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Publicamos uno de los relatos incluidos en Agua, perro, caballo, cabeza (Almadía) de  Gonçalo M. Tavares. El escritor se empeña en no revelar el misterio particular de cada pieza.


Llegó un momento en que se detuvieron. El perro ensangrentado aullaba. Pero no estaba muerto.

(Somos todos hermanos, hermanos.)

Vamos a suponer que se llamaba María y que era una mujer mala y falsa. Un día, por la noche, sin entender por qué, dos hombres la rodeaban. La agarraron, la tiraron al suelo, la violaron.

María llegó a casa y no consiguió decir palabra. Su hermana lloraba. María tenía los ojos rojos, el cuerpo negro, temblaba, no conseguía hablar. Sangre en su ropa.

Y por María —que era una mujer mala, siempre fue intrigante, falsa— por ella lloraron ciertas personas. Cinco por lo menos (yo las conté): la hermana, la madre, el padre, una chica (a veces hablaban); y otra persona a la que nunca hasta hoy había visto.

¿Qué me importan los perros? Un animal es poco menos que una máquina y en la lucha de ambos que venza el mejor. Pegarle a un perro es lo mismo que golpear a una máquina. ¿Qué caso tiene, qué maldad es ésa?

El azar y las circunstancias. Es el destino, el cruce entre un acontecimiento y un hombre, el que amplía o no el reino de la banalidad. Poco depende del hombre, casi todo le es impuesto por el día, por sus exigencias a favor de causas casi siempre oscuras.

Y el único fenómeno opuesto al instinto de supervivencia que manda sobre cualquier persona, animal o ángel existente, es el amor. Pero el amor es tan popular entre los vivos que se ha convertido en un sentimiento de la multitud: hay que temerlo como se teme la consigna de cualquier agrupación exaltada.

Se puede ver al perro como música en equilibrio (armonía es la palabra) debido a sus cuatro patas (que hacen pensar en una mesa orgánica). Pero si le cortamos al perro una pata nuestra vida se altera, y todo sangra, como quien traiciona a una mujer o sufre la muerte del padre.

 

Gonçalo M. Tavares

Escritor. Ha publicado:Un hombre: Klaus Klump, La máquina de Joseph Walser, El señor Valéry, El señor Brecht, El señor Henri El señor Juarroz, entre otros libros.

Traducción de Ana M. García Iglesias.

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