Quienes lean este texto a más de un mes de la jornada electoral en el estado más poblado del país ya habrán visto el mapa a nivel municipal o distrital de los resultados. Ese mapa muestra una imagen clara: Morena logró avanzar en las zonas conurbadas a la Ciudad de México; el PRI mantuvo el apoyo en el resto del estado, particularmente en zonas rurales; el PAN se redujo a sus bastiones tradicionales en las áreas de mayores ingresos al oeste de la capital del país; mientras que el PRD se consolidó en Nezahualcóyotl y algunos municipios de tierra caliente, al sur del estado.

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Ilustración: Víctor Solís

La imagen no es falsa, pero es imprecisa e incompleta. Es imprecisa porque la diversidad de secciones electorales dentro de los municipios nos muestra un electorado más diverso: Morena logró competir, por ejemplo, en la zona metropolitana de Toluca; en los bastiones panistas de Naucalpan y Tlalnepantla, y en la propia y perredista Nezahualcóyotl. Es incompleta porque el solo mapa nada nos dice sobre las características poblacionales y socioeconómicas de cada zona en relación a la distribución de sus votos, ni sobre la volatilidad de sus electores.

No nos atreveríamos a hablar de un realineamiento, pero sí es evidente la formación de un bloque opositor de secciones que en esta elección gravitó hacia Morena, en zonas con mayor bienestar: urbanas, conectadas, educadas, con empleos formales, mejores condiciones de vivienda, y en las que algunas de las obras emblema de la administración de Eruviel Ávila no alcanzaron para mantener el apoyo hacia el PRI. Las irregularidades en la campaña, la identificación de montos e impactos que el dinero gastado hayan tenido en el resultado final, serán tarea de las autoridades electorales; por ahora los datos nos permiten identificar otra cosa: una proporción importante del electorado mexiquense dispuesto a apostarle a una opción opositora en territorios tradicionalmente panistas o priistas. Más los segundos que los primeros, baste decir que respecto a 2011, las secciones ganadas entonces por Eruviel se dividieron casi equitativamente en 2017 entre Delfina Gómez y Alfredo del Mazo. No es un dato menor. Como tampoco es menor encontrar una disposición en zonas panistas por votar por Morena, entre las secciones que votaron por el PAN para diputados en 2015, apenas dos años después, la proporción que votó por Delfina es dos veces mayor que la que votó por Josefina.

Presentamos aquí 12 postales de la elección con base en el mismo número de preguntas que nos pareció relevante para tener una imagen coherente de lo que ocurrió el pasado 4 de junio. Utilizamos para ello los datos de las más de las seis mil 398 secciones electorales para las que tenemos datos tanto electorales como sociodemográficos. Esa es nuestra unidad de observación central, aunque hablaremos también, cuando sea pertinente, de los municipios a los cuales pertenecen dichas secciones.

¿Cómo se dividió geográficamente el voto?

Lo más evidente de los reñidos resultados electorales es que el PRI ya no es el poder hegemónico en el Estado de México. Si dividimos al estado por secciones electorales podemos ver cómo el apoyo a los partidos tiene una lógica geográfica. Las secciones como unidad electoral tienen una distribución poblacional mucho más similar entre sí que los municipios, por ello hay muchas más secciones y más pequeñas en zonas densamente pobladas que en zonas rurales (ver gráfica 1).

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En las zonas aledañas a Toluca y la Ciudad de México votaron mayoritariamente por Delfina para gobernadora, mientras que en áreas más rurales, especialmente al norponiente del estado, se votó por Del Mazo. El azul del PAN casi desaparece del mapa; sólo 190 secciones de más de seis mil 300 apoyaron a Josefina. El PRD mantiene su presencia, aunque muy debilitada, en las zonas urbanas y en las secciones que colindan con Guerrero.

¿En serio, se dividió geográficamente el voto?

Si hacemos un mapa con la diferencia en votos entre el PRI y Morena por sección electoral, podemos ver qué zonas del estado son intensamente partidistas y en dónde la competencia electoral fue más férrea. La diferencia entre estos dos partidos es mucho más holgada a favor del PRI en zonas rurales, mientras que en las zonas metropolitanas que ganó Morena la diferencia es menos amplia pero todavía con cómodos márgenes (ver gráfica 2).

