Hay una frase que circula por internet, de ésas que se atribuyen a grandes pensadores, que dice algo así como “locura es intentar lo mismo y esperar distintos resultados”. En el caso de la selección nacional, que hace unas horas perdió por un contundente 4-1 con Alemania en la semifinal de la Copa Confederaciones, la frase debe ser modificada: con Juan Carlos Osorio y sus famosas “rotaciones” al timón, locura es intentar algo distinto cada vez y esperar los mismos resultados.

Aunque, y con cierta razón, dirán los semiólogos que Osorio no está loco, en efecto es constante. Cada que mueve seis, siete, ocho jugadores del cuadro inicial el resultado posible siempre es similar: la vergüenza está a la vuelta de la esquina.

Sucedió hace unos días cuando hizo ocho cambios del once titular para enfrentar a Nueva Zelanda, cuyo gran mérito para llegar a la Confederaciones fue vencer dentro de una región, Oceanía, abandonada por Australia hace años debido a su pobre nivel. México, con base en jugadas individuales y no trabajo colectivo, logró sacar el partido al final y limpiarle la cara a un entrenador cuya terquedad es su única característica.

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Frente a Rusia, donde se recompuso al equipo que le sacó un difícil 2-2 a Portugal, Osorio siguió experimentando. Cierto es que las lesiones y bajas –Salcedo por un hombro luxado, “Tecatito” Corona por motivos personales– ya pintaban un panorama difícil, pero aun así el entrenador de aquello que los mexicanos más aman, su selección nacional, decidió complicarse la situación todavía más. El consenso dice que ésta es la Rusia más débil de los últimos tiempos, pero al igual que el gigante de Oceanía, hizo sufrir a México. Una vez más, esfuerzo y técnica maquillaron la verdad: México jugaba feo, jugaba mal y tenía problema para vencer a los más débiles.

Y luego vino Alemania, que decidió presentar a su equipo alternativo. Las grandes estrellas como Özil o Neuer se fueron de vacaciones, pero sus lugares los ocuparon Draxler y Ter Stegen, quienes presumen jugar en la élite. No se necesitan argumentos para defender la calidad de tu equipo cuando te das el lujo de tener como suplente al portero titular del Barcelona.

Osorio, quien se jacta de analizar al rival a fondo –sus famosas libreta y pluma de colores, junto con post-its y otro tipo de papelería que parece más compulsión que método–, movió todo una vez más. Y lo hizo por motivos que sólo él sabe o finge saber. Héctor Herrera como única contención frente a un equipo cuyo ataque es letal. Osvaldo Alanís de lateral cuando no es su posición natural. Giovani Dos Santos, fuera de forma por jugar en el llano, o lo que es lo mismo, la Major League Soccer, como responsable de una ofensiva que necesitaba velocidad como nunca. Raúl Jiménez por la banda, cuando su fuerte es el área chica. Y así nos podemos seguir.

Quizás la omisión más grave, digna de discutirse durante semanas, es la de Carlos Vela. Como bien recuerda Mauricio Pedroza, comentarista de ESPN, a Vela se le rogó durante años que volviera a la selección después de un tremendo pleito interno que quebró al grupo hace unos años. Cuando por fin regresó, y en un gran momento futbolístico, Osorio decidió sentarlo durante los 90 minutos más importantes del torneo. Se dice que los 128 millones de mexicanos entrenamos a la selección nacional desde nuestro sillón, y que ninguno está de acuerdo. Pero por primera vez podría haber unanimidad nacional: sentar a tu jugador más hábil contra el equipo más difícil desafía hasta la lógica más rudimentaria.

El resultado fue un 4-1 que pudo haber sido más abultado, pues Alemania se conservó después del 2-0 que consiguió en los primeros minutos de juego. Ante un rival tan débil y nervioso, la Mannschaft optó por guardarse, ya que en tres días enfrenta a un rival en verdad digno: la selección chilena.

México y Osorio se medirán ante Portugal horas antes, equipo que ya liberó a Cristiano Ronaldo y que no se tomará muy en serio el duelo por el tercer lugar. La selección romperá filas después, y Osorio se enfocará en una eliminatoria que tiene ya casi asegurada: unos cuantos puntos más y México regresará a Rusia el próximo año a disputar el Mundial.

