Sabemos lo que pasa pero no entendemos lo que sucede en el explosivo Guerrero. Esteban Illades propone en este texto una historia mínima para poder comprenderlo

Guerrero, Oaxaca y Chiapas, los tres estados más al sur del país, son también los tres estados al fondo de los niveles de bienestar en México. El sur mexicano, a lo largo de la historia, ha sido olvidado por el progreso.

Salvo el puerto de Acapulco, utilizado desde hace siglos para el comercio con el Oriente, el resto de Guerrero ha vivido sumido en la pobreza desde su fundación en 1849. Sólo el norte del estado, donde en el porfiriato se construyeron las vías del tren, se alejó de la miseria, pero por poco tiempo. El gobierno mexicano privatizó los ferrocarriles a finales del siglo XX, y de ellos no quedó nada después.

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Al día de hoy, según estudios del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Guerrero está muy por debajo de la media nacional en todas las categorías de desarrollo. Para dar una escala de la tragedia: un tercio de la población vive en pobreza extrema, lo cual quiere decir que subsiste con menos de un dólar al día —poco menos de una cuarta parte del salario mínimo—.1 40% de la población padece lo que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (abreviado como FAO en inglés) define como inseguridad alimentaria severa; esto quiere decir que los habitantes de un hogar —adultos y menores— se han ido a dormir, en más de una ocasión, sin haber comido durante todo el día. El mismo porcentaje carece de acceso directo a agua entubada, y 76% de los guerrerenses no tiene drenaje en su vivienda, aunque 95% tiene electricidad. En servicios de salud, una cuarta parte de la población está en estado de carencia, lo que el Coneval define como no estar inscrito en ningún programa público o privado para recibir servicios médicos.2 La tasa de fecundidad —el promedio de hijos que hipotéticamente tendría una mujer en edad fértil— es de 2.94, sólo por debajo de Nayarit; 41% de las mujeres en Guerrero no utiliza anticonceptivos.3 A nivel educativo también hay un rezago palpable. De los aproximadamente tres millones de guerrerenses, según el censo de 2010, poco más de un millón tiene la primaria concluida. La penetración de internet en el estado es apenas de 11% de la población.4 La historia de Guerrero va de la mano de estos índices. La pobreza, la falta de oportunidades y la corrupción gubernamental han hecho del estado uno muy volátil desde mucho tiempo atrás, y en particular durante el siglo pasado y en las primeras décadas de éste.

Una de las tradiciones más fuertes de Guerrero ha sido el gobierno de pequeñas cuadrillas de caciques que se han rotado los puestos importantes desde antes de la Revolución.

Desde 1910 y hasta la fecha, la familia más poderosa en la política del estado ha sido la de los Figueroa, asentados en Huitzuco, a 30 kilómetros de Iguala. Los hermanos Figueroa, Ambrosio, Francisco y Rómulo, fueron de los maderistas más conocidos en la zona durante el levantamiento armado en 1911; Ambrosio capturó Iguala y Francisco fue nombrado gobernador provisional en mayo de ese mismo año.5 Aunque Figueroa no cumpliría ni 12 meses antes de ser depuesto, regresaría en 1918 para ocupar el cargo hasta 1921. Rubén Figueroa Figueroa, sobrino de Francisco, sería gobernador de 1975 a 1981; su hijo, Rubén Figueroa Alcocer, de 1993 a 1996; Rubén Figueroa Smutny, hijo de este último, sería diputado local por el PRI en la legislatura 2012-2015.

En tiempos recientes, Ángel Aguirre Rivero, primero gobernador interino de 1996 a 1999 y después gobernador de 2011 a 2014, impulsó a su hijo, Ángel Aguirre Herrera, para la presidencia municipal de Acapulco. El hermano del ex gobernador Aguirre, Mateo, era su coordinador general, y su sobrino Ernesto también trabajaba para el gabinete estatal. Esto sin mencionar que Manuel Añorve, ex alcalde de Acapulco y diputado federal durante el trienio 2012-2015, es su primo segundo.

Los pocos que controlan el poder también manejan el dinero. Ernesto y Mateo Aguirre, por ejemplo, fueron arrestados el 10 de febrero de 2015 bajo la acusación de haber desviado 287 millones de pesos del presupuesto estatal a sus cuentas bancarias desde 2011 y hasta 2014.6 Esto en un estado con 70% de la población en pobreza, el segundo más alto después de Chiapas.7 Cuando Manuel Añorve fue alcalde de Acapulco también se le acusó de malversar fondos y de quebrar al ayuntamiento; en la precampaña de Aguirre Herrera en 2014 hubo varias denuncias en medios del uso de recursos estatales para la compra de electrodomésticos, supuestamente regalados a cambio de apoyo a su campaña para presidente municipal. El caso llegó al punto de que a Aguirre Herrera se le conoce como El Refri a nivel local;8 aunque después del arresto de sus familiares Aguirre desistió de la candidatura.

La corrupción de los altos mandos del estado, la represión a los movimientos sociales y la falta de resultados han sido tales que desde 1945, cuando Guerrero instauró el periodo sexenal, sólo nueve gobernadores han logrado cumplir su mandato de principio a fin. En lugar de haber sido 12 en 70 años, ha tenido 19. La presión y los movimientos sociales han sido responsables en gran parte de la renuncia de varios de ellos. Este es el caso de Raúl Caballero Aburto, el general que gobernó el estado de 1957 a 1961.