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Los lugares más competidos son los que están aledaños a las zonas metropolitanas, es decir, la periferia del Valle de Toluca y aledaños a la Zona Metropolitana del Valle de México. En esos lugares la votación PRI vs. Morena se repartió casi por igual. Por lo pronto el mapa sugiere algo: si Del Mazo tuviese que iniciar una gira de agradecimiento por sus votos, hay dos zonas que debe visitar primero y con mayor intensidad, la región de Valle de Bravo y la región de Atlacomulco, ambas en la zona noroeste del estado.

¿Qué municipios aportaron más votos al PRI y a Morena?

La distancia entre primero y segundo lugares estuvo tan cerrada que un puñado de municipios hicieron la diferencia en el resultado final. En municipios más entusiasmados por la candidata de Morena, como Ecatepec, Cuautitlán Izcalli o Tlalnepantla, el PRI recibió 35 mil, 27 mil y 21 mil votos menos que Delfina; sin embargo, el PRI logró sacar un margen de entre 15 mil y cinco mil respecto a Morena en muchos más municipios (ver gráfica 3).

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Esto nos lleva a tres hallazgos. Primero, el PRI recibió más votos que Morena en más municipios que en los que Morena recibió más votos que el PRI. Segundo, a pesar de lo anterior, en más municipios que ganó el PRI, Morena sacó un buen resultado. Tercero, la ventaja en el PREP de Del Mazo se debe, en gran parte, a asentamientos urbanos en zonas rurales del noroeste del estado. Los tres municipios en los que la ventaja total en votos por el PRI respecto a Morena es más grande son contiguos y se encuentran justo ahí: Villa Victoria, San Felipe del Progreso y San José del Rincón aportaron 40% de la diferencia en votos entre Del Mazo y Gómez en la elección. De hecho, 95.5% de la distancia en votos entre el PRI y Morena se explican por esos tres municipios más otros siete: Toluca, Huixquilucan, Ixtlahuaca, Almoloya de Juárez, Chimalhuacán, Zinacantepec y Nicolás Romero.

¿De dónde salieron los votos por Morena?

En la primera elección para gobernador en el Estado de México en la que participó Morena se quedó muy cerca del triunfo. Siendo un partido nuevo, esto obliga a preguntarnos ¿a qué partido apoyaban antes las secciones que apoyaron a Delfina en 2017? Si comparamos el partido que resultó ganador en cada sección electoral en las últimas tres elecciones con el ganador en esta elección, podemos ver cómo se formó la coalición que apoyó a Delfina (ver gráfica 4).

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El contraste entre esta elección y la de 2011 es radical, Eruviel consiguió 62% de los votos, mientras que Del Mazo obtuvo sólo 33.7% (según el conteo distrital). Por su parte, 86% de las secciones que votaron por el PAN en 2011 volvieron a votar por el  PAN en esta elección. Estas 109 secciones son el bastión del PAN en el estado, el voto panista duro. Delfina consiguió quedarse con 41.4% de las secciones que habían votado por el PRD en 2011, mientras que 34.5% de las secciones que entonces eran del PRD se pasaron al PRI. Tal vez el dato más revelador es que Del Mazo logró quedarse sólo con 43.2% de las secciones que había ganado Eruviel; 41.5% votó en esta ocasión por Morena.

En 2012 Vázquez Mota fue candidata del PAN a la presidencia. Si comparamos su desempeño entonces con el de esta elección, podemos vislumbrar el nivel de retroceso que tuvo el PAN en el Estado de México. Vázquez Mota logró quedarse con sólo 45.3% de las secciones que habían votado por ella en 2012; en 35.1% de las que la habían elegido entonces ganó Delfina en esta ocasión, el doble de las que logró arrebatar el PRI.

Notoriamente, el voto para Andrés Manuel López Obrador en 2012 también se dividió en dos en 2017, 47.9% de las secciones lo siguieron a Morena y apoyaron a Delfina, pero 36.6% permaneció con el PRD y casi 15% se fue con el PRI. Del Mazo logró conservar al 57% de las secciones que habían votado por Peña Nieto en 2012, pero 38.1% de ellas eligió a Delfina en estas elecciones. El PRD también mantuvo su dominancia sobre sus bastiones, logró conservar al 70.3% de las secciones que había ganado en 2015, 15% de las secciones ex perredistas pasó al PRI en esta ocasión y 14% pasó a Morena.

La comparación más reveladora puede que sea con las elecciones para diputados de 2015; Morena fue el partido que tuvo a los votantes más leales, 87% de las secciones donde ganó en 2015 volvieron a votar por Morena en esta contienda. La desbandada del PAN es más obvia cuando comparamos con los resultados de hace dos años, todo el progreso que el PAN había hecho en la entidad en 2015 lo perdió en esta contienda. Sólo 24.3% de las secciones que eligieron a diputados del PAN volvieron a votar por Josefina en esta elección, 46% prefirió votar por Delfina.

