La regulación de armas de fuego en México es un tema federal. Sin embargo, esto no implica que gobiernos estatales se queden cruzados de brazos mientras grupos criminales trafican armas continuamente. Los estados, particularmente los que tienen frontera con Estados Unidos, deben de implementar acciones que contribuyan a reducir el tráfico de armas.

armas

No es ningún secreto que la mayoría de las armas utilizadas por grupos criminales en México provienen de Estados Unidos. De hecho, la ATF (Bureau of Alcohol, Tobacco, FIrearms and Explosives) estima que el 72 por ciento de las armas encontradas en México y enviadas a rastreo durante el 2014, provenían de dicho país.1 Esto se debe a múltiples factores como la cercanía geográfica, la inmensa producción de armas en Estados Unidos, la asimetría en regulaciones entre los países y la porosidad en las fronteras.

Por obvias razones, los estados más vulnerables al tráfico ilegal de armas son los fronterizos. No es de sorprenderse que el 40 por ciento de las incautaciones realizadas por la Secretaría de la Defensa Nacional, entre el 2000 y 2014, se llevaron a cabo en estos estados, a pesar de sólo contar con el 17 por ciento de la población de México. Ante esta situación, ¿qué pueden hacer los estados para reducir el flujo ilegal de armas en la frontera?

De entrada, se le tiene que demandar más al gobierno federal. Actualmente no se tiene una estrategia nacional contra las armas ilegales. Más bien se ha apostado por el Tratado Internacional Sobre el Comercio de Armas que poco atiende los factores que contribuyen al tráfico ilegal en la frontera México-Estados Unidos. Asimismo, se le tiene que exigir la incorporación del tema en la agenda bilateral con Estados Unidos. Durante la última reunión de seguridad entre la directora del Departamento de Justicia, Loretta Lynch, y la procuradora de la República, Arely Gómez González, no se mencionó el tema de las armas. En esa reunión, se priorizaron temas como migración y drogas, factores que afectan a la población estadunidense.2

Por su parte, los estados de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Sonora, y Baja California, podrían retomar el tema de las armas de fuego en las reuniones de gobernadores fronterizos con sus contrapartes estadunidenses. Dado que muchas de las regulaciones en Estados Unidos le competen a los estados, estas reuniones se prestan como momentos adecuados para cabildear el problema. Sin embargo, para ello es fundamental conocer las diversas políticas y regulaciones de los estados americanos y en base a ello diseñar estrategias de cabildeo adecuadas.

El monitoreo de la política sobre armas en Estados Unidos no se debe de limitar a conocer lo que ocurre en los estados de California, Arizona, Nuevo México y Texas. Ahora más que nunca, es importante que los gobernadores estatales de México sigan la contienda presidencial de Estados Unidos para poder anticiparse con el diseño de estrategias que respondan a la política de quien ocupe la Casa Blanca el próximo año.

Por un lado, la bipolaridad y politización de las armas de fuego en Estados Unidos han limitado el accionar del Presidente Barack Obama y es muy probable que también limiten a cualquier candidato que resulte ganador en las elecciones presidenciales del 2016. De hecho, es muy factible que las cosas empeoren. De entrada, los republicanos tienden a estar más asociados con regulaciones permisivas sobre armas y varios de sus candidatos han logrado obtener el apoyo de la Asociación Nacional del Rifle (NRA en inglés). Por ejemplo, Ted Cruz, Senador de Texas, Bobby Jindal, Gobernador de Luisiana y Jeb Bush, ex Gobernador de Florida cuentan con una calificación de “A,” ello implica que votan en sintonía con políticas apoyadas por el NRA. Inclusive, Jeb Bush es responsable de la polémica regulación de Stand Your Ground en Florida.  Esta ley permite que una persona, por el simple hecho de sentirse amenazada, pueda dispararle a otra persona sin que esto implique un acto ilegal. Esto es tan sólo una muestra de la postura pro-armas que podría asumir el próximo presidente de Estados Unidos.

Ante la falta de atención a un problema tan importante por parte del gobierno federal y el dominio de la cultura de las armas en Estados Unidos, toca a los estados comenzar a proponer soluciones y actuar para reducir esta problemática que afecta, particularmente, a los estados fronterizos.

 

Eugenio Weigend


1 Department of Justice Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearm and Explosives (ATF), “International Firearms Trace Data,” disponible en https://www.atf.gov/about/statistics

2 The United States Department of Justice, “Readout of First Meeting between U.S. Attorney General Lynch and Mexican Attorney General Gómez González,” disponible en http://1.usa.gov/1SHFrpW