¿Cuántos anuncios en radio y televisión publicitan cada día noticias médicas?, ¿cuántos productos se ofertan en el mercado para mejorar la salud?, ¿qué tanto proliferan las clínicas antienvejecimiento?, ¿cuántas personas toman puñados de vitaminas y productos naturales “antitodo” cada mañana? Ignoro las respuestas. Entiendo las intenciones.

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La medicina preventiva “real” es formidable; la que nace a partir de intereses económicos es nefasta. La primera se encarga de prevenir enfermedades; eliminar hábitos dañinos como el consumo de alcohol, el tabaquismo o asolearse en exceso, nutrirse adecuadamente, hacer ejercicio y abrigarse en invierno son algunas medidas. El “exceso” de información, con frecuencia sin datos que la apoyen, y siempre guiados por motivos económicos, ha transformado algunas facetas de la medicina preventiva en enfermedad. La ecuación es la siguiente: conforme crece la medicina y aumenta el número de galenos, más enferma se siente la gente. El aumento guarda una relación directamente proporcional con ganancias económicas.

En muchos países ricos más de la mitad de la población —en Estados Unidos e Inglaterra las dos terceras partes— toma medicinas para “prevenir” patologías e incrementar la sensación de bienestar. Las personas “adictas” —¿con o sin comillas?— a esas prácticas aumentan conforme los encargados de difundir las bonanzas de los medicamentos incrementan la publicidad. Una campaña publicitaria exitosa cumple su meta cuando consigue enfermar al público que ve esa información. Modificar el concepto de salud es meta, sotto voce, de las compañías farmacéuticas, siempre asociadas a los medios de comunicación. En 2002 Amartya Sen publicó un estudio acerca de la percepción de la salud.

Sen, Premio Nobel de Economía, comparó la percepción de la salud en Bihar, Kerala y Estados Unidos. Los estados hindúes contrastan: Bihar es el más pobre y Kerala el mayor recipiendario de ayuda en educación y salud. Como era de esperarse, en Bihar la expectativa de vida fue menor que en Estados Unidos, mientras que en Kerala la situación fue intermedia. Fueron paradójicos los reportes sobre la autopercepción de la salud. A pesar de que las expectativas de vida en Bihar fueron las menores, sus habitantes se sentían menos enfermos que los estadunidenses, mientras que en Kerala, el estado con mayor longevidad en India, la tasa de autopercepción de enfermedad fue la mayor del país. La segunda ecuación es obvia: entre más eficaz sea la información médica y su capacidad de inducir temores más enferma la población.

La medicina preventiva se convierte en amenaza cuando los intereses económicos y políticos desprecian el valor del ser humano. La proliferación de medicamentos, el incremento en la esperanza de vida, las inmensas ganancias de las compañías farmacéuticas, sólo superadas por la industria militar y la del narcotráfico, así como la sumisión de los galenos, han permitido el florecimiento de prácticas no éticas. El médico es el responsable de permitir o no que ese mare magnum, cada vez más imparable, siga proliferando. Lo que entra en juego es la lealtad. La fidelidad del médico debe ser hacia el enfermo, no hacia los poderes cuyo leitmotiv es dictar las nuevas formas de ejercer medicina.

He citado en más de una ocasión al ya fallecido Thomas Szas, profesor emérito de la Universidad de Siracuse y crítico de la medicina contemporánea. Su frase, siempre vigente, “Teocracia es la regla de Dios, democracia es la regla de las mayorías y farmacracia es la regla de la medicina”, a la cual agrego doctocracia, es decir, reglas impuestas por galenos, ilustra los peligros de seguir los dictados de agentes que priorizan las bonanzas económicas sobre el ser humano. Medicalizar poblaciones sanas conviene a todos: el galeno ve más enfermos, los laboratorios clínicos y de rayos X practican más exámenes, las farmacéuticas venden más fármacos y algunas, o muchas personas otrora sanas, padecen al verse atrapadas en el círculo previo. Enferman por miedo, por consumir medicamentos “inocuos”, por visitar doctores sin que sea necesario o por someterse a pruebas de laboratorio innecesarias, costosas y con frecuencia mal interpretadas.