El daño que Delfina y Morena le hicieron a la hegemonía priista en el estado es claro cuando comparamos el desempeño del PRI hace dos años con el de esta elección; el PRI logró retener sólo 51% de las secciones que había ganado, 44% pasó a Morena. Es decir, el PRI perdió casi la mitad de las secciones que había ganado hace apenas dos años.

¿Cómo son las secciones  que pasaron del PRI a Morena?

Morena, entonces, absorbió una gran porción de los votantes del PRI y del PAN. ¿Qué características comparten estas personas que decidieron votar por Morena y qué características comparten las que se mantuvieron leales al PRI y al PAN? Podemos inferir sus características analizando datos socio-económicos a nivel sección electoral del Censo 2010 (ver gráfica 5).

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Las secciones que en 2011 votaron por el PRI y en 2017 decidieron votar por Morena tienen, en promedio, 1.3 años más de escolaridad que las que se mantuvieron leales. En promedio, 10% más de las viviendas en esa sección tiene auto y 14% más tiene internet (la diferencia en internet es mayor que la diferencia en autos). Sólo 9% de las personas tienen Seguro Popular, comparado con 27% de las personas en secciones que retuvo el PRI; 6% menos de viviendas en promedio tienen piso de suelo en secciones que pasaron a Morena que en las que se mantuvieron leales y 11% menos no cuenta con agua adentro de su hogar.

En síntesis, las secciones que el PRI perdió frente a Morena son menos pobres que las que el PRI logró mantener. ¿Eso se relaciona con la sorpresiva transferencia del PAN a Morena?

¿Cómo son los ex votantes del PAN que pasaron a Morena o al PRI?

El voto del PAN se dividió entre Morena y el PRI, pero el perfil de las personas que se decantaron por uno y por el otro partido es muy diferente. Si tomamos las características sociodemográficas promedio de los habitantes de cada sección y lo comparamos, podemos inferir otra vez quiénes son estos ex panistas que se volvieron morenistas y priistas conversos, y quiénes son aquellos que representan el voto duro del PAN en el estado.

Las secciones que continuaron siendo panistas son las de mayor nivel socioeconómico, en promedio, 92% de las viviendas en esas secciones tiene un auto y 82% internet; sólo 1% en promedio está afiliado al Seguro Popular y sólo 2% tiene viviendas  con piso de suelo; y casi 0% no cuenta con acceso al agua adentro del hogar (ver gráfica 6).

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Por el contrario, las secciones que pasaron al PRI son, en promedio, las más pobres de entre las que habían apoyado al PAN en 2011. Casi 27% de las personas que ahí viven están afiliadas al Seguro Popular; 4.4% de las viviendas tiene piso de tierra y 18% no cuenta con agua dentro de la vivienda. Además, sólo 36% de las viviendas tiene automóvil y sólo 12% tiene internet.

Las secciones que pasaron a Morena son mucho más parecidas a las secciones que retuvo el PAN que a las que se fueron al PRI. En promedio, 66% de las viviendas que pasaron a Morena tiene internet y 78% tiene auto. Estudiaron casi cinco años más que las personas que viven en secciones que pasaron al PRI y sólo un año menos que las que conservó el PAN.

¿Cuál es la segunda preferencia  en las secciones?

Las preferencias electorales de los mexiquenses han cambiado drásticamente en los últimos seis años;  en parte puede deberse a candidatos particularmente buenos o malos o a transformaciones en las posturas ideológicas de las personas, pero en parte puede ser porque los votantes no siempre votan por sus candidatos favoritos, pueden votar por su segunda opción si les parece estratégicamente útil. Si comparamos el porcentaje de votos por sección que recibió el PRI vis a vis Morena, y dividimos a las secciones según el partido que quedó en segundo lugar, podemos ver la coherencia y los patrones entre las segundas preferencias de los electores y sus primeras preferencias.

En secciones donde no ganó ni Morena ni el PRI, es decir, donde los dos recibieron menos de alrededor de 30% de los votos, básicamente alguno de estos dos partidos quedó en segundo lugar, aunque Morena más frecuentemente que el PRI (73% si ganó el PAN y 64% si ganó el PRD). Esto quiere decir que Morena es con más frecuencia la segunda preferencia de las secciones en las que no ganaron ni el PRI ni Morena (ver gráfica 7).

