Hasta 2010 nunca había habido alternancia en las gubernaturas de Coahuila, Colima, Durango, Estado de México, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz. De entonces a la fecha ha habido alternancia en Durango, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz. Todas ellas —del PRI a otro partido— han sido encabezadas por ex priistas, salvo en el caso de Tamaulipas. Cuando los partidos de oposición han decidido enviar a candidatos auténticamente propios a buscar la alternancia han fracasado, como ocurrió en las pasadas elecciones en el Estado de México y Coahuila. Así, sólo ex priistas han podido ganarle al PRI en los enclaves que mantuvo por más de 80 años. ¿Hay realmente cambio político en estos casos o el PRI se mantiene en el poder y sólo cambia de siglas?


Ilustración: Víctor Solís

Gabino Cué en Oaxaca, Rafael Moreno Valle en Puebla, Mario López Valdez en Sinaloa, Arturo Núñez en Tabasco, Miguel Ángel Yunes en Veracruz, Carlos Joaquín en Quintana Roo y José Rosas Aispuro en Durango son todos ex priistas y en su momento formaron parte de la elite autoritaria en sus estados. Todos ganaron gubernaturas abanderando a la oposición. En varios casos, incluso, compitieron con la oposición unida para “sacar” al PRI. Salieron del PRI por disputas internas, la mayoría derivadas de que no obtuvieron una candidatura que deseaban —Cué, Moreno Valle, López Valdez, Carlos Joaquín, Rosas Aispuro—. En cambio la oposición compitió con militantes propios, es decir, formados en su interior y que no venían de la elite autoritaria, en Colima, Hidalgo, Estado de México, Coahuila y Campeche, y perdió en todos los casos.

Uno de los nudos de la democratización mexicana es que aquellos estados donde nunca ha perdido el PRI se debaten entre más PRI o ex PRI. Algunos han pasado por procesos electorales de los que sale cambio en las formas —alternancia— pero continuidad en los fondos —misma elite—, confundida por la mimetización que logran ciertos ex priistas en los colores de la oposición. Mala noticia para la democracia tanto la limitación del pluralismo como la simulación de las ofertas políticas ¿Cómo salir?

 

En 2010 hubo alternancia en Oaxaca, Puebla y Sinaloa.1 Gabino Cué renunció al PRI en 2002 cuando no obtuvo la candidatura a alcalde de Oaxaca. Se unió entonces a Movimiento Ciudadano, partido que lo convirtió en su candidato a la alcaldía y con el cual obtuvo el triunfo. Cué había crecido políticamente amparado por el ex gobernador oaxaqueño (1992-1998) y ahora secretario general de Gobierno de Puebla, Diódoro Carrasco. En 2002 Carrasco estaba enfrentado con el entonces gobernador de Oaxaca, José Murat (1998-2004), quien monopolizó las candidaturas para su facción del PRI. Dicha situación orientó a la facción de Carrasco a salir del PRI —incluido Cué, quien perdió la elección de gobernador en 2004, pero finalmente la ganó en 2010.

Rafael Moreno Valle, quien había sido secretario de Finanzas en el gabinete del gobernador de Puebla Melquiades Morales (1999-2005), buscó la candidatura al Senado por el PRI de cara a las elecciones de 2006. Sin embargo, el gobernador en funciones, Mario Marín, adversario de Morales, lo bloqueó. El PAN, en cambio, le dio la candidatura y lo hizo senador en 2006. Años después Moreno Valle renunció al Senado para convertirse en candidato opositor a la gubernatura de Puebla y obtuvo el triunfo en 2010.

Una historia parecida fue la de Mario López Valdez en Sinaloa. López Valdez era cercano al ex gobernador Juan Millán, enemistado con quien era gobernador en 2010, Jesús Aguilar. Aguilar optó por darle la candidatura a gobernador a un miembro de su facción, Jesús Vizcarra. En consecuencia López Valdez rompió con el PRI y se convirtió en candidato de la alianza del PAN y parte de la izquierda, la cual ganó.

