Diciembre 1, 1916. Se presenta don Venustiano Carranza en el Congreso Constituyente; toma asiento a la izquierda del presidente Luis Manuel Rojas; le entrega su proyecto de Constitución reformada y se da lectura a su informe. La ceremonia de apertura de las sesiones es en el Teatro Iturbide. Carranza en su informe se refiere al artículo 27 en el sentido de que faculta para ocupar la propiedad de las personas sin el consentimiento de ellas y previa indemnización, cuando así lo exija la utilidad pública. Así es suficiente “para adquirir tierras y repartirlas en la forma que se estime conveniente entre el pueblo que quiera dedicarse a los trabajos agrícolas”, opina. Se extiende en consideraciones sobre el voto, defiende el municipio independiente, insiste en la independencia del Poder Judicial y espera que los constituyentes se dedicarán a la ejecución de la obra con toda fe y ardor. Don Luis Manuel Rojas contesta que así se hará y lo secundarán satisfechos de haber tenido la gloria de solidarizarse con él en la obra grandiosa de la reconstrucción nacional. Por lo pronto, Juan de Dios Bojórquez, otro de los Constituyentes, confiesa que después de ese discurso se fueron a brindar a El Puerto de Mazatlán “y a otras tabernas acreditadas” y que “nunca fue tan oportuno el tequila”.

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Diciembre 11. Se da lectura en el Constituyente de Querétaro al primer dictamen formulado por la Comisión de Reformas que apenas se refiere al preámbulo de la nueva Constitución. Se plantea el grave problema de si habrá de llamarse nuestro país República Mexicana o Estados Unidos Mexicanos. Pero antes de entrar en la discusión de esto, (Félix Fulgencio) Palavicini pregunta cuánto tiempo se da para discutir los dictámenes y para el debate de las iniciativas. Hace cuentas y lo rebate el general Amado Aguirre. Vuelve a tomar la palabra Palavicini, para decir: “Yo no sé si el señor general sabe aritmética, pero…”. A lo que el aludido replica: “El Supremo Gobierno de mi patria hace veintinueve años que me otorgó título de ingeniero de minas, metalurgista…”. Debió agregar que, en cambio, de él, Palavicini, nadie sabe cuándo hizo sus estudios de ingeniero agrónomo. Porque lo que se sabe es que, sin haber cursado la preparatoria de rigor, se presentó a examen, a título de suficiencia, en el Instituto Juárez, de San Juan Bautista, Tab., después de ser lazarillo de un ciego en el poblado de Teapa. Cuentan que daba lástima verlo en apuros frente al pizarrón y bombardeado por los sinodales, que al fin, por alguna recomendación de un influyente, lo aprobaron. Ya con el título vino a probar fortuna en la metrópoli. El general (Francisco) Múgica tercia y se extiende en consideraciones. “Nosotros —exclama— al aceptar esta delicadísima tarea, indigna seguramente de nuestra ignorancia y de nuestra poca cultura (siquiera éste es sincero) hemos tenido solamente una idea: que la Constitución que este Congreso dé al pueblo mexicano, sea salvadora; que de una vez por todas, ratifique cuáles son las necesidades efectivas del pueblo y de ninguna manera vaya a darle una ilusión con principios enteramente falsos”.

Diciembre 14. Quien destaca en el Congreso Constituyente por su dialéctica, es el general Emiliano Próspero Nafarrate, el que dio la orden de fusilamiento del general Eugenio Aguirre Benavides cuando éste trataba de cruzar la frontera con salvoconducto del general Pablo González. Dijo así el tribuno: “He pedido la palabra para explicar a la asamblea que estamos en la sesión de derechos (?), de derechos individuales, y estamos discutiendo, nos hemos salido o se han salido, mejor dicho, los señores oradores, del orden de la sesión expositiva (?) o representativa de la república (?), más bien de la primera magistratura de la nación —que es la única que tiene derecho para venir a la Cámara de Diputados (?)— la suspensión o restricción de garantías que la misma tiene el derecho de conceder”. (En esta última frase que no se sabe a qué viene, sí tiene autoridad este Demóstenes para dar explicaciones. Pero no lo hace y prosigue:) “Estimo en la parte declaratoria, que es de las garantías individuales, que declara a México libre y de restricción de esos derechos (?) que el pueblo declara por su propia iniciativa libre y soberano, es la parte representativa del Ejecutivo de la Unión para informar su política es el único que puede pisar esa tribuna para decirnos: yo necesito para sostener esta polémica se supriman estas garantías y no venir a invadir, señores oradores, el lugar del primer magistrado de una nación para decir de una manera particular a las ideas, las ideas se sacrifican, señores, como nos sacrificamos todos los soldados. Y estoy dispuesto a justificar que los señores diputados están invadiendo el lugar del Primer Jefe, del primer magistrado de la nación, que es el único que puede pedirle al Poder Legislativo si es de concederse o no la supresión de garantías, en total o en parte, porque estamos en la sesión declaratoria en que se dice que el hombre es libre. Pido, señores, que se considere mi dicho, porque se está invadiendo el honor de los hogares”. El general Nafarrate no acabó su primaria y, además, no se sabe de qué la tomaría hoy, pero sus compañeros no le van a la zaga y, sin embargo, son quienes nos están ttazando las normas de vida a los habitantes del país.

Diciembre 22. Causa sensación en todo Querétaro la noticia de que hoy el general Francisco Villa tomó la ciudad de Torreón, después de atravesar la enorme distancia que la separa de Chihuahua, sin grandes medios de transporte. El general Jesús Talamantes hizo breve resistencia y se suicidó al evidenciar la derrota. Mueren también los generales carrancistas Luis Herrera y Carlos Martínez. El cadáver del general Herrera es sacado del Hotel Francia y colgado de uno de los árboles de la estación, por uno de los generales de Villa, el Güero Eulogio Ortiz. Muchos de los Constituyentes de Querétaro, llenos de pánico, comienzan a arreglar sus equipajes.

 

Fuente: Alfonso Taracena, La Verdadera Revolución Mexicana. Quinta etapa (1916 a 1918), Editorial Jus, México, 1960.