Dos jinetes

“Tengo varias canciones predilectas de Dylan […] Tienen virtudes literarias más allá de la música, pero no me las imagino sin música. Sólo mencionaré ‘All Along the Watchtower’, pero así, como en un pastel de tres leches y en un transcurso de años: primero Dylan con guitarra, armónica y discreta batería. Luego, Jimmy Hendrix rockifica o ‘espesa’ la rola. Luego, Dylan en el Budokan de Japón (1978) como en un homenaje a Hendrix ya muerto o a su versión de la rola. Dice Dylan en vivo ‘This is from the Mojave desert’ mientras oímos los primeros acordes, ya más rockeados que en su primera grabación, y un requinto decisivo; y (en el papel de la armónica) un superviolín ‘salvaje’ cruza ahora toda la canción hasta enloquecer al final y girar sobre sí mismo o sobre la atalaya-watchtower y sobre los versos del cierre ‘dos jinetes se aproximaban./ El viento empezó a aullar’. Inolvidable. Gran literatura”.

Luis Miguel Aguilar (en Milenio, 25/05/2016)

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Ilustraciones: Ricardo Figueroa

Tres versos

“Soy un admirador, especialmente, de los thumb’s blues. Son excepcionalmente tristes. Algo así como blues funerarios. Recuerdo uno, por el que entré a Bob Dylan: My father is in the factory and he has no shoes/ My mother is in the alley looking for food/ And I’m in the kitchen with the tumb stone blues. ¿Qué lindo, ah? [¿Merece un Nobel?] Con esos tres versos se hace acreedor a todo. Son tres versos kilométricos. […] Sobre todo por la falta de pretensión artística. Es realismo real: RR. Fíjese: la fábrica, el callejón y él en la cocina. Ahí está el niño, solo con los thumb’s blues. Más triste que estar solo en la cocina… más triste que la… que las rechu… o algo así, ¿no? Los versos que indico son más periféricos que centrales. Pero son sensatos y, en ese sentido, está en la otra vuelta de logos, evidentemente. Ese no es humor loco ni aullido selvático. Es dolor periférico”.

Nicanor Parra (en entrevista con El Mercurio, 15/05/2000)

Formas de escribir

“Bob Dylan, Nobel/ La reivindicación del hecho de que no hay sólo una forma de ser escritor, sino cientos de ellas/ Somos afortunados”.

Patricio Pron (en Twitter)

No es literatura

“Bob Dylan no necesita el Nobel. Quienes lo necesitaban son esos prefectos de colegio católico que acostumbran decir: ‘Eso no es literatura’”.

Julián Herbert (en Twitter)

Lo dylaniano

“El Nobel a Bob Dylan me deja sentimientos encontrados, pero igual me persigue la sospecha de que lo dylaniano lo rechazaría”.

Xavier Velasco (en Twitter)

Canción y poesía

“De Orfeo a Faiz, la canción y la poesía han estado siempre íntimamente ligadas. Dylan es el brillante heredero de la tradición de los bardos”.

Salman Rushdie (en Twitter)

Dylanología (Ph.Dylanology)

“Es una escuela formalista y como tal privilegia la sintaxis de las canciones por encima de su contexto. Con ese acercamiento [su decano, el crítico de poesía] Christopher Ricks halla intrincadas, escondidas y significativas conexiones entre Dylan y los grandes poetas, especialmente los simbolistas y los románticos. Dichas conexiones existen, como las hay en el caso de varios artistas del rock de los 1960. Consideren el nexo de John Lennon con el surrealismo o la deuda de Jim Morrison con los beats. Ciertamente Dylan es el cantautor más literario y sintetiza las metáforas del blues con la tradición occidental de manera asombrosa. Una cosa es reconocer este logro y otra muy distinta sostener que esto lo convierte en el genio singular de su generación. Pero el punto de la Dylanología es retratarlo como un artista excepcional que comulga con los inmortales y se mantiene aparte de los procesos creativos de la muchedumbre. Elitismo es una palabra sucia en los círculos formalistas, pero eso es lo que es. Y no explica la grandeza de Dylan”.

Richard Goldstein (en The Nation, 27/04/2006)

Bob y yo

“Conocí primero a Bob en una fiesta en la Eight Street Book Shop, y me invitó a acompañarlo en su gira. Al final no fui, pero, chico, si hubiera sabido entonces lo que sé ahora, hubiese ido como un rayo. Me hubiera seguramente puesto en el escenario junto a él”. (Nueva York, principio de los sesenta.)

“Su imagen iba bajo el agua, underground, inconsciente para las personas… era algo un poquito más misterioso, poético, un poco más Dadá, más de donde realmente sí estaban el corazón y el espíritu de la gente que en donde ‘deberían estar’ según alguna teoría ideológica airada”. (San Francisco, 1965.)

