La confianza del déspota cuelga de la propensión al autoengaño. El principio cívico crece en la esperanza contraria: el deseo de verdad. Aristóteles llegará al extremo de considerarlo un impulso constitutivo de la humanidad: porque somos hombres, queremos saber. Pero, ¿somos en verdad animales que buscan siempre el conocimiento? ¿A toda costa? ¿No será más bien lo contrario? La única especie dispuesta a ignorar lo que tiene frente a la nariz. Si fuera incorruptible ese afán de sabiduría no habría razón para apropiarnos de lo que sabemos falso, para adoptar lo que se sigue por simple hábito, para creer en lo que no se demuestra. Estamos dotados de un cerebro dispuesto a bloquear cualquier imagen fastidiosa. La mente logra borrar a velocidades insospechadas el cuadro inoportuno que tenemos delante. Y sentimos alivio al desterrar la impertinencia; nos consolamos en la mentira, trasladamos a otros el deber de descifrar la realidad.

01-pensar

Ilustración: Adrián Pérez

Czeslaw Milosz se propuso examinar la entrega del pensamiento en La mente cautiva. ¿Cómo es que los intelectuales, esos profesionales de las ideas, están dispuestos a sacrificar su propia mirada, a cancelar sus dudas, a callar las preguntas? ¿Qué resortes se mueven en la compleja maquinaria de esos cerebros tan admirablemente equipados para defender con vehemencia aquello que detestan? Escrito cuando Stalin aún vivía, Milosz se enfrenta al dogma pero también a sus propias tentaciones. Él mismo había sentido la fascinación del historicismo. El diplomático sabe de lo que habla al hablar del pensamiento secuestrado porque permitió su sometimiento. Conoce los encantos del señuelo porque lo ha mordido. Quiso en algún momento agradecer la relevancia que el régimen le otorga al hombre de cultura, creyó posible recogerse en su palacio interior, deseó sentirse parte de la historia, sintió el apetito de sumarse a la gran causa. La fuerza de este ensayo radica en su capacidad para describir el poder seductor de la ideología, la manera en que se aprovecha de las debilidades del temperamento intelectual. Al hacer la taxonomía del pensamiento ideológico creó personajes abstractos que aludían a artista e intelectuales de su tiempo. No es difícil advertir que en todos ellos está también el autor. El ensayo de Milosz hay que insertarlo en la tradición agustiniana, dice Zagajewski: “obra de un pecador que intenta redimir su pecado”. La denuncia de los esclavos del pensamiento comienza con una autocrítica y termina con un adiós. El ensayo es el punto final de la colaboración del poeta con el régimen. La mente cautiva, una petición de exilio, un adiós.

Varios usos puede tener la ideología, a la que Milosz llama Método. Puede ser una pastilla, un narcótico. Una píldora que nos hace felices y nos permite fugarnos de la realidad. El dogma es una droga capaz de eliminar las incertidumbres e incoherencias del mundo ofreciendo a quien la ingiere una convicción que lo explica todo. Tomada en tableta, la ideología cura la ansiedad y los miedos. Todo está dicho ahí, todo está previsto ahí. El compromiso ideológico le abre también una recámara secreta al intelectual. Doblarse en dos para disfrutar del placer de reservarse la convicción íntima. Puede persuadirse el secuestrado que las grandes ideas se atesoran en secreto. Se empeña así en hablar en dos lenguas, la pública y la personal. Tal vez registra su voz auténtica en un diario impublicable mientras practica la impostura en conferencias, artículos y manifiestos. El Método imprime emoción de pertenencia. El escritor siente salir de su claustro para entrar en la Historia. Ese puede ser uno de sus mayores atractivos: adherirse a su explicación, rendir tributo a sus frases hechas, repetir sus cantaletas es formar parte de algo, ser anticipo de un futuro grandioso, ser útil. Tampoco debe descartarse que la ideología sea una buena coartada: la fidelidad a la causa puede ser escondite de la mediocridad y escalera de ascenso burocrático. Por miedo o por cálculo, por ambición o por debilidad, por vanidad o encogimiento se deja de pensar por cuenta propia.

Detrás del énfasis científico del materialismo dialéctico puede verse un rito religioso. Su Método es, más que una lógica, una ceremonia. “La sabia iglesia católica sabía que la fe es más una cuestión de sugestión colectiva que de convicción individual”. La práctica en común conduce imperceptiblemente a la fe. La celebración pública de los ritos, su repetición constante, la ocupación de todos los espacios provoca una sensación de irrebatibilidad: pensar diferente es absurdo.

En un poema Milosz advierte que nuestra casa está abierta y no hay llave en la puerta. De ahí entran y salen los huéspedes invisibles: no es fácil permanecer como una sola persona. La ideología es el invitado que nos secuestra. Y nos impone el miedo de pensar.

 

Jesús Silva-Herzog Márquez
Profesor de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey. Entre sus libros: La idiotez de lo perfecto y Andar y ver.

 

3 comentarios en “Milosz y la tentación de no pensar

  1. “La práctica en común conduce necesariamente a la fe”…”pensar diferente es absurdo”; veo claro que esto le sucedió a usted cuando acusó de traidor al presidente, se fué usted con el rumor inmenso de la masa irritada. De un suceso simplemente mal manejado “diplomáticamente”, concluyó usted que la ira de las masas era la razón. En verdad me desilusionó su pobreza crítica y su desmemoria, cuando nadie acusó a su abuelo (creo que es su abuelo), de haber logrado colocar al entonces embajador de los EEUU a la derecha del Gral. Cárdenas al momento de dar lectura al decreto de expropiación; llevado por la ira diría usted que esto fué una traición también, yo de ninguna manera lo veo así, pues necesariamente había que tener la anuencia de los EEUU para poder realizar el acto expropiatorio. Ojalá aclare usted este pasaje públicamente y en los términos que le distinguen cuando ocasionalmente usa su inteligencia.

  2. es muy importante fijarse en lo que hace mas en que en lo que dice una persona porque al final esto ultimo es lo que impacta favorable o desfavorablemente a los que le rodean esto puede ser a nivel familiar como el padre o la madre o a nivel de gobierno sea este municipal, estatal o nacional, como dijo un exgobernador en tabasco hablaran los echos o lo que dice explicita mente la biblia el arbol se conoce por sus frutos, si este es malo dara necesariamente frutos malos aunque trate de ocultarlo esta a la vista de todos, en ocaciones la diplomacia o la mala politica trata de enmascarar las cosas que dan una apariencia sana o buena cuando en realidad no lo es. la clave es ver los frutos de la persona lo cual refleja lo que tiene dentro. no se le pueden pedir peras al olmo por mas que se esfuerce dara el fruto de acuerdo a su genetica que son los buenos valores que le fueron inculcados en su vida familiar padres o abuelos en el caso de las personas. saludos

  3. Maestro: Como decimos los taurinos què buen remate, las ideologìas, por lo general,obnubilan el pensamiento. Vale.