Varios analistas decían hoy que lo que hay que hacer es confiar en Osorio. Que ha hecho un trabajo mental formidable con el equipo después del humillante 7-0 de hace un año. Para respaldarlo, dicen, están los números. El partido contra Alemania es apenas el tercero que se pierde desde que dirige la selección mayor.

Pero el problema no está ahí. Osorio puede golear a los cuadros de la zona. Competirle a las selecciones menores de Europa y a las medianas de Sudamérica. Pero las grandes, aquellas que en verdad disputan algo cada cuatro años, ésas están a años luz de nuestro equipo.

No todo es culpa de Osorio, sin duda. Los jugadores, por más esfuerzo que hagan, son limitados. Alanís lo único que tiene de Hummels es la barba y el bigote. Ochoa fue el portero más goleado de la liga española pasada –lo cual no recae del todo en él, pues su equipo fue el colero–, sólo por poner algunos ejemplos. México podrá tener el cuadro más técnico en décadas, pero aun así no es suficiente. Hombre por hombre no están para pelear con los grandes.

Sin embargo se les puede hacer un gran favor. Una cosa es que no compitan con la élite, pero otra es que pasen vergüenzas cada que se enfrentan a ella. Lo más digno que se puede hacer en este proceso mundialista es despedir a un entrenador cuya idea de éxito es sobreponerse a un ridículo que él mismo fabricó.

 

Esteban Illades

 

8 comentarios en “En contra de Juan Carlos Osorio

  1. claro q podemos competir,un paìs de 115millones, claro que hay once que jueguen bien al soccer(hemos ganado Nobel, premios robòtica, medicina etc) Lo malo q NO estàn en el fut profesional x $$$ motivos ajenos

  2. Y agrego, Esteban, que ya sabíamos que Alemania jugaría al latigazo letal. Sin embargo, este tipo siguió jugando sin contención, con un equipo demediado y una defensa in-defensa, abandonada en solitario a su suerte aun después de los dos primeros goles de vestidor. Para Osorio, a diferencia de Pelé, Dios no es redondo sino cuadrado.

  3. El problema de los que gustan del fut, es que quieren ver la seleccion al nivel de los grandes euipos y eso no se puede, ya la pusieron en su lugar los Alemanes, busquen la cuadratura al círculo para explicar lo que no tiene ciencia, 4-1 es un marcador algo injusto para lo que fue el juego, debió ser 6-0 si consideramos que Alemania es campeón del mundo y México no figura entre los primeros diez. Ubiquemonos .

  4. Totalmente de acuerdo. Pero hay una desgracia más. Si ningún equipo grande prescinde de sus mejores jugadores, en México somos especialistas en ningunearlos. Osorio no metió a jugar a Vela, como Mejía Barón decidió dejar en la banca a Hugo Sánchez en el partido más importante, como Lavolpe prefirió no llevar a Cuauhtémoc Blanco, como Aguirre decidió no llevar a Sinha y tener en la banca al Chícharo y Guardado ¿Por qué será que en México son más importantes los entrenadores que los jugadores? Para la araña…

  5. Para mi fue un error de cálculo. Si Vela no hubiera jugado el primer partido contra Portugal de titular, según las rotaciones, le hubiera tocado iniciar contra Alemania. Es decir, Osorio hubiera querido que jugara Vela en este partido, pero fiel a su ideología rotatoria, no le tocaba jugar. Como dije, un error de calculo. Ja ja

  6. Se supone que la selección se prepara con partidos moleros para disputar lo que de verdad importa: Copa América, Confederaciones y sobre todo el Mundial. Se dice que Osorio pierde pocos partidos, el problema es que uno de ellos fue en las eliminatorias de la Copa América, con el vergonzoso 7-0 ante Chile; y ahora la semifinal en esta Confederaciones, con otro vergonzoso 4-1, que no fue más gracias a la benevolencia de Alemania. Lo que sea que haga Osorio en su libretita, ha de funcionar para Damas Chinas o Serpientes y escaleras, pero no para fútbol.