Siempre recordaré al embajador Rafael Tovar y de Teresa como uno de los grandes impulsores de la cultura mexicana contemporánea. Ahora que escribo el prólogo a la edición de Herder de Noticias sobre México de Harry Graf Kessler (1868‑1937), me percato de que Tovar y de Teresa es el único gran parangón en occidente de aquél gran mecenas y gestor cultural alemán. El primer secretario de Cultura que tuvo México deja tras de sí la memoria de un formidable creador de instituciones, la de uno de los diplomáticos culturales con mayor oficio en la historia de nuestro país y la huella que sólo un hombre de su generosidad puede dejar en los recuerdos de todos quienes lo conocieron.

Rafael Tovar y de Teresa como abogado, pianista y melómano, gran conocedor y coleccionista del arte novohispano, escritor de novelas históricas, difusor de la cultura mexicana en el exterior e impulsor de nuevas vertientes para la producción artística —a él le debemos la creación del maravilloso Centro Multimedia del Centro Nacional de las Artes— será evocado siempre por su pulsión civilizatoria. Es indudable: hay un antes y un después de Rafael Tovar y de Teresa en la cultura mexicana.

 

Héctor Orestes Aguilar
Escritor. Fue Lector Académico en la Universidad de Graz, Austria.

slide-tyt1