Fútil proviene del latín futilis que significa agujereado. En la mitología griega las hijas de Dánao fueron condenadas en el Hades a verter agua en cedazos agujereados. Su labor era inútil. La lección es obvia: por más intentos que se hagan, cuando todo está en contra, se fracasará.

En la medicina helénica el médico representaba una cultura especial, refinada. Su figura era tan apreciada como la de los filósofos o poetas y una de sus virtudes era la encarnación de una ética profesional ejemplar. Los médicos de la antigua Grecia, desprovistos de tecnología, conocían los significados de los tratamientos fútiles. En la medicina contemporánea la mayoría de los doctores poco o nada cavilan acerca de la futilidad. Decidir cuándo una terapia es fútil es complejo. La resolución debe ser tomada por el paciente y el médico. Para mi sorpresa, en el magnífico Diccionario de filosofía, de J. Ferrater Mora, entre la entrada Fundamento y Futuribles falta Futilidad. No lo entiendo. La futilidad representa todo un andamiaje filosófico, humano, ético, médico.

05-futilidad

Ilustración: Kathia Recio

El Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española, define futilidad como, 1. Poca o ninguna importancia de algo; 2. Cosa inútil o de poca importancia.

Debido al envejecimiento de la población y a la inmensa oferta de la tecnología médica, el galeno tiene la obligación de saber y explicar, a partir de su experiencia, y, desde la ética, cuando un tratamiento es fútil. Las terapias fútiles no deben suministrarse por dos razones: son inútiles y prolongan situaciones sin sentido, tanto en pacientes terminales como en aquellos cuyos males son irreversibles y profundizan, no sólo  la agonía, sino el temor a la muerte.

Dos son los argumentos éticos para considerar que una terapia será fútil. El primero se basa en el conocimiento científico y en la experiencia clínica del médico. La experiencia debe compartirse con familia y paciente. Enfatizar la autonomía de la persona, es decir, su independencia en la toma de cualquier decisión es fundamental. Si el afectado es religioso y no se considera autónomo, su conducta debe respetarse. El segundo argumento es complejo: ¿tiene sentido invertir ingentes cantidades de dinero en pacientes sin solución, en enfermos que no mejorarán o fallecerán a pesar de tratamientos óptimos? Debido a los altos costos de la medicina y a la escasez de recursos, es obligatorio cavilar acerca del uso adecuado de medicamentos y aparatos biomédicos. Muchas personas mueren por falta de fármacos y algunos perviven largos años en estado vegetativo gracias a apoyos médicos muy costosos.

El médico no puede decidir en lugar del enfermo. De ahí la trascendencia de la mentada y olvidada relación médico paciente. Las metas terapéuticas deben ser definidas por ambos. Si el galeno está en desacuerdo con la percepción y los ideales del enfermo acerca de sus objetivos, es decir, prolongar tratamientos cuyas repercusiones serán nulas, puede retirarse del caso. Hacerlo, siguiendo los dictados de su conciencia, es un acto ético. No existen leyes ni principios éticos que obliguen a los doctores a actuar cuando consideran que el tratamiento será fútil.

En las unidades de terapia intensiva la noción de futilidad es crucial, tan crucial como la posibilidad de salvar personas con pronósticos fatales. Cualquier tratamiento que mantiene inconsciente al enfermo, cuyas condiciones lo hacen totalmente dependiente de los apoyos propios de esas unidades, debe considerarse no benéfico y, por lo tanto, fútil. Para los librepensadores no tiene sentido continuar una vida biológica sin autonomía y sin conciencia. Al hablar de futilidad, sea en enfermos graves, en personas en estado vegetativo o con patologías que producen demencia, el médico debe diferenciar entre un efecto positivo, limitado a una porción del cuerpo, y el beneficio en la salud global del afectado. Los tratamientos se juzgan exitosos cuando mejoran el pronóstico, incrementan la calidad de vida y el estado general de salud. No son exitosos si sólo producen “pequeños efectos”.

Dado que la medicina no es una ciencia exacta y los pacientes difieren entre sí, las discrepancias entre médicos son frecuentes y comprensibles. Siempre es saludable dialogar primero entre los médicos implicados y después con la familia y de ser posible con el enfermo. Las discusiones deberían hacerse cuando la persona está sana —en otra entrega escribiré sobre Instrucciones Anticipadas.

Problema complejo, para médicos y enfermos, vinculado con la dificultad sobre la toma de decisiones, primordialmente en las unidades de terapia intensiva, es ¿qué hacer cuando se iniciaron tratamientos sin repercusiones positivas? ¿Qué hacer si a partir de la mala evolución se sabe que los tratamientos futuros serán fútiles? Explicar, dialogar y acompañar son remedios humanos. Las personas agradecen cuando se les explica la dificultad inherente al inicio de tratamientos en situaciones críticas.

Ética y futilidad caminan de la mano. Los médicos traicionan principios éticos cuando prolongan terapias en enfermos incurables. Emular a las hijas de Dánao daña a los enfermos.

 

Arnoldo Kraus
Médico. Profesor en la Facultad de Medicina, UNAM. Es autor de Dolor de uno, dolor de todos (Debate) y de Recordar a los difuntos (Sexto Piso), entre otros libros.