Allen Ginsberg (en Deliberate Prose: Selected Essays 1952-1995, Harper, 2001)

En bandolera

“Por primera vez con Bob Dylan un poeta recibirá el Nobel de Literatura con la guitarra en bandolera”.

Sergio Ramírez (en Twitter)

Novelas del rock

“En las novelas donde el rock es atmósfera y destino, se consignan la vitalidad del ídolo como elemento de cohesión y definición existencial y del rock como paradigma que ilumina momentos clave de la psicología social. Hay escritores jóvenes en México, en Argentina, en Colombia, que a diferencia de la generación anterior, centrada en la identificación de literatura y cine, quieren darle a su narrativa las calidades rapsódicas de Bob Dylan en ‘Blowin in the Wind’ o ‘Lay, Lady Lay’, buscan el acento crispado y semibíblico de los Stones en ‘Sympathy for the Devil’ o ‘Street Fighting Man’ o las profecías crípticas y la poesía anterior a su tiempo de los Beatles en Abbey Road, Revolver o Sgt. Pepper. Sin que sea explícito, actúa aquí también el culto al ídolo-como-estilo-de-vida. Las cualidades atribuidas a los semidioses del rock gobiernan los ideales de los personajes de estos relatos, que viven para la frase incisiva, el desplante, el trámite de las alucinaciones sexuales, el desafío de la droga, la incomprensión del aburrido y fangoso mundo de los adultos”.

Carlos Monsiváis (“Civilización y Coca-cola”, en nexos, 01/08/86)

Poesía hermética

“El autor de ‘Tangled up in blue’ cuenta, desde hace más de medio siglo, con una muy conocida obra. A mi modo de ver, es dueño de un gran manejo de la palabra en lengua inglesa y un artista capaz de una formulación fascinante de imágenes y metáforas, muchas de ellas intrincadas y de difícil interpretación.  La suya es a veces una poesía hermética, pero de una gran belleza formal que en ocasiones exige dos o más lecturas”.

Hugo García Michel (en Laberinto, 15/10/16)

Enferma nostalgia

“Soy fan de Dylan pero este es un premio que proviene de la nostalgia mal concebida, retorcida en las próstatas rancias de jipis seniles y delirantes. Si les gusta la ‘Música’, lean su significado en el diccionario. Luego vean ‘Literatura’. Después comparen”.

Irvine Welsh (en Twitter)

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Sordos

“Sordos los jóvenes músicos jipis que mataron a Bob Dylan por ser una celebridad millonaria y sordos los republicanos que ovacionaron a Bob Dylan por salir en un anuncio de Pepsi y ser la imagen del Super Bowl. Sordos e imbéciles ambos por pudrir la poesía en nombre de las causas”.

Hugo Roca Juglar (en Laberinto, 15/10/16)

Suertuda

“La poesía tiene suerte de haber finalmente comprendido a Bob Dylan. Extendió los límites de la lengua inglesa, trabajó más allá de las ataduras de los buenos modales y nos perturbó y reconfortó a muchos como ningún poeta lo había hecho. La forma del arte empezó con la música y el hecho de que sus poemas involucraban guitarras y una armónica ocasional no diluye su destreza artística”.

Mary Karr (en The New York Times, 13/10/16)

Conservadurismo

“Darle el Nobel a Dylan es un acto político en este momento y reconoce que en literatura rige el conservadurismo. Es muy impactante que le den el Nobel a Dylan. Pero creo que es una buena noticia”.

Margo Glantz (en Twitter)

Apropiación poética

“Ella dice: ‘No puedes repetir el pasado’. Yo respondo: ‘¿No puedes?, ¿qué quieres decir con no puedes? Por supuesto que puedes’. Este diálogo intercalado en ‘Summer days’ (Love and Theft, 2001) es idóneo epígrafe para compendiar la obra y la importancia de Bob Dylan dentro de la cultura occidental de la segunda mitad del siglo XX. […] Este procedimiento preside la interpretación y apropiación, no sólo en el sentido de incorporar elementos de otros textos al suyo propio —así en los versos que cito arriba: un diálogo de El gran Gatsby de Scott Fitzgerald, su paisano—, sino también de convertir en propio, singularizándolo, un cancionero común, comunitario”.

José Homero (en Confabulario, 15/10/16)

Antítesis

“Dylan encarna la antítesis de un Donald Trump, o de las ‘estrellas’ de hoy del show business musical de Estados Unidos, estragados por la degradación, la estupidez y la banalidad. Larga vida a Bob Dylan y su extraordinario legado cultural”.

