40 horas despierto, 750 kilómetros manejando la camioneta cargada hasta donde se pudo, 80 kilómetros en moto, de comida mejor no hablemos por que no había tiempo para nada más, sólo movernos y ayudar en la medida de lo posible. Morelos fue la prioridad. Quiero darle las gracias a todas las personas que hicieron esto posible. La ayuda que enviaron a través de nuestra brigada llegó a las manos de las personas que la necesitaban sin ningún intermediario.

Existen zonas en Morelos muy necesitadas a las que el gobierno ni siquiera ha entrado. Me da tristeza y rabia saber que para algunos es más importante venir a tomarse fotos que ayudar a las comunidades que están tan cerca y en condiciones de necesidad extrema. En Cuernavaca habían retenido el apoyo mandado desde de Michoacán con el pretexto de “inventariar” para lograr el cometido de reetiquetar con calcas del gobierno en turno. Pero ves gente solidaria. Todos ponen su grano de arena.

El camino nos permitió ver más brigadas y voluntarios dando lo que pueden, transportando, alentando, distribuyendo ayuda. La sociedad está haciendo la magia. Ninguna ayuda es muy pequeña y todos estamos haciendo esto posible. Hacer sonreír a alguien que tiene el alma en el piso es un milagro por sí mismo. No se desalienten, sólo busquen un canal seguro para ayudar, porque sí los hay. Y me da gusto reconocer el trabajo de los bikers. Quienes más nos han facilitado las cosas a los miembros de la brigada han sido hermanos motociclistas de Guadalajara, Ciudad de México y Estado de Mexico.

 

Víctor Javier García
Jefe de equipo en Tata Consultancy Services Guadalajara y miembro de Road Bulls Jalisco.

 

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