El ejercicio médico diario conlleva incertidumbre. La incertidumbre no es problema, es atributo. Ante el enfermo y la enfermedad, asumir con celeridad que el daño es obvio, en ocasiones, es nocivo. Pensar, desde la duda, que detrás de lo obvio pueden esconderse otras alteraciones, es aconsejable.

Profesionalismo, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española significa, “Cultivo o utilización de ciertas disciplinas, artes o deportes, como medio de lucro”. Al hablar de profesionalismo en medicina es imprescindible tomar en cuenta las metas de la profesión y la forma como se ejerce. Curar, aliviar y acompañar son algunos fines; la simiente es el nexo entre dos personas, enfermo y doctor. Profesionalismo en medicina debe implicar “humanismo”.

08-medicina

Diversas razones tienden a sepultar la relación médico-paciente: abogados que se enriquecen y dividen, farmacéuticas que intentan vender sus productos a toda costa, compañías aseguradoras que enfrentan a médicos y enfermos, doctores que lucran “en forma desusada”, y hospitales y laboratorios que ofrecen al galeno dinero por utilizar las instalaciones o solicitar exámenes.

El tinglado previo atenta contra el corazón de la medicina: el vínculo humano entre enfermo y profesional. Restaurar el profesionalismo es indispensable. Para lograrlo, fomentar la ética de la virtud, también llamada teoría de la virtud, es necesario. Beneficencia —prevenir, aliviar, ayudar— y compasión son pilares fundamentales de la ética de la virtud. Afrontar el mare magnum antes descrito —abogados, demandas de enfermos contra médicos— es factible e indispensable. Si el profesionalismo y la teoría de la virtud fracasan el panorama será aciago. En Estados Unidos, triste ejemplo, la relación médico paciente ha “casi” desaparecido; desde hace años las compañías aseguradoras “compran” la clientela y le pagan al galeno mensualmente, sin tomar en cuenta su dedicación.

Esa política ensombrece la relación entre doctor y enfermo y entierra la filosofía del profesionalismo médico. El galeno interesado en contrarrestar las amenazas mencionadas, debe incluir en su recetario y en su estetoscopio, además de la beneficencia y la compasión, varios elementos. Sobresalen la autonomía del enfermo y la justicia social, ambos principios fundamentales de la ética médica.

Aunque la opinión pública en diversos países privilegia a científicos y galenos sobre políticos y religiosos, en muchos países, la confianza de la sociedad hacia los médicos se ha erosionado. A la par, no huelga recordar, que en diversas circunstancias los médicos han fungido como pilares y recipiendarios de la credulidad de la sociedad, así como portadores de la verdad. Dos ejemplos, el primero literario, el segundo político.

En Un enemigo del pueblo, obra de teatro de Henrik Ibsen, Thomas Stockmann, médico del balneario municipal, se convierte en enemigo de las autoridades cuando descubre que las aguas del balneario, motor de la economía del pueblo y principal atracción turística, se encuentran infectadas por una bacteria que pone en peligro la salud de la población. Las autoridades y los comerciantes privilegian la economía sobre el bienestar de la comunidad. Cuando Stockmann advierte a la población del peligro, los poderosos, incluyendo a su hermano, el alcalde de la ciudad, lo señalan, lo consideran traidor y confabulan contra él.

En los albores del nacionalsocialismo Hitler dirigió algunos discursos a la población médica. El Führer sabía que los médicos eran, dentro de todas las profesiones, los más cercanos al pueblo. Pronto se granjeó su confianza y su voz: los médicos ocuparon el primer lugar de profesiones afiliadas al partido de Hitler y difundieron su ideario.

