El 24 de abril de 1916, el día después del domingo de Pascua (la Pascua tocó tarde ese año), fue proclamada una República de Irlanda y hubo un alzamiento de mil 600 nacionalistas irlandeses contra el gobierno inglés. La rebelión empezó cuando los líderes tomaron la Oficina General de Correos en la ciudad de Dublín; cinco días después, el 29 de abril de 1916, los alzados se rindieron al ejército británico respaldado por la artillería y un cañonero sobre el río Liffey. 16 nacionalistas irlandeses fueron condenados a muerte.

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Ilustración: David Peón

El poeta William Butler Yeats (1865-1939) vivió en aquel evento un cruce insólito de la vida pública y la vida privada, de la historia de un país con la historia de un individuo, de los hechos exteriores con los hechos íntimos, de un yo poético con un nosotros/ustedes nacional. Se sabe que Yeats escribió, primero, de modo cauteloso y poco después de la rebelión: “Uno no sabe aún nada del futuro, excepto que deberá ser muy distinto al pasado”. Luego compuso el poema “Pascua de 1916”. Lo fechó el 25 de septiembre de 1916; hizo una primera publicación con sólo 25 ejemplares. Lo recogería después con varias modificaciones en su libro Michael Robartes and the Dancer (1921). En el poema Yeats se refiere a la “comedia fortuita”; antes de pasar al poema mismo hemos decidido incluir aquí a los personajes que aparecen en ella y poner entre paréntesis los versos del poema donde figuran. Algunas cosas requieren aclaración aparte. Verso 14: literalmente el motley es la prenda de muchos colores que usan los bufones o los juglares; guarda un eco directo con el posterior verso 78 y la referencia al color verde, el color de Irlanda. Una tradicional canción patriótica irlandesa de 1798 comienza: “Están colgando a hombres y mujeres por ir de color verde”. Versos 41-56. En su edición de “Pascua de 1916” para The Oxford Anthology of English Literature (1973), Frank Kermode y John Hollander dan cuenta así del pasaje: “En esta audaz metáfora Yeats sugiere la rigidez y falta de sentimientos impuestas sobre personas que se dedican exclusivamente a un fin político o intelectual, contrastando su inflexibilidad con el cambio perpetuo observable en la vida y la naturaleza”. Versos 68-69: se refiere a que en 1913 el parlamento británico había pasado una ley para que Irlanda fuera autónoma pero se suspendió por la Primera Guerra Mundial. El gobierno inglés prometió que la pondría en práctica en cuanto la guerra terminara.

Constance Gore-Booth (1868-1927). (Versos 17-23). Actriz, socialista. En 1900 se casó con el conde Casimir Joseph Dunin-Markievicz. Luego de la rebelión fue condenada a cadena perpetua pero le rebajaron los años de cárcel.

Patrick Pearse (1879-1916). (Versos 24-25). Escritor  irlandés y fundador de la Escuela St. Edna en Dublín. Pugnaba por restaurar el idioma gaélico en Irlanda. Fue el primer fusilado luego de los juicios, el 3 de mayo de 1916. Sobre la alusión al pegaso (“winged horse”, “caballo alado”): a Pegaso lo relacionaban con la poesía en los mitos griegos.

Thomas MacDonagh (1878-1916). (Versos 26-30). Académico literario. Lo fusilaron también el 3 de mayo, pero más entrada la mañana en relación con Pearse, de quien fue en efecto “amigo y ayudante”.

John MacBride (1865-1916). (Versos 31-39). Revolucionario irlandés. Durante dos años, a partir de 1903, estuvo casado en matrimonio católico con Maud Gonne (1866-1953), musa y amor imposible de Yeats. Los versos 33-34: MacBride trató de violar a su hijastra de 10 años, Iseult, y violó a Eileen Wilson, una adolescente media hermana de la misma Maud Gonne. Meses después del fusilamiento de MacBride, en julio de ese mismo 1916 Yeats le propuso matrimonio a Maud Gonne pero ella se dedicaría desde entonces a ser la viuda de MacBride; “ahora será mi esposo hasta el fin”, le dijo a Yeats ante esa quinta, y última, propuesta de matrimonio. Por cierto, “Pascua de 1916” no le gustó nada a Maud Gonne. Quizá por la “ambivalencia” de Yeats respecto a si la muerte (verso 67) fue innecesaria; quizá por juzgarlo poco amable con el ya mártir MacBride en los versos referidos.

James Connolly (1868-1916). (Verso 76). Líder militar de las fuerzas irlandesas durante la rebelión. Nacido en Edimburgo, marxista, sindicalista. Luego del fracaso del levantamiento le pospusieron su ejecución hasta el 12 de mayo porque resultó herido durante las refriegas contra el ejército inglés en la Oficina de Correos. Al final, como no se recuperaba de una herida de bala en el tobillo, lo fusilaron amarrado a una silla.

Pascua de 1916

Me los he encontrado al final del día,
Vienen del escritorio o del mostrador
Con caras vívidas entre las grises 
Casas del siglo dieciocho. Al paso,
He asentido con la cabeza, o dicho                           5
Corteses palabras sosas,
O me he parado un momento y he dicho
Corteses palabras sosas,
Y antes de acabar ya había urdido
Un chiste en son de burla o un escarnio                   10
Para darle gusto a un compañero
Alrededor de la chimenea en el club,
Sabedor de que ellos y yo vivimos
Donde el color al uso es variopinto:
Todo cambió, cambió por completo:                        15
Una terrible belleza ha nacido.

