La sociedad, en muchas ocasiones, es la que presiona a los aparatos políticos, con frecuencia vetustos, contumaces y sordos para modificar el statu quo. Temas concernientes a bioética y ética médica forman parte de la agenda social: cambio climático, aborto, alimentos genéticamente modificados y maternidad subrogada son ejemplos. La eutanasia forma parte de la galería de urgencias sociales, médicas y políticas.

La experiencia de algunos enfermos, reproducida en la prensa o en revistas médicas es parteaguas para comprender y adentrarse en el universo de la eutanasia. Esas historias las denominamos casos paradigmáticos. Compartimos nueve casos.

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Ilustración: Kathia Recio

Ramón Sampedro, 1998

Marino español. En 1968 cayó al mar, se golpeó contra unas rocas y sufrió sección medular. Vivió 30 años con tetraplejía. A pesar de solicitar la eutanasia los tribunales españoles no se la concedieron. Decidido a morir, pidió ayuda a 11 amigos para suicidarse con cianuro. Dividió la tarea entre 11 amigos para que la justicia no pudiera inculpar a ninguno. En la Navidad de 1998 grabó su suicidio.

Escribió: “El derecho de nacer parte de una verdad: el deseo de placer. El derecho de morir parte de otra verdad: el deseo de no sufrir. La razón ética pone el bien o el mal en cada uno de los actos. Un hijo concebido contra la voluntad de la mujer es un crimen. Una muerte contra la voluntad de la persona, también. Pero un hijo deseado y concebido por amor es, obviamente, un bien. Una muerte deseada para liberarse de un dolor irremediable, también”.

Comentario. Sampedro era una persona mentalmente competente —su cabeza funcionaba— y físicamente incompetente —su cuerpo no funcionaba— por lo que no podía suicidarse. Mar adentro (2004), película de Alejandro Amenábar, reproduce el caso.

Terri Schiavo, 2005

En 1990 sufrió un paro cardiaco secundario a disminución de potasio debido a un desorden alimenticio. El paro devino estado vegetativo persistente. Lo único que mantenía a Terri con vida era la alimentación a través de una sonda nasogástrica. Su esposo solicitó ante los tribunales que le retiraran la sonda pues ella le había pedido que no la dejara vivir si llegaba a estar en ese estado. Seis médicos corroboraron el diagnóstico de estado vegetativo persistente y se autorizó que la sonda que la mantenía con vida fuera retirada. Los padres de Terri se oponían a la decisión de su yerno y pelearon contra él utilizando el poder de los medios y a la iglesia católica. Tres veces se retiró y se volvió a colocar la sonda; la batalla duró 15 años. En 2005 el Tribunal Supremo de Estados Unidos permitió que la sonda fuera retirada definitivamente. Terri murió 13 días después.

Comentario. El caso de Terri confrontó a la opinión médica y a la sociedad laica contra la Iglesia y los políticos conservadores. El affaire disparó las solicitudes de voluntades anticipadas (testamento vital).

Chantal Sébire, 2008

Chantal Sébire sufrió por ocho años las consecuencias de un estesioneuroblastoma; además de deformar su cara, le provocó dolores insoportables y la pérdida de la vista, el gusto y el olfato. En Francia, de donde era originaria Chantal, la eutanasia activa no es legal, por lo que hizo un llamado público al entonces presidente Nicolás Sarkozy y a los tribunales mostrando su desfigurado rostro en los medios para solicitar una inyección letal que terminara su sufrimiento. El 17 de marzo de 2008 los tribunales fallaron en su contra. Dos días después, a los 52 años, se suicidó.

Comentario. Sébire se suicidó. No todos los intentos suicidas tienen éxito. De haber fallado, el Estado y la comunidad médica hubiesen sido blanco de críticas. En Francia la eutanasia sigue prohibida.

Edward Thomas Downes y Joan Thomas, 2009

Sir Edward Thomas Downes, de 85 años, era considerado uno de los mejores directores de orquesta británicos. Su esposa Joan, de 74 años, era productora y coreógrafa. La salud de ambos, de acuerdo a sus hijos, estaba muy deteriorada: él casi sordo y ciego, ella con cáncer terminal. Aquejados por la enfermedad, decidieron morir juntos. La eutanasia y el suicidio asistido son ilegales en Reino Unido por lo que viajaron a la clínica Dignitas en Suiza, donde murieron por suicidio asistido, en la misma cama, después de 54 años de matrimonio.

