Presentamos el tercer artículo  de propuestas de los candidatos a la rectoría de la UNAM. Los textos anteriores, de Sergio Alcocer y Rosaura Ruiz, pueden ser consultados aquí y aquí.


La Universidad Nacional Autónoma de México es la institución académica que más ha contribuido a la construcción de nuestro país. En sus aulas se han formado generaciones de profesionistas que han destacado en todas las disciplinas que en ella se cultivan. De nuestras facultades y escuelas salieron los fundadores de otras instituciones educativas, públicas y privadas, en todas las entidades de la república y en países hermanos. La contribución de nuestra Universidad a la movilidad social ha sido invaluable. En nuestros institutos se han formado y consolidado equipos de investigación que han sido decisivos para el avance de la ciencia en México. Somos depositarios y responsables de la memoria bibliográfica y hemerográfica del país, así como de una parte invaluable de su patrimonio artístico.

Del éxito de las acciones que llevemos a cabo en los próximos años dependerá que nuestra Universidad siga desempeñando un papel decisivo en la construcción de un país mejor a lo largo de este siglo. Para que siga formando a los profesionistas y graduados que el país necesita en todas las áreas del conocimiento y para que continúe contribuyendo a que la educación sea el más importante medio de movilidad social, dando la oportunidad de acceder a la educación superior a cientos de miles de mexicanos. Nuestras acciones serán decisivas para que la ciencia en México se consolide y avance a la velocidad que nuestro país requiere para alcanzar el desarrollo; para que las ciencias sociales contribuyan a la construcción de ciudadanía en el sentido más amplio de la expresión y a la solución de los problemas estructurales de la sociedad mexicana, agravados por el lento crecimiento de los últimos años. Del apoyo que demos a las humanidades dependerá que éstas sigan enriqueciendo nuestro patrimonio cultural y artístico y generando los valores que una sociedad cada vez más individualista necesitará, como en ninguna otra etapa de su historia.

Al presentar mi candidatura a la Rectoría de la UNAM, me anima el propósito de presentar un diagnóstico y formular una propuesta para la conducción de la institución desde mi posición actual, como director de la Facultad de Economía, y en mi doble condición de economista e historiador, que ha definido mi trayectoria académica y profesional. Considero que es importante contribuir desde las Ciencias Sociales y las Humanidades a presentar diagnósticos y propuestas para atender los problemas y enfrentar los desafíos que nos plantean un contexto nacional e internacional adverso, así como el acelerado desarrollo de la sociedad del conocimiento, que hoy más que nunca puede hacer la diferencia entre un presente insatisfactorio y un futuro más promisorio. Contribuir al avance universal del conocimiento y ratificar nuestro compromiso con la sociedad mexicana, con la formación de sus hijos, la preservación de su cultura y la solución de sus problemas, deben ser los ejes de nuestra labor, a partir de la mejora continua de nuestras tres funciones principales: la docencia, la investigación y la difusión de la cultura, así como de la gestión de la institución.

En nuestro país no hemos podido alcanzar la universalización de la educación media superior y la meta de ampliación de la cobertura de la educación superior se ha ido reduciendo. Si bien es cierto que el contexto económico ha evolucionado de manera menos favorable al esperado, es importante insistir en la centralidad de esta meta. En la actualidad contamos con más jóvenes que en ninguna otra etapa de nuestra historia. Ante la incapacidad de nuestra economía para generar suficientes empleos bien remunerados y del sistema educativo nacional para atender la demanda potencial en los niveles de educación media superior y superior, estamos contribuyendo a reproducir la pobreza y la desigualdad, dos de los principales problemas sociales que aquejan a nuestro país. La falta de expectativas laborales y educativas para un número muy alto de jóvenes los expone a todo tipo de riesgos, incluidas las adicciones y el reclutamiento por el crimen organizado. Hace falta una política nacional de atención a la juventud, que haga frente a la situación de exclusión que afecta a los jóvenes en el país y que reconozca como uno de sus pilares más importantes la ampliación de la cobertura educativa en estos niveles.