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En secciones en las que Morena recibió más de 30% de los votos el PRI quedó en segundo lugar en la mayoría de los casos; mientras que en secciones en las que el PRI recibió más de 30% de los votos es Morena el segundo lugar. Donde ganó el PRI, Morena es segundo lugar en 76% de las secciones; mientras que donde ganó Morena el PRI es segundo lugar en 88% de las secciones.

Así, el PRI se mantuvo como la segunda opción centralmente en secciones ganadas por Morena, mientras que Morena es la segunda opción más frecuente en todas las secciones en las que perdió.

¿Cuál fue la diferencia en participación y en votación  por PRI y Morena en zonas rurales versus urbanas?

Si graficamos en el eje vertical la diferencia entre votos por el PRI y votos por  Morena y en el eje horizontal el porcentaje de la lista nominal que votó en la elección tenemos dos patrones distintos; el primero es para secciones rurales, las cuales ganó el PRI por un amplio margen, el cual era mayor entre más participación hubiera en la sección (ver gráfica 8).

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El segundo patrón es para secciones urbanas, que ganó mayoritariamente Morena y para las cuales no hay una clara relación con participación. Esto es importante, usualmente asociamos más participación a más voto opositor, especialmente en zonas urbanas, no  fue el caso en esta ocasión. Si los esfuerzos de movilización de electores por parte del PRI se concentraron en zonas rurales, habrá que decir que les funcionó; ahí la relación entre participación electoral y apoyo por el PRI es innegable.

Cuando comparamos el porcentaje de votos por Morena y el porcentaje de votos por el PRI vemos la marcada diferencia en tendencias partidistas entre casillas rurales y urbanas (ver gráfica 9). 

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La primera cosa, una obviedad hasta cierto punto, es que a más votos por el PRI, menos votos por Morena en cada sección, y viceversa. La segunda cosa es lo mismo que veíamos con la gráfica anterior,  los votantes urbanos son menos priistas y los rurales menos morenistas. La tercera, tal vez la más interesante, es que las secciones con bajo porcentaje de votación tanto para Morena como para el PRI son secciones urbanas. Es decir, los bastiones de los otros partidos también son mayoritariamente lugares urbanos, el PRI domina las zonas rurales.

¿Respecto a Morena, el voto por el PRI es siempre menos educado?

Sabemos que las zonas pobres y rurales son, en una mayor proporción, partidarias del PRI y que las zonas urbanas favorecen a Morena. Si ahora vemos los años promedio de escolaridad de los habitantes en cada sección, una nueva relación aparece: a mayor escolaridad promedio en una sección, más votos recibe Morena y menos votos el PRI. Esto ya lo intuíamos, pero lo notorio es que el punto a partir del cual las tendencias se separan y Morena empieza a ganar, es en secciones con un promedio de nueve años de escolaridad: educación secundaria (ver gráfica 10).

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La diferencia tiene su momento más ancho entre 10 y 13 años de escolaridad, es decir, secciones con escolaridad promedio de preparatoria y se hace angosta cuando se trata de secciones que tienen más de 13 años promedio de escolaridad. Estas secciones muy educadas, donde en promedio todos los habitantes tienen educación después de la preparatoria, son secciones panistas que se distribuyen entre el PRI y Morena.

¿Diferencias en trabajo formal  versus informal afectan el voto entre PRI y Morena?

Dos diferentes tipos de asegurados resultan en dos muy distintas tendencias electorales para esta sección. De lado izquierdo tenemos el porcentaje de personas afiliadas al Seguro Popular, graficado contra el porcentaje de votos que recibieron el PRI y Morena, y del lado derecho otro tipo de derechohabiencia, porcentaje de afiliados al IMSS, asociado al trabajo formal, por sección. El primero sirve como aproximación a vinculación al gobierno para un sector de la población de bajos recursos que no obtiene servicios de salud vía su empleo, mientras que el seguro lo podemos pensar como una aproximación a contar con un empleo formal y acceso a una red de bienestar (ver gráfica 11).

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Mientras que las secciones que tienen una mayor proporción de afiliados al Seguro Popular tendieron a dar una mayor porción de sus votos al PRI, aquellas que tienen una mayor proporción de afiliados al IMSS votaron  por Delfina. Sin embargo, el partidismo es más marcado para los afiliados al Seguro Popular: secciones con muchos afiliados al Seguro Popular son más priistas que secciones con muchos afiliados al IMSS. En las secciones donde ganó Morena 8% estaban afiliados al Seguro Popular contra 39% al IMSS; mientras que en las secciones en las que ganó el PRI 31% estaban afiliados al Seguro Popular contra 20% al IMSS.