Comentario. No todos, muy pocos, tienen la fuerza para suicidarse. Viajar a Suiza, único país que ayuda a extranjeros a morir es muy complicado y costoso. El Estado, en este caso Reino Unido, debería agilizar las discusiones para permitir morir con dignidad en casa.

Eluana Englaro, 2009

En 1992 Eluana Englaro sufrió un accidente automovilístico que la dejó en estado vegetativo a los 22 años. Su padre solicitó a la corte italiana permiso para suspender la alimentación que la mantenía con vida, de acuerdo con lo que había expresado su hija de sucederle un accidente. La corte se lo negó en 1999 y en 2005. En 2007 pidió un nuevo juicio y en 2008 obtuvo la aprobación de la corte. Esto suscitó la rotunda oposición del entonces primer ministro Silvio Berlusconi y del Vaticano. El 6 de febrero de 2009 Berlusconi redactó un decreto que pretendía mantener a Eluana con vida, pero el presidente Giorgio Napolitano no lo firmó. El 9 de febrero de 2009, 17 años después del accidente, el padre de Eluana la trasladó a un hospital donde la desconectaron y cuidaron de ella hasta su muerte.

Comentario. La historia de Englaro ilustra el “poder del Poder”, en este caso de figuras tan detestables como Berlusconi, quien, en busca de granjearse el apoyo del Vaticano para así continuar sus tropelías, condenó al padre de Eluana: ver morir, día a día, a una hija que no muere y no vive es indigno. El Vaticano y Berlusconi atentaron contra un principio ético (laico) fundamental: el derecho a morir.

Marc y Eddy Verbessem, 2013

Los gemelos belgas Marc y Eddy Verbessem nacieron sordos. Trabajaban como reparadores de zapatos y compartían un apartamento. Aunque independientes de sus familiares, eran dependientes el uno del otro. A los 45 años les diagnosticaron una enfermedad ocular degenerativa que los dejaría ciegos. Su hermano mayor comentó que ellos no podían soportar la idea de no volver a verse y ser completamente dependientes por la falta de ambos sentidos. Esto los orilló a pedir eutanasia. El médico que los valoró afirmó que la eutanasia los liberó de un gran pesar.

Comentario. En Bélgica la eutanasia se aprobó en 2002 y la eutanasia infantil en 2014. En contra de los argumentos de los detractores de la muerte digna las solicitudes para su aplicación no se han disparado a través de los años. La tragedia de los gemelos Verbessem se limitó gracias a las políticas belgas a favor de la eutanasia.

Brittany Maynard, 2014

En enero de 2014, a los 29 años de edad, le diagnosticaron astrocitoma. El tumor fue resecado; poco tiempo después recidivó; el pronóstico empeoró. Consciente de su pronóstico, decidió mudarse de California a Oregon donde el suicidio médicamente asistido es legal desde 1997. El 1 de noviembre de 2014 puso fin a su vida con medicamentos prescritos por su médico. Durante los meses previos a su muerte inició una fundación que lucha por la muerte digna y la legalización del suicidio médicamente asistido.

Comentario. Gracias a Brittany, en 2016, el gobierno de California legalizó el suicidio médicamente asistido. Oregon es referencia mundial en suicidio asistido. Año tras año el estado comparte la experiencia en el tema. En Washington, Montana y Vermont el suicido asistido es legal.

Valentina Maureira, 2015

Valentina Maureira tenía 14 años cuando decidió que estaba cansada de vivir con fibrosis quística, enfermedad genética que provocó la muerte de su hermano mayor a los seis años. A través de un video, en febrero de 2014, Valentina le pidió a la presidenta chilena Michelle Bachelet que le autorizara una inyección para así morir. La presidenta visitó a Valentina en el hospital pero no pudo acceder a su solicitud pues la eutanasia es ilegal en Chile. Dos meses después Valentina murió por insuficiencia respiratoria, una complicación de la fibrosis quística.

Comentario. El Estado no debería ser quien decida el destino de quienes buscan morir con dignidad. El valor de Valentina debería ser suficiente para que los políticos entiendan que no son dueños de las vidas de sus connacionales. Si no sirve el video de Maureira, ¿qué sirve?

José Antonio Arrabal, 2017

José Antonio Arrabal era un electricista español de 58 años que fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica en 2015. La enfermedad progresaba con rapidez y limitaba cada día más su movilidad y su respiración. En 2017 decidió que quería poner fin a su vida y lanzó una petición en internet para despenalizar el suicidio asistido en España. Al no obtener respuesta favorable de las autoridades se suicidó con un medicamento que consiguió por internet. Logró su objetivo antes de que la inmovilidad le impidiera ingerir el medicamento con su propia mano y ya no tuviera alternativa. José Antonio se aseguró de que sus familiares no estuvieran en casa ese día y grabó todo para que no fueran inculpados.