Por lo anteriormente expuesto, es muy importante que reconozcamos que el derecho a la educación y más aún, al conocimiento científico y tecnológico vinculado a la innovación en los procesos, constituye un elemento que puede permitirnos acceder a un nuevo estilo de desarrollo, en el que la movilidad y la equidad sean los mecanismos para reconstruir una cohesión social hoy erosionada por décadas de bajo crecimiento, bajas expectativas y creciente individualismo. La responsabilidad de las instituciones públicas de educación superior en este tema es irrenunciable.

Considero inevitable por lo tanto que la institución siga aumentando su matrícula en el nivel de licenciatura. Si bien creo que la mayor parte de dicho esfuerzo debe de realizarse en la modalidad a distancia, estoy consciente que dada la demanda actual de educación y el rezago existente, es necesario considerar también una expansión gradual de la matrícula en la modalidad escolarizada. Para que dicho esfuerzo se lleve a cabo sin sacrificar la calidad, el aumento debe ser planeado en una perspectiva de mediano y largo plazo, para que descanse principalmente en las escuelas de reciente creación y para que la apertura de nuevas Facultades o Escuelas Nacionales de Estudios Superiores se lleve a cabo atendiendo tanto a las necesidades del entorno como a los períodos de maduración de las nuevas entidades académicas. Se debe considerar la conveniencia de crear otras Escuelas Nacionales de Estudios Superiores en los próximos años. Este esfuerzo dependerá también de las restricciones presupuestales a las que tendremos que enfrentarnos.

Sin embargo, estoy convencido de que la principal contribución que puede hacer la UNAM al incremento de la matrícula de licenciatura es mediante la creación de nuevas instituciones de educación superior, o bien la ampliación de las ya existentes que cuentan con un mayor potencial de crecimiento que nosotros. Así como en el pasado nuestros egresados desempeñaron un papel fundamental en la creación de las universidades públicas de los estados y de la Universidad Autónoma Metropolitana, la UNAM puede realizar un importante esfuerzo para la formación del personal académico de las instituciones públicas ya existentes, con miras a su ampliación y consolidación, así como de las nuevas universidades públicas que el país requiere.

Es importante atender el rezago escolar y reducir la deserción en el nivel licenciatura. Para lograr este propósito, será necesario combinar diversas políticas de atención a la población estudiantil, como becas alimenticias, apoyo psicológico, y fortalecimiento de nuestra oferta cultural y deportiva, con acciones académicas que incluyen un conjunto de estrategias orientadas a superar rezagos de niveles educativos anteriores (propedéuticos, asesorías, materiales de apoyo en línea), a atender las materias con mayores niveles de reprobación y a orientar a los estudiantes sobres las diversas opciones que ofrece cada entidad académica para continuar con sus estudios (cambio de sistema, baja temporal).

Una parte importante de los problemas con los que ingresan nuestros estudiantes a la licenciatura podemos corregirlos redoblando esfuerzos por mejorar la calidad de nuestros estudios de bachillerato. La revisión de planes de estudio, el fortalecimiento de la planta docente y la mejora continua de los métodos de enseñanza son los tres aspectos que propongo privilegiar para lograr este objetivo, así como diseñar un conjunto de actividades para atender los rezagos con los que recibimos a los estudiantes de primer ingreso. 

La consolidación del posgrado requiere de un incremento importante en las actividades de intercambio académico, tanto de profesores como de alumnos. Considero un desafío muy importante, además de aprovechar mejor los muchos convenios ya existentes, la creación de programas conjuntos de posgrado e investigación con instituciones académicas nacionales y del extranjero.

La investigación es una de las principales fortalezas de la Universidad Nacional. Somos la institución líder en la mayor parte de los ámbitos de la investigación científica y humanística. En nuestra Universidad se encuentra el mayor número de laboratorios nacionales y se prestan importantes servicios al país en materia de prevención de desastres. Mantener y acrecentar ese liderazgo debe constituir otra prioridad del próximo rectorado. La renovación de la planta, la planeación de las necesidades de infraestructura que requerirá la investigación, mayor impulso a la investigación básica, diversificación de las fuentes de financiamiento de la investigación aplicada y una mejor difusión de nuestra producción científica son las principales acciones que propongo realizar.