Sergio González Rodríguez (en El Universal, 13/10/16)

Medicina

“Creo que Bob Dylan tendría que haber ganado el Premio Nobel de Medicina, el de Química e incluso el de la Paz; no sé si también el de Literatura. […] Si el comité sueco quiere darle una lección a Donald Trump adelante, aunque es tiempo y prestigio perdidos; ese engendro, Trump, es consecuencia de una sociedad en gran parte deteriorada, consumidora y antiliteraria. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que se permitan ser libres de verdad? Siglos. En fin, los premios van y vienen, anclados al presente y sin raíces. Bob Dylan a la presidencia”.

Guillermo Fadanelli (en El Universal, 13/10/16)

Entomología

“Dylan ha descrito nuestro tiempo igual que un entomólogo abre un insecto pequeño para saber de qué está construido al hablar de las pasiones humanas, de lo urbano y lo rural, desde las calles de Nueva York a las profundidades del oeste estadunidense”.  

Benito Taibo (en El Universal, 13/10/16)

Literatura abierta

“El mensaje no puede estar más claro: literatura es aquello que se escribe —en papel, barda, pantalla o pentagrama—, eso que se escribe de corazón y con el alma en tinta (no plagiado, sino soñado y digerido por uno mismo) y que se vuelve de Otro, de Ella, de todos; el verbo en singular que se convierte en plural, el escaso adjetivo que describe la tersura de un beso y el peso de la soledad, las palabras que todos entienden incluso en silencio […] literatura ya no es solamente el acartonado producto que a cada rato condenan a muerte, sino la floreciente expresión de eso que no necesariamente se escribe para ser leído, sino cantado”.

Jorge F. Hernández (en El País, 13/10/16)

También Cole Porter

“Aprecio la noticia sobre Bob Dylan recibiendo el Nobel de Literatura. Es tal la brillantez de sus obras tempranas —desde Another Side of Bob Dylan hasta John Wesley Harding— que trasciende los límites de cualquier género musical, como cantante folk. Pero es, de raíz, un artista folk, no un ‘poeta’ —y las letras de sus canciones no funcionan muy bien en la página sin música. Y en esto creo que se parece a Cole Porter, otro genio musical americano muy diferente. Cole Porter también se merecía el Nobel. Tal vez ahora la discusión se puede centrar sinceramente en nuestras nociones tradicionales sobre lo que constituye la poesía ‘culta’ versus el arte ‘popular’ o el arte ‘folk’ en general y su respectivo ‘valor’ cultural como tales. ¿Quién si no Bob Dylan hubiera podido remitirnos a ese punto?”.

August Kleinzahler (en Washington Post, 13/10/16)

Antepasados

“La canción —un poema lírico cantado y acompañado por cuerdas— es el género literario vivo más antiguo que tenemos. La épica se extinguió formalmente en el siglo XIX: los horrendos himnos nacionales, que datan de ese siglo igualmente horrendo, fueron su último respiro. Todavía se escriben épicas, pero son irónicas: Walcott o Louge; Óscar de Pablo cerquitita de nosotros. Los líricos cordados, en cambio, son como las corridas de toros: algo que viene de lejísimos, que se pierde en las nieblas de las islas del Mar Egeo, y quién sabe cómo ha sobrevivido y lo seguimos tomando en serio. La novela, en comparación, es una creatura: tiene sólo cuatrocientos años. Cervantes es el antepasado de nuestro vecino, los de Bob Dylan son los dinosaurios”.

Álvaro Enrigue (en Confabulario, 15/10/16)

Sin armónica ni guitarra

“La mayoría de las letras de las canciones no se sostienen sin la música y no están hechas para eso. Bob Dylan está en el club del dos por ciento de los cantautores cuyas letras son interesantes en la página aun sin la armónica ni la guitarra ni su muy distinguida voz. Yo creo que sí califica como poesía”.

Billy Collins (en The New York Times, 13/10/16)

¿Intertextos o plagios?

“Desde 2003, con ayuda de Google Books, Scott Warmuth, un fan de Nuevo México, ha estado escarbando profundamente en los escritos recientes de Dylan y ha encontrado todo tipo de extraños préstamos sin indicar créditos. Algunos pasajes de Chronicles: Volume One (2004), las memorias de Dylan, fueron sacados de fuentes disímiles: desde H. G. Wells y Jack London hasta Hemingway y Fitzgerald; desde Confederates in the Attic, la guía de viajes de Nueva Orleans de Tony Horowitz hasta un número del Time de 1961. Los que han escuchado el disco de Dylan Modern Times (2006) encontraron letras sacadas de la obra de un poeta olvidado de la guerra civil llamado Henry Timrod. Algunos han acusado esto como simples casos de plagio: otros han sugerido que disminuyen o incluso enteramente rehúsan la idea de Dylan como una voz americana original”.

