De tiempo atrás vengo guardándole rencor a la letra H. Es la más antipática del alfabeto. Mayúscula, recuerda las máquinas, los puentes, los ladrillos, los trapecios, algo industrial y odioso que no tienen las demás. Manuscrita y mayúscula puede ser de dos clases. O el que escribe traza una J y una I (modo antiguo) o una raya vertical primero y luego otra paralela, de arriba abajo, al terminar la cual, en un gesto de quien teje con dos agujas, ensarta con una C la primera raya vertical, unida entonces a la segunda por la cola de la segunda (modo americano). O bien la tal letra es minúscula, e impresa. Entonces aparecerá una mínima silla, y observada con mayor detención, un señor flaco, sin brazos y derrengado, que no puede juntar la pierna izquierda, arqueada, con la otra rígida y paralítica. Luego minúscula y manuscrita no es l ni es b. Iba a ser b, y por economía, por avaricia, se detuvo antes de la grácil curva. No se decidió tampoco por ser una o, que completaría la b, pegada a la l. Y se quedó así, sietemesina, como si en remedo ridículo de la n le creciera extraordinariamente ese brazo con que se apoya en su predecesora, sin pretender superarla, y diera con él un golpe vacío en el aire.

¡Y es finalmente tan inútil, sobre tan fea! No se pronuncia nunca —¡avis raríssima!—. Desempeña entre las demás el triste papel de un mudo que fuera diputado, durante las sesiones más animadas, en que se oyen todos los sonidos; de un paralítico en la Olimpiada, de un pelo en la sopa. Cierto que a veces adquiere sonido; pero sólo cuando otra letra con personalidad bien desarrollada, como la c, se lo presta. Y el resultado es casi siempre una mala palabra. Esta combinación forma siempre los vocablos más reprobables. Medítelo bien el lector y no la use nunca. Por regla general evitadla, sola o acompañada, en cuanto escribáis, jóvenes amigos. Es una letra despreciable. No se necesita de ella para nada. Ya veis, en todas estas cosas que llevo escritas, no está en palabra alguna. Buscadla y os convenceréis.

 

Fuente: Salvador Novo, En defensa de lo usado y otros ensayos, Editorial Polis, México, 1938.

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Un comentario en “Sobre la “H”

  1. Jajajaja muy cierto antes de terminar la lectura pensaba pillarte con una sólo escrita. Al final fuiste congruente y no te hizo falta… Upss a mi si.