Arturo Núñez, priista en aquel entonces, fue precandidato a gobernador de Tabasco en 1999. La candidatura finalmente la obtuvo Manuel Andrade. A partir de ello Núñez comenzó una gesta por democratizar al PRI. En 2005 abandonó el partido y en 2006 se convirtió en candidato a senador por el PRD. En 2012 Núñez abanderaría la alianza de izquierda por la gubernatura de Tabasco y ganaría.

Miguel Ángel Yunes se afilió al PAN en 2008, tras militar en el PRI varias décadas. Para aquel año ya había formado parte de los gabinetes federales emanados de Fox y Calderón. En 2010 Yunes fue nombrado candidato a gobernador de Veracruz por el PAN y perdió contra Javier Duarte. En 2016 Yunes le ganó la elección de gobernador a su primo, el priista Héctor Yunes.

Carlos Joaquín González es miembro de una de las familias priistas más prominentes de Quintana Roo y medio hermano del ex gobernador Pedro Joaquín Coldwell. Hasta comienzos de 2016 fue subsecretario de Innovación y Desarrollo Turístico en el gabinete del presidente Peña Nieto. Joaquín González salió del PRI cuando el entonces gobernador Roberto Borge lo bloqueó en su camino a convertirse en candidato tricolor rumbo a la elección de 2016. Abanderó la alianza del PAN con parte de la izquierda y obtuvo el triunfo.

Finalmente, José Rosas Aispuro renunció al PRI en 2010, después de que el gobernador en funciones de Durango, Ismael Hernández, se encaminaba a imponer como candidato tricolor a Jorge Herrera. En aquella misma elección Rosas Aispuro contendió por la alianza del PAN/PRD/Convergencia y perdió. Compitió de nuevo en 2016 y en esta ocasión se alzó con la victoria.

Tamaulipas es la excepción: la alternancia la encabezó en 2016 un político forjado en la oposición, el panista Francisco Cabeza de Vaca, quien venció al candidato del PRI, Baltazar Hinojosa. 

 

Cuando la oposición ha decidido impulsar, de 2010 a la fecha, candidatos formados en su interior en elecciones de gobernador en entidades donde nunca ha perdido el PRI, ha sido derrotada. En Campeche el PAN optó por candidatear en 2015 a su militante Jorge Rosiñol y perdió. En Coahuila el PAN optó por un panista de muchos años —Guilermo Anaya— en 2011 y 2017. Anaya fue derrotado en ambas elecciones. En Colima el PAN optó por Jorge Luis Preciado para la elección ordinaria de gobernador de 2015 —que se declaró nula— y para la extraordinaria de 2016, y fue vencido las dos veces. Preciado había militado en su juventud en el PRI, aunque nunca en posiciones importantes, y desde 1996 lo hacía en el PAN. En los tres casos el resto de los partidos no pesaron en la contienda.

En el Estado de México la oposición optó por candidatos formados en su interior tanto en 2017 —Delfina Gómez y Josefina Vázquez Mota— como en 2011 —Alejandro Encinas y Luis Felipe Bravo Mena—. El PRI ganó ambos comicios. Por último, en Hidalgo diversos partidos de oposición compitieron unidos en 2010, abanderados por Xóchitl Gálvez, y perdieron. En 2016 el PAN compitió con un militante —Francisco Xavier Berganza— y el PRD con un ex priista pero que no había sido miembro de la elite autoritaria —José Guadarrama—. A la fecha el PRI no ha salido de la gubernatura de Hidalgo.

 

Las alternancias son sólo una dimensión del enorme reto que es la democratización subnacional mexicana. Sin embargo, son una dimensión importante, pues conciernen a la posibilidad real de desplazamiento de quien gobierna, esencial en un arreglo democrático. Las alternancias más recientes han sido encabezadas por personas que fueron miembros de la elite autoritaria priista y que decidieron salirse por inconformidades, especialmente en el reparto de candidaturas. Hecho esto se pasaron a la oposición, compitieron con las siglas de ésta, y se convirtieron en ex priistas que sacaron al PRI del gobierno.

