¿De dónde proviene la ética?, es una cuestión añeja, crucial, interesante e imposible de responder. La imposibilidad siembra: no dejar de preguntar es obligatorio.

El currículo de las escuelas primarias debe modificarse. Al lado de la aritmética, de los idiomas y de las ciencias naturales, materias como ética, urbanismo, resiliencia, otredad, y otras que arbitrariamente he llamado Escuela del dolor y Escuela de la incertidumbre deben incentivarse. Urge recordarle al ser humano que es humano. Discurro en este artículo sobre el origen de la ética y sobre los beneficios de la incertidumbre; postulo que ésta puede nutrir el pensamiento ético y que ambas se retroalimentan en forma positiva.

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No se sabe ni se sabrá el origen de la ética. Los genetistas descubrirán incontables genes, pero estoy seguro, y espero no equivocarme por el bien de la humanidad, que nunca localizarán los aminoácidos encargados del amor, de la timidez, de los celos o de la tristeza. Tampoco lograrán probar la vieja aseveración de Kant, cuya afirmación se vincula con el origen filosófico, no biológico, de la ética: “El Mal está determinado ontogénicamente”.

Para los creyentes, la simiente de la ética proviene de la religión. Algunos de los diez mandamientos bíblicos contienen principios éticos; otros promueven adoración. Según la historia descrita en el libro de Éxodo, Dios escribió los mandamientos en dos tablas de piedra las cuales entregó a Moisés. No matarás, no hurtarás, honrarás a tu padre y a tu madre, y no desearás a la mujer de tu prójimo son principios éticos. También lo es el Evangelio de San Juan, “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros”.

Dentro de una miríada de voces comparto tres opiniones no religiosas. Para los librepensadores trazar el origen de la ética es muy complejo. En Atenas el sofista Trasimaco —murió 400 años antes de la era cristiana— sostenía que la justicia era la imposición del más fuerte sobre el débil. Lo justo lo determinaban los gobernantes de acuerdo a su propia conveniencia. “Lo justo”, dice Trasimaco, “no es otra cosa que lo que le conviene al más fuerte”. Peter Singer, uno de los grandes eticistas contemporáneos, abunda en el tema y agrega que para el sofista la ética era una imposición del fuerte sobre el débil. El Poder define las reglas éticas.

Ejemplo más cercano es Freud. El padre del psicoanálisis considera que la ética nace como una necesidad, o incluso, como “un intento terapéutico” para paliar las enfermedades de la sociedad. El descontento de la civilización, sigo a Freud, y él a Kant, proviene de la agresividad innata del ser humano, agresividad que se alimenta de las tensiones entre las mismas personas y entre éstas y la sociedad.

En El malestar en la cultura (1930) postula que la cultura y la civilización, al imponer sus leyes, generan un antagonismo irremediable con las pulsiones individuales. Freud atribuye el embrollo del mal y del bien a la lucha de los instintos del yo como persona para satisfacer sus deseos, contra la necesidad del yo social que controla la mayoría de esos impulsos; al controlarlos, el individuo se ciñe a las reglas de la sociedad. Para él, renunciar a las pulsiones es el origen de la ética. “Ética es limitación de las pulsiones”, escribe Freud, concepto psicoanalítico; escribo yo y pregunto, “mientras no sean pulsiones ‘negativas’ —asesinar, violar— ¿es ético limitar los deseos?”.

El Imperativo categórico, idea fundamental de la ética kantiana, proviene de la razón y no de la divinidad. Las obligaciones humanas, explica Kant, provienen del Imperativo. Aunque él aseveraba, como antes señalé, que el Mal estaba determinado de raíz, no hay documento kantiano que demuestre esa hipótesis. Comparto una de las tres formulaciones del Imperativo categórico: “Obra de tal modo que uses a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio”. Esa insuperable pócima ética es formidable.

En muchas ocasiones he escrito, con o sin razón, siempre con esperanza, que lo “único que puede salvar al mundo es la ética”. En septiembre de 2015 el mundo enfermó al ver al pequeño Aylan Kurdi, el niño sirio que se ahogó, al lado de su madre y hermanito cuando la familia intentaba salvar la vida escapando de las locuras del inefable Estado Islámico y del asesino y presidente sirio Bashar al-Assad. Aylans sobran: mexicanos, palestinos, iraquíes, guatemaltecos y un largo etcétera. Todos los Aylans muertos son testimonios antiéticos. Seguir pensando en las sinrazones de esos actos es fundamental a pesar de la imposibilidad para dilucidar el origen de la ética. Definir si la ética es objetiva o subjetiva, cuestión siempre interesante, es también complicado.

No es posible ni definir el origen de la ética ni decantarse por una ética, “buena o mala”, objetiva o subjetiva. En este artículo ofrezco cuatro argumentos. Faltan muchos. Pese a ello, insisto, lo único que puede salvar al mundo es la ética.