 

10 comentarios en “Futilidad en medicina

  1. Imprescindible considerar el tema de la futilidad terapéutica ante la toma de decisiones respetando la Dignidad del paciente y sobre todo insistiendo en las consecuencias. No siempre lo técnicamente posible es éticamente correcto; quizá recordar que el bienestar del paciente y su mayor beneficio son el objetivo, más que hacer pensemos Para Que hacer?

    • Mónica:
      Gracias por tu interés. Por supuesto coincido contigo: Lo que escribes al final, “El bienestar del paciente y su mayor beneficio debe ser el objetivo… ” debería ser la esencia de la medicina, y no “nacr porque se puede y debes hacerse”, idea que es ahora el eslogan y el espíritu de la medicina.
      Abrazo y gracias,
      Arnoldo

  2. Lo felicito Dr realmente un conflicto de hacer y que hacer..pero ademas de formación y educación…estos enfoques no existen en la escuelas..
    Mucho menos en los comités de ética de los hospitales..En el.ámbito institucional es camas y recursos no existe no alcanzan…que hacemos? Que proponemos. Vsyase a du casa a morir..dignamente? Es válido para la familia y mientras hospital..vámonos…y menos conflictos…seria amplio el debate. Y luego en el ámbito privado camas y estancia inútiles..peri de beneficio al mismo administrador/dueño…y médico mas tiempo más comisiones….pero afortunadamente existen médicos con conciencia y vida con formación e humanidad y eso todavía ayuda…Gracias por sus artículos…de nuevo lo felicito…un abrazo!

  3. Gracias Lenin por tu amable comentario. A los médicos se les entrena para hacer -reditúa- no para observar y acompañar. La máxima inglesa, wait and see, espera y ve, no se sigue en la medicina moderna. Mejor hacer y buscar, mejor solicitar la participación de más médicos y efectuar más exámenes: eso sí reditúa.
    Gracias,
    Arnoldo

  4. Me gustó mucho su artículo, doctor Arnoldo. Tengo el gusto de conocernos, cursé la residencia en medicina interna en el Instituto Nacional Salvador Zubirán. Considero muy importante hablar sobre estos temas que parecen estar pasados de moda ante la avasalladora cantidad de información técnico-médica y la urgencia por lo redituable. A veces pareciera que discutir sobre aspectos éticos es algo anticuado y que debieran darse por sentados. Estoy convencido de que no es así y de que los médicos en formación son los mayores beneficiarios de tales dicusiones. Así lo aprendí de mis maestros. Un saludo cordial.

    • Muchas gracias Vitelio por tu comentario.
      La ética médica parece una disciplina del medioevo. Me imagino que concuerdas conmigo. No hay (casi) materias de ética médica ni en la universidad ni en la residencia. Es una pena. Pena mayor pues en general toda la ética -léase la situación de nuestro país- es pisoteada continuamente. Y si: concuerdo contigo, los médicos en formación requieren grandes dosis de ética.
      Abrazo,
      Arnoldo

  5. Hola Dr! Me parece excelente que haya artículos y opiniones en esta revista relacionados con la ética médica, en lo personal es la primera vez que leo algo así en nexos. Respecto a su artículo me habría gustado un poco más sí hubiera abordado que en algunas especialidades como oncología existen tratamientos paliativos que incluso los hay quirúrgicos cuya finalidad es que el paciente con pronóstico malo para la vida pueda fallecer relativamente cómodo por ejemplo: no infectado, sin obstrucción intestinal o urinaria y sin dolor. Sin embargo la situación que señala con los pacientes de terapia intensiva o cualquier paciente intubado y no aceptado en UTI es algo que en mi humilde opinión raya el tema de la eutanasia y por ahora en este país no es legal y aunque un familiar del paciente nos pida desconectar para evitarle sufrimientos al enfermo compromete la vida profesional del médico tratante. Nuevamente le felicito por su publicación.

    • David:
      Gracias por el comentario y el interés. En Nexos encontrará una columna mía que se publica desde hace casi dos años. Ahí podrá leer un texto mío sobre eutanasia. Si le interesa, también, en Nexos, escribo cada semana en mi Blog, todos los temas versan sobre bioética.
      Y sí, tiene razón: debe hablarse más sobre las bondades de los cuidados paliativos.
      Saludos,
      Arnoldo

  6. Estimado doctor:

    Hablo como parte de.esa masa que envejece, cada vez más grande sin oportunidad de trabajo como en países industrializados. Y que además se resigna a un sistema de.salud cada vez.más estrecho y corrupto. Injusto si me lo.pregunta, pero una realidad de que amén corroe la.dignidad del anciano, también decrementa sus posibilidades de una vida de calidad. Y hablando de ética que no existe en cuanto futilidad expuesta obligatoria hacia rl.paciente. No sería adecuado también pensar en una plática preparatoria para lo que le vendrá como uno de sus derechos antes.de.aceptar.el.tratamiento. Cierto quw es preferible algo que no contenga “pequeños logros” y sin ser pesimista creo que la leyes en salud estarán ya a priori decidiendo futilidad conveniente. Ciertamente cuestión de conciencia y obligación de transparencia. Saludos

    • Gracias Silvia por el comentario:
      Tiene razón: los tratamientos deben hacerse, o no, en forma conjunta, médico y paciente. El paternalismo médico -el médico decide por el enfermo- debe desaparecer. Las decisiones deben tomarse en conjunto. El otro problema que señala es muy complejo: enfermedad y pobreza es, desde mi punto de vista, uno de los peores binomios.
      Saludos,
      Arnoldo