¿Cómo son las viviendas de votantes de PRI y Morena?

El acceso al agua y tener una vivienda con piso de tierra también distingue a los votantes del PRI y Morena. Secciones con una mayor proporción de hogares con piso de tierra votaron más por el PRI y secciones con una mayor proporción de hogares sin acceso adentro de su hogar al agua también (ver gráfica 12).

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De las secciones con cero viviendas con piso de tierra Morena ganó 56% de ellas contra 20% del PRI. En contraste, en las secciones en las que más de 8% de las viviendas tenía piso de tierra, el PRI se llevó 82% de ellas, contra 8% de Morena. Es difícil encontrar una variable que divida con más claridad el tipo de secciones que se fue a cada partido. Del mismo modo, en secciones en las que 100% de las viviendas tenía agua entubada, 54% votó por Morena y 20% por el PRI, mientras que en secciones donde menos de 90% de viviendas tenía agua entubada, 81% votó por el PRI y 14% por Morena.

¿La riqueza, vista en tenencia de auto e internet, discrimina entre PRI y Morena tanto como la pobreza?

Las secciones que votaron por el PRI tienden a tener bajos niveles de hogares con acceso a internet y automóvil, mientras que las que votaron por el PAN se encuentran en el extremo opuesto. Los votantes de Morena están en secciones con niveles intermedios de automóviles en el hogar, más de 40% en promedio y en las que alrededor de 50% de los hogares tienen acceso a internet (ver gráfica 13).

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Las secciones que votaron por el PRD tienen en promedio más hogares con acceso a internet y automóviles que el PRI, pero menos que Morena. La línea de 45 grados nos dice que en casi todas las secciones una mayor cantidad de los hogares tiene automóvil que internet. Visto de otro modo, en las secciones con un promedio superior a la media de hogares con internet y auto, Morena ganó 58% de ellas; pero el efecto pro Morena y/o anti-PRI es más notorio sobre internet que sobre auto.

¿Hay diferencias en votación por PRI y Morena según porcentaje de hogares con jefatura femenina?

Las encuestas de salida indicaron con toda claridad que más mujeres votaron por Del Mazo que por Delfina. Esta contradicción de género resulta aún más intrigante cuando comparamos voto por el PRI con porcentaje de hogares con jefatura femenina por sección. La conclusión aparente es que el voto femenino vino de secciones con mayoría de jefes de familia hombres (ver gráfica 14).

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La causalidad aquí puede ir por dos lados; puede haber algo inherente en ser jefa de familia, una experiencia compartida, necesidades o afinidades en común, que las hacen más propensas a favorecer políticas de izquierda. Otra explicación es que las jefaturas femeninas son un fenómeno particular a las áreas urbanas, por lo que estamos observando el mismo efecto de ruralidad-urbanidad que habíamos visto antes, pero ahora con otra variable muy correlacionada a tamaño de localidad.

Podría ser una mezcla de las dos cosas y, de ser este el caso, podríamos decir que el PRI es más exitoso con mujeres, pero no con jefas de familia, sino con amas de casa. De las secciones donde al menos uno de cada cuatro hogares es comandado por una mujer, Morena ganó 44% de ellas (contra 26% del PRI); mientras que de las secciones donde menos de 10% de los hogares tienen una jefatura femenina, el PRI se llevó 72% de ellas contra 8% de Morena.

¿Las personas que trabajan en la Ciudad de México votaron diferente que las que no?

El INEGI produce información sobre origen-destino de personas del Estado de México que van a trabajar a la Ciudad de México diariamente. Si obtenemos la proporción de personas en cada municipio mexiquense que hacen este recorrido diario para trabajar y lo comparamos con la diferencia de votos entre el PRI y Morena vemos que hay una cierta correlación. En los municipios con más personas que trabajan en la Ciudad de México Morena obtuvo más votos que el PRI (ver gráfica 15).

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Como en el caso de las jefas de familia, la explicación puede ser geográfica; es decir, la gente que vive en la zona metropolitana de la Ciudad de México, la cual es más partidaria de Morena, tiende a trabajar en mayor proporción en la CDMX; lo cual querría simplemente decir que a urbanidad habría que agregar el efecto commute, que puede deberse a procesos de socialización en la Ciudad de México o bien, por ejemplo, a los costos cotidianos de usar el transporte público.