 

Arnoldo Kraus
Médico. Profesor en la Facultad de Medicina, UNAM. Es autor de Dolor de uno, dolor de todos, que en este mes comenzará a circular bajo el sello de Debate, y de Recordar a los difuntos (Sexto Piso), entre otros libros.

 

30 comentarios en “¿De dónde proviene la ética?

  1. Excelente artículo, gracias por compartirlo. Considero que la Ética es parte de la naturaleza humana, por tanto surge con el reconocimiento de “SER HUMANO”. Me interesan las obras del autor.

  2. El origen de la ética podría ser una ramificación de lo sagrado. ¿Cómo pudo haber emergido la esfera de lo sagrado en la evolución de la especie? Los libros de René Girard tienen ideas muy sugerentes al respecto (“La violencia y lo sagrado”, “El chivo expiatorio”…)

    • Ramón:
      Para quienes comulgan, como escribes, con lo sagrado, la ética podría ser una creación divina. Para quienes no comulgan con lo sagrado, la fuente original de la ética tiene que ser el ser humano -me refiero a la ética laica.
      No conozco la obra de Girard.
      Saludos,
      Arnoldo K

  3. Etica para mi seria algo que debe de regir nuestra vida en todo aspecto, excelente articulo y como siempre de gran valor

    • Hugo:
      Gracias por tu comentario. “Contagiar” conductas éticas es el reto. Se puede: casa y escuela primaria son los sitios
      Saludos,
      Arnoldo

  4. Me gustó el artículo, me puso a pensar, mas que pensar en el origen de la ética, pensar en lo confuso, incierto y subjetivo que es el concepto sin un punto de referencia específico. El humanismo a través de la filosofía lo definirá de manera mas conveniente cada vez, de modo tal que se aproximen a “algo” que pude cambiar incluso su definición. Definitivamente soy creyente y encuentro en el Absoluto el punto de referencia a partir del cual se definen, valoran y jerarquizan todas las cosas, las conductas, los hechos y hasta los pensamientos humanos. Encuentro insostenible que el hombre se defina a sí mismo y de valor ético a sus actos dada la varianza en los criterios humanos atreves del tiempo y las sociedades. La Biblia habla desde hace miles de años de esa “limitación de pulsiones” en otros términos y con motivos, objetivos y resultados específicos, desde el Torah hasta el Apocalipsis…mucho antes que Kant y Freud. Siempre en un marco y contexto que dan al menos un cimiento firme y uniforme, una Ley perfecta que transforma el alma, que no cambia. Creo que definiciones mediáticas, temporales y relativas en estas cuestiones resultan en desesperanza, pues ¿Cómo algo tan cambiante como la razón humana, que se mueve de acuerdo a conveniencias y al poder, puede ser la una esperanza salvadora del mundo? ¿la misma creación del mundo puede salvarle?¿Salvarle de sí mismo, salvarle de que?

    • Mary:
      Entiendo tu postura. Para quienes creen en lo “Absoluto”, como tú, el embrollo es más llevadero, y, en ocasiones, son menos las cuestiones y más fáciles las respuestas. Cuando cuestionas la existencia de deidades, todo cambia: es más difícil responder. Por eso no concluyo.
      Saludos,
      Arnoldo

  5. Dejo definición de Jorge Luis Borges en su Textos Recobrados, 1932: Dios no me permita abrazar la ética: ciencia de los canallas”
    Cordialmente

    • Damián:
      Desconozco en cual de los Textos Recobrados Borges escribió ese comentario. Muchos son de su primera época, cuando era muy joven y ultraísta. No concuerdo con su idea.
      Gracias,
      Arnoldo

  6. Desde hace un año en el Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios realizamos la I Muestra Gastronómica ” La ética también se nutre”. Esperamos llevar la siguiente a inicios del mes de diciembre, sería maravilloso fueras quién lo inauguraras. La ética tiene en parte, es mi perspectiva porque me dedico, además de la docencia, a la naturopatia, que ver con aspectos nutricionales.

    • Alex:
      De acuerdo: la ética también tiene que ver con la nutrición, con el bien comer, y, sobre todo, con la glotonería y excesos contra la escasez y las muertes por hambre.
      Buena tu idea.
      Gracias,
      Arnoldo

  7. Hace unos cuantos días en una entrevista, Fernando Savater dio una respuesta genial al problema de la falta de moral en la política; mencionó “pretender que la moral solucione los problemas de la política es como pensar que se puede apagar un incendio con un puño de agua bendita”. Considero que la ética tiene el mismo problema en el plano social y que es sólo a través de la educación que se pueden resolver los problemas sociales ¿Qué opinas?

    • Marco:
      Concuerdo con Savater y agrego: No hay nada, tan podrido -salvo algunos pseudo religiosos-, como los políticos. Sin educación, como bien sugieres, imposible hablar de ética. Recuerdo al terrible Brecht: “Primero comer y después la moral”.
      Gracias,
      Arnoldo

  8. Muy interesante su artículo. Haré énfasis en su frase ‘lo único que puede salvar al mundo es la ética’ la pregunta, para mí, aquí sería ¿aún puede ser salvado?

