Incuestionable es el vínculo entre salud y derechos humanos. Incuestionable es la obligación de los Estados de proteger a la ciudadanía y ofrecer salud. Incuestionable es la realidad: existe una relación directamente proporcional entre violar derechos y salud pre-caria. Tres situaciones incuestionables como preámbulo y una pregunta para fortalecer la discusión: ¿es la salud humana un derecho?

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Ilustración: Kathia Recio

Las declaraciones mundiales sobre derechos humanos y sobre salud fueron creadas para asumir las obligaciones de las naciones para proteger a sus ciudadanos. Dos ejemplos:

Declaración Mundial de la Salud: “Nosotros, los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud, reafirmamos nuestra adhesión al principio enunciado en su Constitución de que el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano…”.

Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana…”.

Ambas declaraciones forman parte de una amplia serie de documentos a favor, digámoslo así, de la condición humana. Las interconexiones entre derechos humanos y salud son infinitas. Las esquematiza la siguiente ecuación: si se violan los derechos humanos decae la salud; cuando se carece de salud la vulnerabilidad se incrementa y la posibilidad de acceder a una vida digna y de calidad disminuye, lo que da pie a mayores violaciones de los derechos humanos. Los sin voz y sin techo son personas invisibles, inermes y en ocasiones desechables. Ignoro qué porcentaje de la humanidad pertenece a ese rubro. Sumar carencias básicas ofrece una aproximación numérica y humana.

Se calcula que la población actual es de siete millones 230 mil personas, de las cuales

• Carecen de agua potable 900 millones.

• Viven con menos de un dólar al día un millón 100 mil personas.

• Alrededor de 24 mil personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre.

• Se calcula que hay 60 millones de refugiados en el mundo.

• Aunque no hay datos precisos, el número de personas sin hogar, el nivel máximo de exclusión social y marginación, es “muy grande”.

Los datos anteriores retratan parcialmente el panorama mundial de la humanidad. Prostitución infantil, deserción escolar en la niñez por la necesidad familiar de conseguir dinero, tráfico de órganos, niños transformados en soldados, apátridas y, entre otros, migrantes sin papeles, conforman grupos poblacionales vulnerables cuyos derechos humanos son violados cotidianamente. La discriminación por motivos étnicos, religiosos o raciales es también razón de fragilidad e inseguridad. No se requieren estudios sociales o científicos para demostrar cómo la calidad de vida y la longevidad se alteran en esos grupos. Suficientemente real es la realidad: sin agua, sin proteínas, sin techo, prostituyéndose… ¿qué se puede esperar?

Godot, el famoso personaje de Esperando a Godot, de Samuel Beckett, nunca llegó. Los seres humanos que manejan y controlan a todos los grupos enlistados previamente poco llegan, nada cambian, todo empeora y alejan a Godot: el número de personas que conforman los grupos vulnerables es, digan lo que digan el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional e instituciones similares, cada vez mayor.

Existe una marcada interdependencia entre derechos humanos y salud. Tres ideas, esbozadas al inicio. Primera: al violarse los derechos humanos las posibilidades de tener acceso a una salud digna disminuyen. Segunda: quienes carecen de salud, carecen de voz; sin vías para protestar, imposible pelear. Tercera: la ética es pilar fundamental tanto para la promoción de la dignidad y respeto de las personas como para el cuidado de la salud. En la violación sistemática de principios éticos mínimos subyace el origen de los problemas. Mientras no se atiendan y modifiquen, a nivel nacional y mundial, las lacras enunciadas, y no se fortalezca la ética, no sólo nada cambiará, todo empeorará.

Lo que debería seguir es reinventar al ser humano o reinventar a la ONU. Ni una ni otra posibilidad es factible. La salud es un derecho humano, manifiestan todos los políticos, incluso los más iletrados dentro del nauseabundo analfabetismo de (casi toda) esa profesión. Los políticos son los responsables de las violaciones de los derechos humanos y de no ofrecer a la ciudadanía una salud adecuada. Ignoro, no cuento con datos adecuados, cuántas personas mueren cada año por lo expuesto en este artículo. Ignoro si son más que los que fallecen por “enfermedades naturales”. No ignoro que los políticos son los responsables de la enfermedad del mundo y de la enfermedad de México. ¿Qué hacer? En la obra de Beckett los personajes centrales saben que Godot no vendrá hoy, pero, se les dice, que “mañana seguro vendrá”. ¿Qué hacer? Seguir esperando a Godot…

 

Arnoldo Kraus
Médico. Profesor en la Facultad de Medicina, UNAM. Es autor de Dolor de uno, dolor de todos (Debate) y de Recordar a los difuntos (Sexto Piso), entre otros libros.

 

8 comentarios en “Salud y derechos humanos

  1. ¿Seré yo? No me cuadran las cifras. El error aritmético se propago a la versión impresa. ¿Tienen una url para la fe de erratas?

      • “Se calcula que la población actual es de siete millones 230 mil personas, de las cuales: Carecen de agua potable 900 millones” –> 7.230.000 – 900.000.000 = – 892.770.000. No creo que podamos contar -890 millones de personas. Creo que la primera declaración debe ser 7 mil 230 millones de personas.

        • Luis David:
          Releo mis datos. Me disculpo. Errores míos. Los datos son como escribes. Así lo escribí en el comentario que sigue a este.
          Agradezco tu interés, tiempo, y, sobre todo, correcciones.
          Saludos,
          Arnoldo

  2. Entre las cifras que no cuadran, está la de la población mundial, dice “la población actual es de siete millones 230 mil personas”, y otras como “Viven con menos de un dólar al día un millón 100 mil personas”, “Alrededor de 24 mil personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre”. ¿será que falta multiplicarlas por 1000 a todas?

  3. Juan:
    Me disculpo, no son errores de dedo, son errores míos, inexplicables, mea culpa:
    1. Debería decir: Siete mil millones de habitantes tiene el mundo.
    2. Debería decir: Mil millones de personas viven en el mundo con menos de un dólar al día.
    3. Los otros datos son correctos.
    Gracias por tus observaciones (correcciones):
    Arnoldo

  4. derechos y obligaciones, ciertamente tenemos el derecho a la salud y tenemos la obligación de contribuir al sistema, nada es gratis pero así nos lo ofrece el gobierno, entonces ¿quienes pagan? ¿todos?

  5. Esteban:
    Gracias por el comentario. En realidad todos pagamos y en los gobiecasi rnos (casi) todos roban. En México casi es significa nada.
    Saludos,
    Arnoldo