Es una cosa asombrosa, dice (Francis) Bacon, que en los viajes por mar, donde no se ve sino el cielo y el agua, los hombres tienen, sin embargo, la costumbre de hacer diarios; y en los viajes por tierra, donde hay tantas distintas cosas que notar, casi nunca los hacen, como si los casos fortuitos o los hechos inesperados merecieran menos ser notados y apuntados que las observaciones que se hacen por una deliberación premeditada.

Fuente: Rubén Darío, Viajes de un cosmopolita extremo, selección y prólogo de Graciela Montaldo, FCE, Buenos Aires, 2013.