El proceso de migración de las áreas rurales a las ciudades es una realidad. Según la ONU, 70% de la población mundial vivirá en ciudades en el año 2050. Habrá siete ciudades chinas, seis de la India y seis latinoamericanas que serán megaciudades, es decir, que tienen o tendrán más de 10 millones de habitantes.

En Latinoamérica destaca México con el área metropolitana. Por otro lado, Sao Paulo y Río de Janeiro en Brasil, Buenos Aires en Argentina, Lima en Perú y Bogotá en Colombia. Después de América del Norte, donde 82% de la población ya está viviendo en ciudades, la región de América Latina y el Caribe es la segunda en el mundo por su nivel de habitantes: 80% en zonas urbanas.

Este fenómeno de urbanización tomó fuerza en la segunda mitad del siglo XX. Antes de 1950 apenas 42% de la región vivía en ciudades. Uno de los grandes retos, que prácticamente todos los países van a enfrentar en este siglo, es la planificación, administración y gobernanza de las ciudades de forma sostenible, maximizando las oportunidades económicas y minimizando los daños medioambientales. Es necesario utilizar mejor los recursos públicos y explotar los activos naturales de forma consciente y responsable.

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Ilustración: Patricio Betteo

¿Qué es una Ciudad Inteligente? Hay muchísimas definiciones en la literatura y bibliografía que existen. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recientemente lanzó una estrategia llamada “La ruta hacia las Smart Cities” y, efectivamente, define a una ciudad inteligente como aquella que coloca a las personas en el centro del desarrollo, incorpora tecnologías de la información y comunicación en la gestión urbana y usa estos elementos como herramientas para estimular la formación del gobierno eficiente con participación ciudadana.

No obstante, no podemos ignorar la tecnología detrás de las ciudades inteligentes y la internet de las cosas (IoT, internet of things, por sus siglas en inglés). Internet de las cosas es un término propuesto por el británico Kevin Ashton, que fue cofundador del AutoID Centre, donde creó un sistema estandarizado global para los identificadores de radiofrecuencia y otros sensores. El término fue acuñado para describir un sistema en donde la internet se conecta al mundo físico vía sensores cúbicos.

Internet de las cosas es pues la red de dispositivos físicos como vehículos, edificios y muchos otros dispositivos computacionales que disponen de electrónica, software, sensores y conectividad a las redes, que le permite a estos objetos recolectar e intercambiar datos. El término IoT ha evolucionado, y en 2014 la revista Bussiness Insider propuso el término IoE Internet of Everything, internet de todo. Esta propuesta estima que habrá 18 mil millones de dispositivos interconectados para el año 2018 y que para 2017 el mercado relacionado con los dispositivos alrededor del IoT será mayor que el número de computadoras personales, tabletas y teléfonos móviles combinado.

Hablando sobre la instalación de dispositivos conectados en ciudades inteligentes, en el sector salud habrá 23.4 millones de dispositivos en 2017; en servicios públicos, 159.5 millones de dispositivos; edificios y vivienda, mil 67 dispositivos en las casas; transporte 371, etcétera. Todo sumando un total de dos mil 674 millones de dispositivos interconectados en ciudades.

Tomando en cuenta lo anterior, hay 10 consideraciones técnicas para una implementación eficiente de las ciudades inteligentes:

1. La arquitectura tecnológica y soluciones deben estar integradas totalmente. En muchos casos las soluciones IoT trabajan de forma independiente, y no están integradas al proceso de planeación de las ciudades por lo que hay riesgos de estar contemplando un problema inexistente y por lo tanto meterse en más problemas. Por ejemplo, podemos tener la mejor implantación tecnológica para detectar y enrutar una ambulancia, pero si la planeación de la ciudad no está alineada adecuadamente al tema tecnológico existirá el desafío de guiar a la ambulancia bajo las normas y regulaciones existentes en la ciudad. En este caso la solución IoT no será de mucha utilidad.