Ian Crouch (en The New Yorker, 20/05/2016)

“El imbécil”

“El imbécil le preguntó a Cher sobre Medio Oriente
y ella dijo soy Cher
no quieres saber lo que pienso
de Medio Oriente

Así que el imbécil fue con Robbie Robertson
y le preguntó sobre The Weight
y Robbie le dijo hombre ¿alguna vez
has visto un accidente de moto?

Entonces se quitó su máscara de imbécil
y el reportero le preguntó a Bob Dylan
qué se sentía ser él
cómo se sentía después de tantos años

Y Dylan miró al tonto
en la colina y dijo
no dime tú cómo se sentía
y se puso la máscara de imbécil”

David Lehman (en Quickmuse, 01/12/2010)

El taller de Bertolt Brecht

“En ciertos aspectos importantes, Bob Dylan nos es revelado en sus Chronicles de manera muy concreta. Ya sabíamos de la importancia de Brecht para él. Pero la página de Chronicles al respecto es verdaderamente prodigiosa. Dylan retoma a Brecht y explica cómo, a partir del poeta-dramaturgo, aprende a trabajar, a escribir, a expresar sus sensaciones. Ya no se trata de la genialidad y el talento que vienen de fuera. Dylan, como otros, ha trabajado muchísimo las técnicas de la escritura y las sutilezas de la lengua. No por eso sus textos dejan de ser geniales. Por otro lado, Chronicles constituye una nueva etapa de autoficción, revelada por la confrontación entre ciertos pasajes del libro y los testimonios de los que se cruzó o que compartieron la vida del artista. Y se nota claramente que ciertos elementos pertenecían al mundo de la ficción simple y pura. Un ejercicio literario que Dylan apreciaba particularmente. […] Desde muy temprano, mientras que muchos de sus contemporáneos no dudaban en mostrar su compromiso ideológico, Dylan se mantiene al margen. O, al menos, prefiere quedarse en lo simbólico. Al lado de Ginsberg, al cabo de sus lecturas (Brecht, Rimbaud), su escritura se vuelve paratáxica: las imágenes son más fuertes, más expresivas, sin mantener por eso relaciones causales unas con otras. Dylan procede por conexiones lógicas. Sus visiones se superponen. Más poeta que cantante, Dylan desconstruye sus frases y sus palabras. La poesía de Ginsberg, inspirada en los surrealistas, procede con una técnica similar”.

François Bon (en Evene, 20/12/2009)

Shakespeare y la Fender

“Dylan le agrega a su poesía ese vehículo que es la música. Es un gran artista de síntesis que reúne la antigua poesía anglosajona en la tradición recitada. Tuvimos a Shakespeare, William Blake, Walt Whitman… Yo tengo a Dylan como el Walt Whitman del siglo XX. Como Philip Roth, Thomas Pynchon, hasta Norman Mailer e incluso Fitzgerald, Dylan cuenta la historia americana siendo él mismo un héroe americano. En fin, traza una cartografía de América tal y como la encontramos en los grandes novelistas, es un explorador de sus colores, de sus gamas. […] A los que se extrañan de que se corone a un cantante, les diría que Dylan es Shakespeare con una guitarra Fender.

Marc Lambron (en Le point, 13/10/2016)

Cosas evidentes por sí mismas

“Considerar que Sófocles, Dante o Shakespeare están mancillados por una mentalidad imperialista, colonialista, es pura y simple estupidez. Desechar la poesía o la novedad occidentales desde Cervantes hasta Proust por ‘machismo’ es ceguera. Como también lo es la renuncia a la fuerza creativa de las gramáticas y los vocabularios desarrollados bajo law presión del vandalismo y la reducción lingüísticos. Que Bach y Beethoven llegan a límites del empeño humano que sobrepasan el rap o el heavy metal; que Keats pone en solfa ideas a las que Bob Dylan es ajeno, es o debiera ser algo evidente por sí mismo, sean cuales fueren las connotaciones politicosociales —y en efecto las hay— de tal convicción”.

George Steiner (en Lecciones de los maestros, 2003)

 

Álvaro Ruiz Rodilla
Investigador y Doctor en Literatura Hispanoamericana por las universidades de Toulouse y Sevilla.

 

Un comentario en “Versiones sobre Bob Dylan

  1. Definitivamente esperaba mucho más el reconocimiento a su lucha por La Paz,los que vivimos esa época turbulenta vimos en Dylan un luchador pacifista que supo difundir sus ideales a través del emotivo mensaje de su poesía y música , de todos modos me dio mucho gusto la noticia