Dentro de sus planes de acción como Ciudad Inteligente, Dubái cuenta con la planta de energía solar más grande del mundo. Otro eje es la movilidad inteligente, que no es nada más para Dubái sino para todo el país, eso habla de todo tipo de transporte público, transporte privado, de carga, la logística dentro de la ciudad, la logística nacional. Cuentan con Water Taxis para moverse por la costa. Tienen una red muy extensa de carga para los vehículos eléctricos. Están en desarrollo con una infraestructura muy ambiciosa de estacionamientos, también inteligentes.

Desde los noventa impulsaron el gobierno inteligente. Prácticamente todos los servicios cuentan con aplicaciones y redes sociales que generan la participación de los usuarios y la población en general que pueden calificar cualitativamente la satisfacción de los servicios. Eso ha permitido que todos los trámites burocráticos del gobierno pasen por un proceso de mejora para llegar a tener excelente calificación. Pero lo que es más importante es la transparencia que han logrado. Los procesos están automatizados y calificados por la ciudadanía, están “vacunados” en contra de la corrupción. Es algo que está sirviendo de ejemplo para exportarse a otras ciudades. Grandes empresas privadas se están dedicando a cuestiones de desarrollo de tecnología e innovación, atendiendo el área de gobierno.

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Ilustración: Patricio Betteo

Algunos ejemplos que llaman la atención del Plan de Acción de Dubái es cómo identifican al consumidor de energía eléctrica y los ahorros se acreditan a cada uno de los usuarios. Otro ejemplo relevante, y más para nuestro contexto urbano de la zona metropolitana de la Ciudad de México, es el Observatorio de Agua Inteligente: un mecanismo para detectar fugas o averías en la red de distribución de la ciudad a través de fotografías de celular que suben, geolocalizadas. Y con eso se evalúa en dónde deben intervenir inmediatamente, de acuerdo a prioridades.

En nuestro país tenemos un potencial enorme para hacer cosas valiosas para el futuro de nuestras ciudades. Una de ellas, tomando en cuenta a las ciudades que tienen más de 50 mil habitantes, es que tienen una dispersión muy favorable para comentar las vocaciones características de cada una de las ciudades, y ayudarlas por medio de conceptos de ciudades inteligentes a desarrollarse más aceleradamente.

Algo preocupante de nuestras ciudades es que tienen una densidad habitacional muy baja, más baja que en Estados Unidos y Canadá. Esto nos lleva a un problema muy grande que pocas veces se menciona: el altísimo costo que esto implica en la construcción, operación y mantenimiento de la infraestructura, equipamiento por vivienda edificada en México.

La recaudación por el impuesto predial es bajísima, y es de donde podrían salir recursos adicionales para infraestructura y servicios en estas ciudades. Hay algunas experiencias, que aunque se presentan como ciudades inteligentes, no pueden ser calificadas como tales ya que cuentan con componentes mínimos, en comparación con lo máximo que es Dubái. Existen en Puebla, en Guadalajara, Madero cerca de Querétaro y Guanajuato.

Hemos llegado al punto en el que es urgente y necesario voltear a ver el futuro de nuestras ciudades, sin esto iremos por la ruta lenta del desarrollo de México, que es eminentemente urbano. 98% del PIB del país se genera en las ciudades. El futuro está en el uso y desarrollo tecnológico de innovación a través de las ciudades inteligentes.

 

Luis Javier Castro
Miembro de la Academia de Ingeniería de México.

Este texto fue presentado en la Reunión General de la Academia Mexicana de Ciencias: Ciencia y Humanismo II.