Los excesos médicos son nocivos. Frenarlos es obligación. Entenderlos depende de la información proporcionada por el galeno a sus pacientes. La percepción de la salud, como lo demuestra la experiencia hindú, debe ser personal y no impuesta por el mercado. La tercera ecuación es necesaria: doctocracia es una moda peligrosa y contagiosa, cuyo ideal no es prevenir patologías sino lucrar a toda costa.

 

Arnoldo Kraus
Médico. Profesor en la Facultad de Medicina, UNAM. Es autor de Dolor de uno, dolor de todos (Debate) y de Recordar a los difuntos (Sexto Piso), entre otros libros.

 

12 comentarios en “Medicina preventiva: ¿Buena o mala?

  1. No es culpa de los médicos la avalancha de medicamentos milagro que inundan los medios de comunicación, son los empresarios de todo tipo quienes en contubernio con legisladores y gobernantes prefieren ganancias personales millonarias que la salud de los ciudadanos. Los médicos éticos no recetamos medicamentos de los comerciales televisivos, no nos piden opinion para difundir medicamentos que solo deberían venderse con receta, no nos consultan sobre la inmensidad de “personajes populares sabiondos de temas de salud” que por montones hay en las televisoras dando consejos “sabios” para curar. No es culpa de los medicos o galenos que los que están arrodillados al dinero son los gobiernos, no los medicos, que dicho sea de paso, no ganamos un solo peso extra de las farmacéuticas corruptas y voraces. No hay que ser tan injustos ni estúpidos como para culpar a los medios de la debacle de salud de toda la sociedad.

    • Cesar:
      Gracias por tu comentario. Concuerdo con tus reflexiones. El problema toral, para mí, como tú también lo dices, es que los medios presionan a los enfermos (o no enfermos) y, estos a su vez, a los médicos que en ocasiones ceden y piden exámenes a destajo (no poco reciben dinero por esas maniobras). Por otra parte, mucha de la medicina contemporánea se vende al mejor postor y lucran e inventan con tal de ganar dinero. Lamentablemente no poco médicos son atrapados en esas redes.
      Gracias,
      Arnoldo kraus

  2. Estimado Dr.Kraus, en mi opinion creo que esta problematica radica principalmente en el medico, en aquellos profesionales que ceden ante la dadiva de farmaceuticas, laboratorios, gabinetes, clinicas. Soy estudiante de posgrado y entre los temas que me encantaria considerar es la vocacion del estudiante de ciencias de la salud, creo yo que gran parte de los estudiantes eligen esta area por creer que es donde mejor pocision economica tendran, dejando a un lado los principios de que deben regir la practica medica. Un saludo

    • Hugo:
      Gracias por tu interés. Durante muchos años se ha señalado, tal y como lo escribes, que algunos jóvenes se hacen médicos por las bonanzas económicas de la profesión. Otros hablan de vocación. Vocación es una (muy) bella palabra. No sé que tanto se haya perdido esa condición en la medicina contemporánea, pero, lo que sí es cierto es que “algunos” médicos, quizás “muchos” han modificado su lealtad: han abandonado al enfermo y se han hecho fieles a las farmacéuticas, hospitales, colegas, etc.
      Saludos,
      Arnoldo

  3. Comparto totalmente el hecho de que existe ya desde hace varios años la medicalizacion de la vida. Las personas acuden al consultorio “exigiendo” se les medique, hablando por ejemplo de antibioticos y vitaminas. De hecho desde el nacimiento de un bebe, los padres salen con una lista de medicamentos “por si”. Si salen contentos pero pensando en medicar al bebe. Corresponde por lo tanto al medico analizar mejor al paciente junto con su entorno socio-familiar y convencerlo de que no todo es medicina. Eso se llama educacion para la salud. Pero efectivamente no una salud mercantilizada sino salud real. Felicidades por la publicacion.