    • Tatiana:
      Respondo a tu pregunta: no, lamentablemente no creo que el mundo tenga solución. Ni en el plano humano, ni en en lo que concierne a la Tierra. Sin embargo, hay que apostar a “algo”, yo apuesto a la ética laica. Me gusta y me aterra la idea de Samuel Beckett:
      Cliente: Dios hizo al mundo en seis días y usted no es capaz de hacerme un pantalón en seis meses.
      Sastre: Pero señor, mire el mundo y mire su pantalón.
      Saludos,
      Arnoldo

  9. Excelente artículo, mueve la fibra de la curiosidad… opino: tan importante saber el origen cómo el destino, la ética evoluciona, cambia se adapta… se acomoda diríamos en ésta latitud, pero ¿La ética es de autor? creo que de lo último para entender y crear conciencia será la obra de Savater; pero aún me cuesta la aceptación de la ética dictada por la religión… en tiempos de ISIS y cristianos en Cruzadas modernas… Saludos.

    • Armando:
      Gracias por tu comentario. La ética no es de autor, debería ser “de todos”, y por eso, la ética laica -sé que es una idea imposible- sería la única esperanza para detener el avance de tanta destrucción. Entre más leo a escritores o filósofos contemporáneos, más desesperanzado me siento (que pena).
      Saludos,
      Arnoldo Kraus

  10. Coincido que es muy posible que el mundo no tenga remedio, pero algunos países, sus políticos y su sociedad civil, son más éticos que otros. Creo que México puede mejorar, pero hay que ayudar al avance de la ética con la aplicación de la ley para la disminución de la impunidad. Ojalá y el miedo al castigo mejore la observancia de los principios éticos.

  11. Eduardo:
    El reto es crear en casa y en la escuela primaria una identidad ética (o moral). El problema es cuando en casa impera la pobreza. Los dos grandes cánceres de México, impunidad y corrupción han sumido a la mitad de la población en la pobreza. En esas circunstancias es muy difícil sembrar ética. El otro reto es terminar con la corrupción e impunidad. Sin esas lacras, con menos pobreza, sería más fácil contagiar una suerte de identidad ética colectiva.
    Saludos,
    Arnoldo

  12. Buen artículo muy abundante, sólo le pregunto :¿Ética laica? Creo que es un oximoron, como lo sería bajo cualquier otra acusación. ¿Para que otorgar adjetivos a lo que debe ser contundente?. Además siempre gana el “pulso”, por simple cuestión de administración.

    • Tono:
      No creo que ética laica sea un oximoron, aunque, me gusta la idea -el reto. Otorgar adjetivos sirve para descartar otros adjetivos. De ahí mi insistencia. ética laica.
      Buenas observaciones las que planteas.
      Saludos,
      Arnoldo

  13. Gracias por compartir, estimado Kraus. Tristemente la ética ha quedado “relegada” por la inmensa mayoría a un plano meramente filosófico; la “legalidad” ha venido a sustituirle. Recientemente trmovieron del programa de posgrado que cursaba la hermosa materia de Deontología Jurídica. ¡Qué aberración!

    • Gracias Rafael, todo lo que tenga que ver con Deontología no le importa ni le gusta al Poder. Sucede en México y en muchas partes del mundo. Es más, los curriculos de la mayoría de las facultades de medicina de las universidades no se interesan en las materias relacionadas con ética médica.
      Saludos,
      Arnoldo

  14. Excelente escrito breve. Como médico recién egresado me he percatado que podría estar seguro de un basto arsenal de conocimientos, que podrían ir desde lo clínico hasta lo histórico en lo referente a mi profesión, pero la ética es un agujero negro en la formación del profesionista de la salud. Me pregunto no tanto por lo orígenes, sino por las razones de mantener al médico y a muchos otros tan cerca de la ética sofista y tan lejos de la ética del individuo y de la humanidad como fin. Gracias.
    Estaré al pendiente de sus ultimas publicaciones.

    • Gracias Abrahán por tu comentario:
      Como médico recién egresado pronto, muy pronto te percataras que el ejercicio médico contemporáneo requiere y requerirá cada más en el futuro ceñirse a la ética. No se enseña ética en las facultades de medicina por incompetencia del profesorado y porque ésta disciplina no es redituable desde el punto de vista económico.
      Saludos,
      Arnoldo

    • Virglio:
      Me sucede lo mismo. Intento combatirlo. Hace un par de días una amiga me dijo que el documental sobre Malala, ahora en los cines, le devolvió “un poco” la esperanza en el género humano. Tiene razón. Y, si no es ética, ¿qué hacer con nuestro (sub)especie?
      Gracias,
      Arnoldo