El obispo bibliófilo Richard de Bury lamentó el incendio de la Biblioteca de Alejandría. “¿Quién no se estremecería”, escribió en 1344, “ante un holocausto tan malaventurado, donde se ofreció tinta en vez de sangre, donde las llamas devoradoras consumieron a tantos miles de inocentes?”.

Fuente: Lapham’s Quarterly, primavera, 2016.

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