Las amenazas contra la profesión impactan contra médicos y contra pacientes. En un editorial publicado en The Lancet, revista inglesa de medicina, Richard Horton retoma el tema del profesionalismo y señala: “Medicina es la vocación por medio de la cual el conocimiento, el juicio y las habilidades clínicas se utilizan para proteger y curar al ser humano. La meta se lleva a cabo gracias a la asociación entre médico y paciente, la cual debe basarse en el respeto mutuo y en la responsabilidad individual”. Para que el profesionalismo sea exitoso, Horton sugiere que los médicos deben ser íntegros, compasivos, altruistas, estudiosos, buscar la excelencia y trabajar con otros colegas. Propuesta lógica en el papel; propuesta complicada en la realidad.

La medicina contemporánea se encuentra desgastada. Los médicos se han alejado de los enfermos motu proprio y por las amenazas ya señaladas. De no restaurarse las bases de la profesión, vía profesionalismo, la esencia de la medicina, el “humanismo”, desaparecerá.

 

Arnoldo Kraus
Médico. Profesor en la Facultad de Medicina, UNAM. En 2015 publicó Recordar a los difuntos (Sexto Piso). En noviembre, aparecerá en Debate, Dolor de uno, dolor de todos.

 

8 comentarios en “Medicina: Profesionalismo

  1. Ya existen las sombras de la incredulidad en los familiares y de los que padecen las enfermedades en las instituciones de salud publicas y las privadas abonemos porque el médico salga adelante en estos avatares del camino,que su pensamiento claro y su mente de estudio tenga la más adecuada decisión para estos momentos aciagos y que en el día a día su labor rinda el fruto deseado y como siempre sumando esfuerzos multidisciplinario se se tengan los mejores resultados

  2. Barrón y López:
    Concuerdo con tu reflexión. Lo que debe prevalecer es que el médico actúe bajo preceptos éticos, a la postre, el corazón de la medicina. Esa figura, la del Poder del médico, debería bastar para contrarrestar las amenazas y realidades que han modiifcado la esencia del ejercicio médico.
    Gracias,
    Arnoldo

  3. Gracias por esta reflexión querido Arnoldo. Me rehuso a seguirle dando paso libre a la “venta” de la atención médica por terceros que nada tienen que ver ni con el conocimiento científico ni con el conocimiento del hombre ni con la compasión. Es el médico
    Mismo el que debe recuperar ese lugar como bien dices, y hacer conciencia del poder que tiene para esa reivindicación de la esencia medica. Espero que tu artículo sea leído por muchas personas.
    Recibe un saludo afectuoso

    • Querida Maru:
      Gracias por escribir. Recibo tus comentarios y comparto tu mirada: Tu también te enfrentas en tu trabajo a la pérdida de las relaciones entre seres humanos. Reinstaurar y reinventar la esencia de la medicina, en tu caso de las ciencias de la nutrición, y abogar por los derechos de los pacientes es deseable.
      Muchas gracias por tus reflexiones.
      Abrazo,
      Arnoldo

  4. Mi querido Dr. Kraus:
    Al leerlo, pero sobre todo al conocerlo, sigo creyendo en los médicos; pienso que la medicina que se ejerce en las Instituciones públicas y privadas aún existen médicos como usted, empeñados en recuperar la confianza y el afecto de los enfermos.
    Gracias por curar, aliviar y acompañar, gracias por su humanismo.

    • Gracias querida Carmen:
      ¿Qué le puedo responder? Tres palabras: Gracias, muchas gracias.
      Abrazo,
      Arnoldo

  5. Muy estimado Dr. Kraus.
    Una de las experiencias valiosas en vida, es haber estado alguna vez en su cosultorio médico, desde que entré ahí (esa vez) supe que estaba frente a un médico con profesionalismo, solo con mirar su consultorio, y cuando lo escuche y lo miré entonces corroboré mi primera percepción. Ya después le he seguido a través de sus reflexiones que son enseñanza muy valiosa, y que idealmente debieran estar en las todas las aulas de las Facultades de medicina. Gracias!!!

    • Mil gracias Alicia,
      recibo con emoción y agradecimiento sus palabras.
      Le mando un abrazo muy afectuoso,
      Arnoldo