Comentario. Desprotegido por médicos y autoridades Arrabal adelantó su final: antes de que la inmovilidad total de las manos le impidiese ingerir medicamentos optó, a solas, por el suicidio. Fenecer por voluntad, en soledad, es decimonónico e indigno.

 

Escogimos nueve casos paradigmáticos con el fin de ilustrar algunos motivos por los cuales se accede a terminar la vida. Las historias son reales, proceden de diferentes países, las personas son de ambos sexos, tienen diversas edades, motivos personales para finalizar sus vidas y las voces de sus allegados son respetables. En suma, los casos no son maniqueos. Escucharlos es necesario. Contagiar su valor es fundamental: prolongar la muerte carece de sentido. Darles voz y valor corresponde a quienes defienden la ética laica.

 

Latife Salame
Médica egresada de la Facultad de Medicina de la UNAM. Participa en la organización del Seminario Permanente de Bioética de la UNAM.

Arnoldo Kraus
Médico. Profesor en la Facultad de Medicina, UNAM. Es autor de Dolor de uno, dolor de todos (Debate) y de Recordar a los difuntos (Sexto Piso), entre otros libros.

 

8 comentarios en “Eutanasia: Casos paradigmáticos

  1. La desesperanza siempre requerirá de una buena, y continua, dosis de cariño y amor !
    Que me dicen de los tantos individuos, “totalmente sanos”,que a diario,también deciden suicidarse?
    “Nunca deberíamos,como médicos, dejarnos llevar por las soluciones cómodas e inhumanas”
    Quisiera saber que objeción le ven al desarrollo de los cuidados paliativos, como real solución?

    • Luis:
      Gracias por el comentario. Favorecemos ampliamente los cuidados paliativos. Somos devotos de esa práctica. La eutanasia activa no tiene lugar cuando la medicina paliativa funciona. En México, el problema es el desabasto de medicamentos en los hospitales del sector salud; no hay, en la mayoría, recursos suficientes para atender “humanamente” a pacientes terminales. Eutanasia y cuidados paliiativos no compiten: son opciones diferentes.
      Saludos,
      Latife Salame
      Arnoldo Kraus

  2. Muchas gracias por su atenta respuesta. Mucho me contenta que ustedes prioricen la opción paliativa. Lamentablemente esta es una medicina costosa, pero por ello no debemos abandonar la lucha por impulsarla; sobretodo cuando marcaría la gran diferencia,que sin duda alguna existe, entre provocar o acelerar una muerte, con respecto a la opción de cuidar con amor, calidad científica, y esmerado apoyo familiar, a una vida humana sufriente, hasta su desenlace o fin natural.
    Saludos.

    • Gracias Luis por tu interés:
      Los libre pensadores le apostamos a la autonomía del ser humano. En relación con los enfermos nos interesa salvaguardar su dignidad y evitar el dolor. Abrazamos y respetamos los cuidados paliativos, de los cuales hemos hablado en el Seminario Permanente de Bioética en la UNAM. El muy, muy grave problema, derivado de los hurtos ad nauseam de nuestros políticos es que han dejado sin recursos al país y a los hospitales (no se puede robar y atender necesidades básicas). Esa desgracia ha empobrecido a los hospitales públicos, pobreza que va en detrimento de los cuidados paliativos, no precisamente por ser onerosos, sino porque con frecuencia no hay “nada” de material. E insistimos: los cuidados paliativos no excluyen la posibilidad de eutanasia
      Nuevamente, gracias por conversar.
      Latife Salame
      Arnoldo Kraus

  3. Agradezco enormemente a ambos este artículo y la postura que guardan respecto a la autonomía que todos deberíamos poder ejercer hacia el final de nuestra vida. Gracias por su valioso trabajo, yo estoy completamente a favor del derecho a cobrar con el dichoso asistido y la eutanasia activa.

  4. Gracias por su valioso trabajo, yo estoy completamente a favor del derecho a contar con el suicidio asistido y la eutanasia activa.

  5. Y cual es la opinión en los casos, de quienes pierden la conciencia, sin dejar su voluntad expresa, y que les mantenemos por años con cuidados, pero sin conciencia, ejem. el Alzheimer

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