Licha cree en la sinceridad de los perros. “Nunca te dejan, los hijos sí, pues siguen su vida”. Decidió que a los suyos les enseñaría a volar y migrar como las aves para que nunca se preocuparan por su madre.

Es coqueta, mal hablada y precavida. Usa vestidos. El silencio le aterra. Prefiere rodearse de ruido. Durante su juventud descubrió la esencia de los hombres y el poder de sus senos. Con calcetines y escotes los engrandecía. Aprendió que a ellos, como a los toros, se les toma por los cuernos.

Una mañana atravesó la Plaza de la Constitución para tomar un café y cotorrear con su comadre. Notó a un camión del FUCAM1 estacionado. Era un buen momento para hacerse la mastografía gratuita.

No habían llegado las enfermeras así que esperó junto a otras dos. Comenzaba a quemar el sol. Recordó que traía puesto desodorante. Pidió a la de junto que le guardara el lugar y en el baño de un Liverpool se lavó las axilas. Al regresar eran decenas más esperando. Organizó papelitos numerados y los repartió.

Cree en la justicia y en que cada quien debe hacer su parte. También en la música de Roberto Carlos. A los quince días su hijo le tenía un mensaje. Habían llamado del FUCAM. Debía presentarse en sus instalaciones de Av. Bordo 100 en Coyoacán. Entendió que sus estudios tenían un error. Al repetirlos, el doctor le anunció la presencia de un tumor maligno.

Afuera de la consulta la esperaba su comadre. “¿Qué pasó?”, le preguntó. “Nada”, respondió Licha. Sólo quería caminar. Se le antojó una gordita y compraron seis de chicharrón con queso. Al morder la segunda habló: “mi diagnóstico fue cáncer, te pido que no me preguntes más”.

Esa noche durmió. No dijo nada a sus hijos ni a su marido. Estaba ida. “Masectomía radical” le confirmaron en la siguiente cita. Le quitarían todo el seno, 36 ganglios. Debían operarla en quince, veinte días, máximo dos meses, o no la contaría.

El cáncer es una enfermedad crónico-degenerativa. El de mama es la primera causa de muerte entre mexicanas. Cada una de nuestras células tiene varias propiedades. Una es la de reproducirse y otra la de morir. Por un desarreglo genético algunas dejan de morir y se reproducen aceleradamente. El cáncer son esas células aberrantes.  Su agresividad está relacionada con la capacidad de generar metástasis.

La mitad de los cánceres que se detectan en México están en etapa avanzada por falta de concientización y diagnóstico. De detectarse a tiempo, en etapa temprana, más del 80% de los casos pueden salvarse.

En el ISSSTE debían operarla pues estaba dada de alta como educadora y quiso hacer valer su derecho. Buscó consulta para agendar la operación. Se la dieron en ocho meses. Esa noche confesó todo a sus dos hijos y esposo. El mayor lagrimeó. “Cualquier cosa…”, habló el menor, confiaba en ella.

Insistió en acudir al hospital sola. Cada segundo marcaba en su contra. En el suspenso encontró la paz. Fantaseaba durante horas en la sala de espera con una novela sobre un asesino que estrangulaba o degollaba. Alrededor, cientos de mujeres más. Profesionistas, trabajadoras. Unas rapadas, otras casi calvas. Pálidas, con la piel y las entrañas lastimadas.

Descubrió que había muchas que optaban por no operarse. Unas por falta de recursos, otras, rechazaban verse incompletas y entenderse desechables. Su temor, el abandono. Conoció a una monja.  Por falta de revisión llegó muy lesionada. Las células cancerígenas habían viajado por la sangre hasta otro órgano vital. Una metástasis grave.

Licha se las ingeniaba en cómo engatusar a las enfermeras y conseguir que cedieran. Inventó ser la sobrina de la directora. Cuando le confirmaron que la operarían en cinco días se sintió segura. Sabía que la muerte es la única ley de vida pero todavía no la tumbaría. 

No existe una causa única y directa del cáncer. En el de mama, su presencia aumenta con la edad. En México, la mayor incidencia está entre mujeres de 45 a 60 años pero ninguna edad está exenta. La exposición acumulativa a factores de riesgo como el tabaquismo, sobrepeso, alcoholismo, mala alimentación y falta de ejercicio influyen. No basta con ser muy activa, el ejercicio debe ser efectivo, 150 minutos a la semana. Evitar carnes rojas, embutidos y alimentos con pesticidas.