Los efectos de esta dinámica sobre las instituciones no se han hecho esperar. Cué ni siquiera pudo construir las condiciones mínimas de gobernabilidad en Oaxaca por la fragilidad de la coalición que lo llevó al poder. Moreno Valle gobernó favoreciendo a las clases altas y medias que lo votaron, y con intolerancia hacia sus críticos. López Valdez dio paso al regreso del PRI a Sinaloa en 2016. Miguel Ángel Yunes ha estado ensombrecido durante su corto mandato por sus propios escándalos del pasado. Arturo Núñez no ha logrado marcar diferencias respecto del tradicional estilo de gobernar priista. Carlos Joaquín y José Rosas Aispuro llevan apenas unos meses en el poder y sería precipitado establecer conclusiones.

¿Cómo deshacer la madeja? Los partidos de oposición históricos han demostrado una enorme incapacidad en los enclaves priistas para formar cuadros que le puedan ganar al PRI, tanto candidatos como equipos. En consecuencia, han recurrido a perfiles y grupos del ex PRI para vencer al PRI. Se les ha hecho fácil: estiran la mano y toman lo que ya está creado, aunque sea tricolor, en lugar de consolidar lo propio. De ello ha surgido una mimetización de todos los partidos con el PRI. Cambian las siglas de quien gobierna pero la elite política sigue siendo la misma, pues llega otra facción de la misma. Mal síntoma para una democracia la escasez de alternativas y peor síntoma la simulación de las mismas.

La salida es que los partidos de oposición creen perfiles y capacidades para competirle al PRI con una propuesta diferente. También podrían invitar a candidatos externos, pero que vengan de fuera de la elite autoritaria, no de su corazón, como ha sucedido recientemente. Si la propuesta que presentan los partidos de oposición es mejor o peor que la del PRI es cuestión que el electorado decidirá, pero lo mínimo que pueden ofrecer es que sea diferente. Probablemente, de hacerlo, les tome más tiempo conseguir alternancias, pero las que ocurran serán tales y no ex priistas desplazando a priistas. El pragmatismo excesivo y el cortoplacismo imperantes han permitido al PAN y a la izquierda desplazar al PRI, pero sólo para que lleguen otras siglas en lo formal sin mucho cambio en lo sustancial. Si la oposición se obstina en no crear estos perfiles, grupos y capacidades, las coordenadas electorales en los enclaves autoritarios mexicanos seguirán siendo PRI o ex PRI.

 

German Petersen Cortés
Estudiante del doctorado en Gobierno en la Universidad de Texas en Austin.


1 Petersen, G. (2015), Alternancias en enclaves autoritarios: PRI, oposición y democracia en los estados. Elecciones de gobernador en Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Sinaloa, El Colegio de México, tesis de maestría en ciencia política.

 

6 comentarios en “Sólo el ex PRI le ha ganado al PRI

  1. El pan se ha convertido en un partido irrelevante con la salida de los calderon-zavala y el pri si no gana en 2018 experimentaria el efecto de un salinismo cada vez mas irrelevante. Al partido verde se le acabarian sus aliados por lo que el nino verde no podra continuar intentando parlamentar en las camaras del congreso. Amlo el ex pri que veneera al pri y la derecha dividida en dos partidos.

  2. Patito: el autor hizo una teoria acerca de elecciones de gobernador en enclaves autoritarios y no de la presidencia de la republica por lo que si amlo siendo ex pri le gana al pri en 2018 es irrelevante. Buena teoria.

  3. Excelente articulo de ciencia politica. La unica posible potencial anomalia a su teoria seria que Ruffo del PAN le gano al PRI en BC la gobernatura en un enclave autoritario hace mucho tiempo, pero es entendible que la teoria de Petersen se refiere a enclaves autoritarios en que se ha preservado el PRI en el poder en la era pos-Zedillo en los que solamente le gana el ex PRI solamente al PRI.

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