2. Arquitectura y plataformas tecnológicas abiertas con una infraestructura adecuada de interconexión. Hay muchas herramientas tecnológicas para soluciones, como el control de tráfico, alumbrado, estacionamiento, seguridad, etcétera, sin embargo el valor real de las soluciones basadas en IoT no radica en que tengamos soluciones independientes entre sí, sino en sistemas interconectados que permitan la transferencia de información a través de las diferentes aplicaciones, acrecentando el valor que aportan los sistemas.

3. Involucrar a los ciudadanos como parte de la solución. Los ciudadanos son el centro de todo esto y el éxito de este tipo de implementaciones en las ciudades. Al ser los principales consumidores y máximos beneficiarios, su participación en el proceso es absolutamente crítica. Muchos países han adoptado el concepto de Create or Join the Project (Crea o únete al proyecto), que persigue la colaboración de ciudadanos desde las etapas tempranas de actualización y planeación, y luego en la implementación.

4. Definir metas específicas. Las soluciones ligadas al IoT tienen la tendencia de estar junto con la tecnología, sin embargo en primera instancia se debe tener una definición clara del problema para no terminar perdiendo el tiempo tratando de resolver un problema diferente al originalmente planteado.

5. Enfocarse en soluciones para el crecimiento sustentable. Todas las ciudades en proceso de convertirse en ciudades inteligentes deberán aprender de las experiencias donde la IoT ha sido implantada. Una de las mayores prácticas que las ciudades inteligentes aplican es el enfocarse en soluciones de alumbrado público porque resulta un buen inicio para la implementación de la tecnología ya que el alumbrado de las calles actúa como un catalizador importante para llevar la columna vertebral de fibra óptica que será utilizada en otras aplicaciones como el transporte inteligente, wifi, alumbrado, quioscos, publicidad, seguridad, servicios de localización, entre otros.

6. Estándares para la privacidad y la seguridad. Como todas las soluciones IoT en todas las ciudades, el objetivo es mantener al individuo y ciudadano en mente, las soluciones deberán permitir comunicación gratuita y permitir a los ciudadanos compartir información. Sólo será posible si existen estándares claros que protejan la privacidad y los ciudadanos estén seguros de que sus datos personales no serán mal utilizados.

7. Arquitectura y analítica del big data. La arquitectura de los datos debe ser muy bien diseñada desde el principio del proyecto, permitiendo el procesamiento en tiempo real e instantáneo de éstos y así obtener correlaciones con la información histórica y las tendencias.

8. Utilizar laboratorios de prueba. Los laboratorios brindan un ambiente controlado que puede ser utilizado por los ciudadanos para experimentar con las soluciones IoT, y aprender de las problemáticas que se deben solucionar y cómo los ciudadanos deben participar. Los laboratorios también proveen plataformas tecnológicas abiertas que pueden ser utilizadas por desarrolladores expertos, que generan más ideas y nuevas aplicaciones.

9. Conciencia ciudadana, educación y entrenamiento. Es sumamente importante capacitar al ciudadano en los usos de una nueva solución IoT, antes o inmediatamente después de su implantación. No todos los ciudadanos son conscientes de estas tecnologías y por lo tanto no obtendrán ningún beneficio de las aplicaciones si no están entrenados para hacerlo.

10. Conectividad y calidad del servicio (USO). En cualquier implantación tecnológica del tipo IoT la conectividad juega un papel clave, ya que muchos de los beneficios de estas soluciones vienen de decisiones automatizadas en donde hay mínima intervención manual. El respaldo de la conectividad y la forma de hacer que el sistema sea autosuficiente será la clave. No todas las decisiones se podrán hacer mediante sistemas nube o en el centro de comando. Estas soluciones podrán funcionar en un ambiente empresarial mas no en una ciudad. La conectividad adecuada y el altísimo nivel de servicio deberán ser proporcionados al ciudadano para construir la fe en el sistema y que los ciudadanos lo utilicen en su vida cotidiana.

 

Mauricio Jessurun
Ex presidente de la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría.

Este texto fue presentado en la Reunión General de la Academia Mexicana de Ciencias: Ciencia y Humanismo II.

 

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