Es importante mantener, acrecentar y diversificar la oferta que la Coordinación de Difusión Cultural ofrece a través de sus diversas dependencias, con el fin de difundir las distintas manifestaciones de la cultura nacional y del quehacer de los universitarios a la sociedad mexicana, e incluso más allá de nuestras fronteras. De la misma manera, resulta prioritario ampliar los esfuerzos de extensión académica que realizan nuestras entidades, con el propósito de incrementar la presencia de la UNAM en los diversos ámbitos de la divulgación y la educación continua.

Los esfuerzos de vinculación e internacionalización emprendidos por la Universidad han sentado las bases de una política de largo plazo a la que es necesario dar continuidad. En sintonía con este objetivo propongo mayor coordinación y colaboración con otras instituciones de educación superior e investigación, nacionales y extranjeras, reforzar y explorar nuevas formas de vinculación con el sector productivo y recuperar el sentido original del servicio social, aprovechándolo como un espacio de formación académica, de vinculación profesional y de servicio a la comunidad.

Una institución de la magnitud de la UNAM requiere de una continua revisión de sus procesos administrativos y formas de gestión, para garantizar el buen funcionamiento de las actividades académicas. También se necesita acelerar el paso en la descentralización de trámites y decisiones que hoy afectan el adecuado desarrollo de las entidades y dependencias que se encuentran fuera de Ciudad Universitaria. Es importante fortalecer a nuestros cuerpos colegiados, que son los responsables de las decisiones académicas más trascendentales, que son aquellas que tienen que ver con la creación y modificación de planes y programas de estudio, la creación de nuevas licenciaturas, posgrados y entidades académicas y la contratación, promoción y evaluación de su personal académico. Finalmente, propongo tres ejes transversales a considerar en todas estas acciones: la equidad de género, en la que hemos logrado avances pero donde se requiere aún de acciones afirmativas dados los rezagos existentes; reforzar la transparencia y la rendición de cuentas y aprovechar al máximo las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Creo firmemente en la necesidad de una renovación que nos permita reforzar nuestro liderazgo sin abandonar los valores que le han dado sentido a la Universidad. El propósito fundacional de construir un país guiado por la ciencia sigue siendo válido, en la medida en la que constituye el medio más poderoso para avanzar hacia el progreso, el desarrollo tecnológico, la innovación, el crecimiento económico y el bienestar social. Refrendar nuestra vocación humanística es hoy de la mayor importancia, para poder hacer frente a los crecientes desafíos a la cohesión social y la dignidad de las personas.

Renovar nuestro compromiso con los valores universales que dan sentido y sustento al avance de la ciencia, las humanidades y las artes, contribuyendo al mismo con las mejores causas de México deben ser las coordenadas que guíen nuestra actuación. En pleno ejercicio de nuestra autonomía, con responsabilidad social para estar a la altura del esfuerzo que realiza el pueblo mexicano para sostener a nuestra Universidad, debemos contribuir a que ésta siga siendo un poderoso instrumento de transformación social, para construir un mejor país.

 

Leonardo Lomelí

 

2 comentarios en “La UNAM que el país necesita

  1. Y en unamlandia nos miramos el ombligo y devoramos todo para tu beneficio, sufrido pueblo mexica. En los 80s este discurso de Lomeli sonaria algo sensato…back to the future…estamos en 1015!!!

  2. Planteamientos aceptables con un “programa”, escaso de contenido académico para los grandes olvidados de siempre en la UNAM, los estudiantes de licenciatura, bien por la élite de investigadores, mal por la difusión e investigación que también existe en la cultura; cuando la UNAM dejará de ser una universidad con un concepto centralista que un señor que fue rector de la UNAM, pero que nunca entendió lo que significó la descentralización de la educación superior, solo acertó a crear ENEPS en la periferia de la ciudad de México, sin entender que el país entero necesita de un modelo educativo similar al concepto que en ese tiempo se tenía de lo Nacional, ( los negociantes de la educación privada entendieron el concepto de descentralización educativa y tienen negocios, que no universidades casi en todo el país, la UNAM, no es nacional, en la época de Soberón, por no entender la problemática en materia de educación superior del país se continuó con los vicios que actualmente permanecen una visión de corto alcance en lo nacional, educacional y descentralización de la UNAM; y voracidad por el puesto ; la visión de perspectiva de género es pobre, ceda el paso a una rectora. Bien por contender perocual es el compromiso de la UNAM con el país si se pretende (aun con el nombre no con los hechos) ser una institución Nacional.