En países desarrollados es la primera causa de muerte por cáncer. Mujeres profesionistas, que comienzan una familia a partir de los treinta años, presentan más riesgo.  En Chiapas, Guerrero e Hidalgo, estados donde las mujeres se embarazan más, a edad joven y llevan lactancias prolongadas la incidencia es menor.

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"¿Y qué se cree? ¿Qué está muy buena?", escuchó a un médico preguntarle a otro que intentaba convencerlo de firmar un documento para que la pudieran internar. Ella los interrumpió: "¡Ay, doctor! usted juzgará…". Después de una media vuelta él firmó los papeles.

A las 5:30 de la mañana entró a quirófano. Cuando encendieron la luz cenital se quebró en llanto. Cuando abrió los ojos tenía hambre. Estaba vendada e inmovilizada. Debía recuperar la flexibilidad. No podía peinarse. Tenía que pegarse a la pared y dejar caer su cuerpo hasta estirar el brazo o no recobraría movimiento.

Al ayudarla a bañarse y quitarle el vendaje sus amigas se mareaban. Sus hijos aguantaban. Ella se sentía sin veneno en el cuerpo. Nadie lo creía. Su actitud sobresalía.

Cuando sola se enfrentó al vacío de su reflejo quedó aterrorizada. Estaba desgarrada y dolida. Había perdido parte de su identidad. Enfurecida llamó a su hijo. Pidió le comprara cuatro pares de ojos en la papelería. Los pegó encima de la cicatriz, movió el brazo, parecía que gesticulaba y se burló de ella.

Con una dona de algodón recuperó el espacio. Una reconstrucción significaba entre seis y ocho cirugías. Dijo no. "¿Por qué se te cae el pelo, las cejas y las uñas?", le preguntaban sus alumnos. Ella respondía “son heridas de guerra”, consecuencias de la quimioterapia.

Vómitos, mareos y poca energía. Licha agradecía seguir con vida. Tomaba ácido fólico para prevenir la anemia y evitaba lugares públicos para no contagiarse de otras enfermedades. Cuando se sentía derrotada se ponía tacones, pese al desgaste de sus huesos, y caminaba "pa’ arriba”. Era su mejor arma, la única que la levantaba. El pelo le creció más delgado.

Cuando pensó que lo peor había pasado, comenzaron las radiaciones. Debían aislarla. Levantaba los brazos y se aferraba a una máquina. No podía moverse por minutos. Las radiaciones son milimétricamente dirigidas, de administrarse al cuerpo entero en poco tiempo moriría.

Insistieron en que atendiera terapia psicológica. "¿Cómo eras antes de la cirugía?", le preguntaron pues hablaba de todo menos de su pérdida. “Lloraba más”, recordó. A todos les contaba sus desgracias. Ahora no. "Eres como las cebollas", sentenció la terapeuta, “atesoras tus emociones detrás de suaves capas”.

Licha no ha superado la pérdida. Con la prótesis volvió a usar escotes y a escuchar música romántica. También a leer y practicar el Kama Sutra. “¿Puedes describir tu cicatriz?”, la retó un amante después de tocarla. Ella cerró los ojos y relató con firmeza cada hondura y textura, cada huella, con ritmo y movimiento, como las notas de una marcha que anticipan un combate. 

 

Teresa Zerón-Medina Laris
Investigadora, cronista y fotógrafa. Colabora en Esquina Boxeo y Hotbook, entre otras publicaciones.


1 Fundación de Cáncer de Mama

http://www.fucam.org.mx

 

2 comentarios en “Cáncer de mama:
la guerra de las cebollas

  1. Teresa querida, me hiciste estremecer …..
    Mi proceso fue diferente, muy acompañada y querida, sin embargo a ratos todavía me siento como esa cebolla que describes.
    La desgracia de este país es que una vez operaras y dadas de alta, en la mayoría de los casos, hay que blindarte 5 años con un medicamento muy caro que yo a Dios gracias puedo pagar pero que ni el IMSS ni Isste te dan con regularidad…. Yo lo peleo y se lo llevó a mi Oncologo para que lo regale a su vez pues las recaídas son debidas a la falta de el.
    Me encanta y disfruto leerte, hoy me tocaste el corazón y se me llenaron los ojos de lágrimas al saberme recuperada, te abrazo con mi cariño

  2. Lindo artículo de realidades duras que nos acompañan a las mujeres, y que escrito como relato alerta e informa. Me encantó