Los efectos de obras emblema: ¿El Mexicable tuvo efectos políticos?

En octubre del año pasado el  gobernador inauguró un teleférico para conectar a zonas de difícil  acceso en Ecatepec y reducir los tiempos de traslado. Nos preguntamos  si hubo algún efecto electoral distinguible en las secciones colindantes, que supondríamos son las directamente beneficiadas.

Trazamos círculos con tres radios diferentes a partir de cada una de las estaciones; el círculo más cercano  tenía un kilómetro de amplitud, el siguiente dos kilómetros y el tercero  10 kilómetros e identificamos a todas las secciones electorales que caían dentro de ellos. Esto nos dejó con dos grupos de secciones: las que caen adentro de esos radios y las que caen afuera.

Primero, comparamos los votos promedio que obtuvo el PRI en las secciones que están adentro de cada uno de los radios con los que obtuvo en las que están afuera.

El hallazgo es simple: Morena ganó en las secciones directamente beneficiadas por el Mexicable, pero lo hizo con una distancia menor que en las secciones un poco más alejadas de las estaciones del sistema de transporte.

En el área de 10 kilómetros de radio respecto al Mexicable, el PRI recibió 4.7% menos votos promedio que en el resto del estado, pero en las secciones a menos de un kilómetro el PRI recibió 1.4% más de votos que en el resto del estado. Sí, pero Morena recibió aún más. Morena pasa de tener 7.4% de ventaja sobre el PRI dentro del área de 10 kilómetros a la redonda de las estaciones a sólo 3.8% cuando se trata de un kilómetro a la redonda (ver gráfica 16).

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Esto quiere decir que en zonas que por sus características debieron votar abrumadoramente por Morena el PRI logró acortar la distancia, y que ello ocurre gracias a las secciones beneficiadas directamente por el Mexicable; aunque siguió siendo una zona que ganó Morena. En una elección así de cerrada esos votos cuentan mucho.

Primeras lecciones

¿Hay lecciones desde la elección del Estado de México para la elección federal de 2018? Creemos que sí, pero con un grano de sal. La más importante tendrá que ver con cómo las autoridades electorales identifiquen irregularidades y califiquen la elección, y cómo los partidos de oposición presenten sus impugnaciones. Sólo viendo los datos de la elección identificamos tres posibles lecciones. Primero, Morena puede hacerse del voto urbano, sofisticado y opositor del país, aun en zonas en las que la izquierda no ha tenido presencia relevante, e incluso frente a una campaña negativa en su contra (aunque es difícil saber qué hubiese pasado sin ella). Segundo, esto depende en gran parte de la fortaleza del PAN, incluso por encima del PRD, aunque si ambos van en alianza el panorama es más complicado. Tercero, el PRI puede perder votos aun en zonas identificadas como de “voto duro”, aunque su capacidad para movilizar votos puede ser clave, especialmente si el nivel de permisibilidad para hacerlo por todos los modos posibles permanece el año entrante.

Metodología

Utilizamos datos de la elección a nivel de sección reportados por el PREP, previos al conteo distrital y el conteo final. Para elecciones previas usamos los datos finales de las elecciones de 2011, 2012 y 2015. Para variables sociodemográficas utilizamos los únicos datos disponibles con tal desagregación del Censo 2010. Los datos originales, el código para modificarlos, así como las bases finales pueden ser consultados aquí http://bit.ly/2vIfwJ3.

 

José Merino

Carolina Torreblanca

Agradecemos el trabajo en el diseño de gráficos a Víctor Sahagún de Data4, así como la asistencia de Marisol Torres y Cecilia Cabello en el procesamiento de datos. Escribimos este texto entre el 9 y el 12 de junio con los datos del PREP, sin las correcciones de los conteos distritales. Algunos resultados presentados pueden modificarse marginalmente con los datos finales.

 

4 comentarios en “Una elección, 12 postales

  1. Hola Dr!
    Como siempre dando cuenta con datos, de eventos importantes para la vida democrática de nuestro país.
    Dónde lo puedo seguir?
    Felicidades al equipo de investigación!!
    Araceli

  2. Que buen trabajo muy previo aclaratorio, esto es importante, porque esto nos obliga a razonar la tendencia como puede estar para las elecciones del 2018. ojala que los ciudadanos del país se decidan rebasar el 60% de los votos y con ello que gane el mejor, para así consolidar la democracia que es muy esperada.

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