca pasan carteros.

ARBOLES GENEAPOLÍTICOS

Panorama hace un breve recuento de los candidatos norteamericanos que son parientes de políticos en funciones o retirados. Los dos hijos de George y Barbara Bush; Hugh, el hermano de Hillary esposa de Bill; Kathleen, hija de Jerry Brown, y, claro, los Kennedy. La revista italiana se divierte haciendo números y cábalas, a partir de una nota de la revista humorística norteamericana Wash-ingtonian Veamos.

Visto que hubo dos nuevos Kennedy en liza para los comicios de 1994, queda demostrado que cada diez años se duplica el número de los que portan el apellido mágico y participan en elecciones. Si la serie continúa, serán 256 en el año 2050 y 4,096 al terminar el siglo XXI. Para el año 2134, serían 65,536 los Kennedy-candidatos y, al termino del siglo XXII, habría 4,194,304 descendientes de Joseph y Rose apretando manos, aunque los cargos públicos -salvo explosión burocrática- no sean suficientes para tantos. Por supuesto que habrá Kennedys con primeros apellidos distintos: Schriver, Schwarzenegger y los que se acumulen los decenios que vienen. A esas alturas, no faltará quien asegure que se trata de irlandeses de Oaxaca pues, ¿no es en relación con esta entidad federativa que se dice que cuando alguien nace allí tiembla el presupuesto?

POR UN ESTADO LAICO

Aterra en Europa el desarrollo del fundamentalismo religioso islámico. La querella de los velos divide a los franceses, que discuten si a las chicas musulmanas se les debe permitir llevar aquéllos a la escuela, pues la ley prohibe en los centros de enseñanza el porte de signos exteriores confesionales. Las informaciones, comentarios y análisis sobre Mahoma, el Corán, los reinos teocráticos y demás se multiplican. Una entrevista a Yadh Ben Achour, decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de Túnez, miembro de una ilustre familia de teólogos, ilustra la desesperada búsqueda europea, especialmente francesa, de razones para la separación religión-Estado. La publica Le Point.

El intelectual musulmán tunecino precisa: “En el Estado teocrático, la religión se encuentra en la peor situación posible, pues se convierte en una obligación y deja de ser una adhesión espontánea. Pierde así lo que tiene de más esencial una creencia, esto es, la sinceridad. De hecho, es el Estado laico el que mejor protege la religión al separarla de la vida pública”.

SOBRE LA VIOLENCIA

Los crímenes masivos, de sospechosa motivación religioso-mafiosa, perpetrados en la pacífica Suiza y con ecos o raíces en el tranquilo Canadá, motivan reflexiones en todos los semanarios europeos. Christine Ockrent, editorialista de L’Express aborda el tema de este y otros hechos que han poblado las notas rojas aquende y allende el Atlántico, a partir de aquel célebre ¿suicidio? colectivo orquestado por el “reverendo” Jones en Guyana.

La perspicaz escritora anota: “Inflada en la pantalla grande por el talento de un Stone, un Besson o un Tarantino; formateada por la ley de las series en el rectángulo de la televisión, la cultura de la brutalidad no deja de impregnar a nuestra precaria sociedad. La emoción ya no es asunto de sentimiento, de sueño o de esperanza, sino de estómago. Explotada por el partidismo, ampliada sin puntos de referencia, ofrecida sin elementos de juicio, la violencia deja de ser un desorden: es una medida de audiencia”.

Bien valdría la pena una reflexión mexicana al respecto.

¿QUÉ SON LOS BEREBERES?

El fanatismo fundamentalista que crece y asesina a periodistas e intelectuales, actores y artistas en Argelia, ha escogido como víctimas privilegiadas a los miembros de un grupo humano que ha recibido el nombre de kabyle. En realidad, se trata de una rama del gran árbol de los bereberes, que deben su nombre a los antiguos griegos. Estos llamaron “bárbaros” a todos aquellos cuya lengua les resultaba incomprensible. Bárbar, por cierto, viene de la forma en que los helenos imitan la voz de los perros, ya que no dicen “guau” sino “barabar”.