  4. Alejandro:
    Gracias por tu lectura. Dentro de otros males, siguiendo tu línea de pensamiento, agregaría algo que yo he denominado “enfermedad Internet, que consiste, su nombre lo dice, en leer en internet acerca de enfermedades, de posibles tratamientos, de diagnósticos, etcétera. Esa enfermedad puede ser geométrica y ahora, en muchas situaciones, se ha convertido en epidemia. Obligación del médico es atenuar ese mal y no “venderse” a nadie.
    Saludos y gracias,
    Arnoldo

  5. Dr. Kraus. Saludos.
    De acuerdo con sus reflexiones, la medicalización de la vida se ha impuesto en las sociedades occidentales, por los intereses de los consorcios de la industria farmacéutica, como una razón ser de las instituciones de “salud” públicas y privadas; y las instituciones de educación superior donde se forma a los médicos poco o nada hacen para nutrir los planes de estudios con perspectivas críticas de la medicalización, por lo que uno se atreve a pensar que basicamente les enseñan a leer los manuales de clasificación de las enfermedades y su relación con los manuales de medicamentos y guias prácticas de su utilización… y a recetar. Y claro no es de sorprender que cada día se “inventen” más y más enfermedades que justifican nuevos y “mejores” medicamentos. y ¿dónde están la educación y promoción de la salud?
    Alicia Tinoco

    • Gracias Alicia:
      Concuerdo con sus comentarios. Los programas de medicina, tanto de pregrado como posgrado, adolecen de materias encaminadas a entender el factor humano; brillan por su ausencia la ética, la filosofía de la medicina, la economía de la salud, etcétera. No hay duda; hemos perdido, ha triunfando la mercantilización y la enajenación.
      Saludos y gracias,
      Arnoldo

  6. Leer un artículo del Dr. Kraus es un ejercicio de conocimiento, yo como paciente concuerdo con él, la publicidad masiva afecta sensiblemente en un tema tan delicado como es la salud personal, ayudaría que las persona tuviesen el interés en la información seria de las enfermedades que padecen, y una pensamiento crítico para asumirla de manera correcta. Tener la conciencia y el conocimiento que la salud se adquiere mediante un esfuerzo en temas como la alimentación y el ejercicio además de la genética. Entiendo lo de la mercadotecnia de los laboratorios, pero también existe en muchos médicos, lo más creo yo, que tienen ética profesional y nos atienden de una manera eficiente y honesta y cuando nos encontramos con alguno que no lo es, simplemente buscamos otra opción. Excelentes artículos siempre.

    • Muchas gracias Marichuy;
      Sí, es correcto lo que dices. Lo fundamental es que el enfermo sea el dueño de sus decisiones y que cuente con un médico amigo en quien confiar. Esa combinación permite hacer una lectura correcta de la medicina y de lo que esta ofrece, no siempre en beneficio de los enfermos.
      Gracias mil por tu comentario,
      Arnoldo

  7. Realmente el contenido del artículo y su análisis de la medicina preventiva es la pura verdad. Desgraciadamente en este país la medicina preventiva….no existe…en las instituciones de salud…el gobierno no la establece como prioridades, las escuelas de medicina noble dan el.valor que se requiere….lis salubristas como su servidor se frustran, al menos en bueno la prevención no es prioridad..en nada..necesitaríamos un cambio..en donde hubiera una cultura de ka prevención en todo…cambiar paradigmas…la medicina necesita regresar a la sociedad..pensar en ella..no la medicina programada y medicalizada…Dr lo felicito es de lis pocos médicos comprometido y con un compromiso real y créame lo digo em sus artículos y libros…No pude asistir a una platica que ofreció en la UNAM..en el auditorio de los servicios médicos..hospital de la UNAM..en donde he colaborado con el Dr Fernández Varela y el Dr Borgues..le mando un abrazo..y reiteró mis felicitaciones.

  8. Gracias Lenin:
    Lo que necesita nuestro país son salubristas y epidemiólogos. Son los verdaderos ejes del cambio. Y lo son a partir del gobierno (lo malo que casi todo en el gobierno no funciona) y no de la medicina privada.
    Un abrazo,
    Arnnoldo