Los días de esa mujer, dilapidados
En la buena voluntad ignorante;
Sus noches gastadas en discusiones
Hasta que la voz se le hizo un graznido.                   20
¿Y qué voz más dulce que la suya
Cuando, joven y hermosa
Cabalgaba a la caza con sabuesos?
Este hombre fue director de una escuela
Y cabalgó nuestro pegaso;                                         25
Este otro, su amigo y ayudante,
Iba adquiriendo su propia solidez;
Pudo haber sido famoso al final:
Al ojo, de índole tan sensible,

Tan atrevido y dulce el pensamiento.                        30
A este otro lo he considerado
Un borracho gañán vanaglorioso;
Le hizo un daño amargo a gente que
Está cerca de mi corazón;
Y no obstante lo meto en el poema;                          35
Él, también, jugó su parte
En la comedia fortuita;
Él también y a su vez ha cambiado,
Se transformó por completo:
Una terrible belleza ha nacido.                                 40

Corazones con una sola meta
En invierno y verano parecieran
Por hechizo mudados en piedra
Para obstruir la corriente viva.
El caballo que viene del camino,                              45
El jinete, los pájaros que van
En volteretas de una nube a otra,
Minuto a minuto cambian;
La sombra de una nube en la corriente
Cambia minuto a minuto;                                         50
Un casco resbala en el borde
Y el caballo patalea en el agua;

La gallina zancuda se sumerge
Y las hembras llaman a los machos;
Viven minuto a minuto:                                            55
La piedra está en medio de todo.

Un sacrificio demasiado largo
Puede volver piedra a un corazón.
¿Cuándo habrá de bastar? Que lo responda
El Cielo; a nosotros nos toca                                    60
Murmurar los nombres, de uno en uno
Como una madre que llama a su hijo

Cuando el sueño por fin ha bajado
Sobre los miembros que corrían sin freno.
¿Qué es, sino la caída de la noche?                          65
No, no, no es la noche sino la muerte.
¿Fue innecesaria la muerte, al cabo?

Porque Inglaterra al fin pudo ser leal
A todo lo dicho y acordado.
Sabemos su sueño; lo suficiente                               70
Para saber: soñaban y están muertos.
¿Y si sólo un amor excedido

Los ofuscó hasta dar con la muerte?
Lo escribo en una estrofa:
MacDonagh y MacBride                                          75
Y Connolly y Pearse
Ahora y en el tiempo venidero,
Dondequiera que el verde esté al uso,
Cambiaron, cambiaron por completo:
Una terrible belleza ha nacido.

Septiembre 25, 1916

 

Luis Miguel Aguilar
Poeta y ensayista. Entre sus libros: Pláticas de familia (disponible en ebook), Las cuentas de la Ilíada y otras cuentas y El minuto difícil.

 

Un comentario en “Cien años de un poema
W. B. Yeats: Pascua de 1916

  1. Estimado Luis Miguel:

    Me gustó mucho su traducción, gracias. Si me permite, quisiera añadir los siguientes comentarios sobre 1916.

    ¡Qué año tan horrible hace cien para las islas británicas! Además del inicio de la guerra civil en Irlanda, fue el año de la batalla del Somme donde en el primer día, 1º de julio, el peor de los 141 que duró, el ejército británico tuvo 58,000 bajas incluyendo más o menos 19,900 muertos de los cuales unos 2,000 eran irlandeses de la división de Ulster (la 36). Las otras dos divisiones irlandesas, la 16 y la 10, formadas mayoritariamente por voluntarios de las otras tres provincias de la isla, también sufrieron enormes bajas a lo largo de esa batalla. Aparte, muchas brigadas consistían mayoritariamente de irlandeses o descendientes de irlandeses que vivían en Inglaterra.

    Entre muchos, un caso especialmente triste es el de la brigada irlandesa de Tyneside (la 103) que consistía de cuatro batallones de amigos (pals battallions) reclutados en Newcastle. Estos batallones, una de las peores estupideces diseñadas y ejecutadas con singular indiferencia por el alto mando británico, consistían de voluntarios reclutados de manera muy local geográfica o laboralmente; muchos resultaron en proporciones enormes de hombres que desaparecieron en un día de sus comunidades. Otro ejemplo es el de los Newcastle Commercials, un batallón formado por tenderos y empleados bancarios y municipales, igualmente diezmado. Al amanecer del Somme los Irish Tynesiders dejaron sus trincheras con las gaitas tocando Tipperary (It´s a long way to Tipperary / to the sweetest girl I know) y (¿ps qué otra, no?) The minstrel boy (The minstrel boy to the war is gone, / In the ranks of death you’ll find him; / His father’s sword he has girded on, / And his wild harp slung behind him); ese día tuvieron al menos 3000 bajas entre muertos y heridos.

    El año de 1916 afectó profundamente a Yeats; tal vez sus poemas más conocidos vienen directamente de la guerra civil y de la espinosa partición de Irlanda (Easter 1916; The Statues) y de la sangría de la primera guerra mundial (An Irish airman foresees his death; The second coming). En otro poema muy citado, Remorse for intemperate speech, Yeats define clínicamente la raíz del problema político de la isla; el poema termina así (traduzco como puedo):

    Venimos de Irlanda,
    Mucho odio, poco espacio,
    Nos mutilaron al principio.
    Traigo desde el vientre de mi madre
    Un corazón fanático.

    Finalmente, me permito mencionar la novela A long long way, publicada en 2005 del escritor dublinés Sebastian Barry. A través de la vida de un joven soldado de los Royal Dublin Fusiliers, Barry da cuenta magistralmente de los problemas de lealtad derivados del alzamiento en la Pascua de 1916, los horrores del Somme, la inextricable unidad de las dos islas y las contradicciones resultantes, y el origen de la violencia política que prácticamente ha desaparecido a partir del largo proceso de pacificación que convergió en otra fecha icónica en la historia de Irlanda: el viernes santo de 1998. Es un libro impresionante y conmovedor.