Se trata de un grupo, el chamito-semítico, compuesto por unos 20 millones de seres humanos divididos entre Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. De él forman parte los famosos tuaregs. En su seno nacieron comidas como el cuscus, atuendos como el albornoz, instituciones de toma de decisiones comunitarias como la djeema (a la que hizo famosa en Tanzania el presidente Nyerere), fiestas como la fantasía o desfile de hombres de a caballo y tácticas como la guerrilla que, al parecer, fue inventada por el rey Yugurta de Numidia -un bereber- para hacer frente a las legiones romanas, un siglo antes de Cristo.

Bereber fue san Agustín. También el famoso Abdel Karim, símbolo hasta su muerte, en 1963, de la resistencia a la colonización occidental. Bereberes de origen son la inolvidable Edith Piaf y la maravillosa Isabelle Adjani (¿la vio usted en la película Camille Claudel?).

Acosados por romanos, turcos, españoles, árabes, franceses y sabe Dios cuántos más, los bereberes han logrado mantener sus lenguas, sus tradiciones y su feroz sentido de independencia. Hoy, el frente Islámico de Salvación, argelino, los asesina. Kabyle viene de la palabra árabe kbeila, y en nuestra lengua se dice “la tribu”. Comunidad mantenida gracias a la tradición oral, al canto. El semanario L’Express dedica dos páginas de gráficas y texto para darnos a conocer este mundo extraño y apasionante.

ORO DE CARTÓN

En su higiénico envase tetra-pak”, dicen muchas de las frases que anuncian diversos productos. Pero tal vez menos proclamada sea la historia de esta empresa, sueca por cierto, que nació de la terca imaginación de Ruben Rausing, a quien inventó el modo de empaque continuo, al vacío, doblando y sellando un rollo de cartón laminado. Material, dicho sea de paso, que también es invento de la firma y que es el único que permite operar a las máquinas que se rentan, no se venden.

La empresa, portento de discreción y eficiencia, se porta mejor que sus paisanas Volvo o Electrolux. Setenta mil millones de tetra-paks son utilizados cada año en el mundo. La casa emplea a unas 16 mil personas y controla la mitad del mercado del empaque en Europa, la tercera parte en los Estados Unidos y el 40% en Japón. Las máquinas representan el 15% de sus utilidades. El 85%, el cartón especial. Y acaba de comprar entero al grupo lechero más importante de Suecia, que a su vez ocupa a 35 mil personas, lo que hace de los “tetras” una cadena completa. Hasta vino -en Argentina- se empaca ahora en este tipo de envases. Tetra-Pak sostiene once centros de investigación científico-tecnológica para desarrollar sus productos. Gana mil millones netos de francos franceses al año, es decir, unos 200 millones de dólares, limpios de polvo, paja, gérmenes, impuestos y demás, sólo en renta de maquinaria y venta de cartón.

¿REGRESARÁ EL GENERAL?

A sus setenta y un años de edad, detrás de sus infaltables gafas oscuras, en el hospital donde se recupera de una pedrada recibida mientras firmaba su libro de memorias en Wroclaw, el general Jaruzelski trata de recuperar totalmente la vista, semiperdida a causa del atentado, obra de un desequilibrado.

El hombre de la transición polaca asesora a los antiguos comunistas, ahora en el poder. Y como se aproximan elecciones presidenciales (serán en 1995), los polacos se preguntan si el militar competirá por la primera magistratura de su país, pues las encuestas muestran que 52 de cada cien de sus compatriotas están convencidos de que fue mejor presidente de lo que es Lech Walesa.

Nada caritativo, el bigotón exobrero y ahora jefe del Estado omitió enviar a su predecesor mensaje alguno a su lecho de herido. Más inteligente sin duda que Walesa, el cardenal primado de Polonia monseñor Glemp, no sólo mandó carta sino hizo visita digamos que pastoral a veterano mílite. Hay instituciones que saben que serán eternas. Y en cada tiempo hacen lo que tienen que hacer: no inventan utopías para salvar el presente sino actúan en el presente para mantener siempre viva la posibilidad del futuro.