 

Caballero Aburto asumió la gubernatura el 1 de abril de 1957, en sustitución de Daniel Arrieta Mateos, un interino nombrado en 1954. Arrieta fue elegido por el Congreso cuando Alejandro Gómez Maganda, el gobernador en turno, cayó de la gracia del presidente Adolfo Ruiz Cortines, quien poco después de una visita a Guerrero ordenó al Senado desaparecer los poderes del estado. Gómez Maganda era apenas el segundo gobernador tras el paso a gubernaturas sexenales.

Desde un inicio el periodo de Caballero Aburto fue turbulento. El alcalde de Acapulco, Jorge Joseph Piedra, lo acusó de robarse 33 de los 50 millones de pesos del presupuesto estatal; Caballero Aburto respondió al día siguiente con la orden de una auditoría al gobierno de Joseph Piedra. Por esas mismas fechas los cadáveres de varios campesinos fueron encontrados en distintos puntos del estado, dos de ellos en la carretera de Acapulco-Zihuatanejo. Joseph Piedra, ex reportero con acceso a periódicos locales y nacionales, denunció que una treintena más había aparecido en fosas clandestinas —tal como sucede ahora—, aunque familiares de los desaparecidos aseguraban que eran centenares. Caballero Aburto removió de su cargo al alcalde poco tiempo después.9 Laura Castellanos, en su libro México armado, señala que el gobernador de Guerrero era visto por la sociedad como un personaje “siniestro”, como un hombre autoritario que no toleraba la disidencia. Por eso cuando el maestro normalista Genaro Vázquez formó la Asociación Cívica Guerrerense (ACG), el gobernador no dudó en tildarlos de “locos mitoteros” y en usar la fuerza bruta en contra de ellos.

Con el fin de menguar a los movimientos sociales, Caballero Aburto propuso la creación de la Universidad de Guerrero, aprobada por el Congreso local y fundada el 22 de junio de 1960. La universidad carecía de autonomía, y tanto estudiantes como profesores se manifestaron para obtenerla.

A tan sólo cuatro meses de su fundación la universidad había entrado en huelga por este motivo, así como por el hecho de que el rector recién nombrado, Alfonso Ramírez Altamirano, no contaba con título universitario, pues era egresado de la Escuela Nacional de Maestros.

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De octubre a diciembre hubo marchas en las que participaron miles de personas. Destaca en particular una del 20 de noviembre, en la que se calcularon cerca de 100 mil asistentes.10 El Ejército cerró la universidad, y representantes del Congreso federal llegaron en diciembre para tomar nota del problema. Pero era demasiado tarde: el 30 de ese mes hubo una concentración de estudiantes, maestros y sectores populares en la Alameda de Chilpancingo. Un electricista de nombre Enrique Ramírez colgó una manta que decía “muera el mal gobierno”, y la respuesta de los soldados, que custodiaban la manifestación, fue disparar a quemarropa. Ramírez murió ahí mismo, y el militar responsable huyó. La gente enfrentó a los soldados, y éstos respondieron con más balas. Al día de hoy no se sabe la cifra exacta de muertos (13, según números del gobierno, 20, según otras fuentes; entre ellos tres menores de edad y un soldado).11 Caballero cayó cinco días después, cuando el Senado declaró la desaparición de poderes en el estado por segunda vez en siete años. Con su salida los problemas sociales de la entidad no sólo no se resolvieron, sino que de hecho la respuesta gubernamental a ellos —en particular la militar— fue todavía más violenta.

Durante la década de los setenta Guerrero sería responsable de dos de las más grandes manchas en la historia del México moderno. La primera fue la creación de los llamados “vuelos de la muerte”, en los que militares bajo el mando del general Mario Arturo Acosta Chaparro subían a presos políticos a aviones y los lanzaban, vivos, desde las alturas. Al igual que en la matanza del 30 de diciembre de 1960, se desconoce el número de personas sometidas a la tortura y muerte en los vuelos; según Castellanos el número puede ir desde decenas hasta centenares.12 La segunda mancha fue el primer caso de desaparición forzada oficialmente registrado en el país, el del campesino Rosendo Radilla, un líder social que fue detenido por soldados el 25 de agosto de 1974 en el municipio de Atoyac, y cuyo paradero se desconoce hasta la fecha.13 La represión continuó hasta el fin de siglo. En los noventa, ya con la dinastía Figueroa dueña del poder, el gobierno de Guerrero se lanzó una vez más contra un movimiento popular. En esta ocasión fue la Organización Campesina de la Sierra Sur en el municipio de Aguas Blancas, el 28 de junio de 1995. Ahí policías estatales dispararon contra una multitud que entre otras cosas reclamaba los servicios básicos que hasta hoy son escasos en el estado. Según cifras oficiales, 17 personas murieron ese día. Rubén Figueroa Alcocer, entonces gobernador, se mantuvo 10 meses más en el puesto, aunque la investigación del caso lo obligó a pedir licencia. Al igual que Caballero Aburto, dejó el cargo a la mitad del sexenio. La matanza de Aguas Blancas también daría pie a la creación del Ejército Popular Revolucionario (EPR), un grupo guerrillero, y su posterior escisión, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).14 Dentro de esta larga historia un grupo es el que ha destacado como antagonista y blanco del gobierno de Guerrero: los estudiantes y egresados de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa.

 

En Ayotzinapa los estudiantes entraron en conflicto con el gobierno estatal por la falta de dinero y mantenimiento de las instalaciones de la escuela, así como por la ausencia de oportunidades laborales al concluir la licenciatura. Esto porque —como en otros estados— el gobierno ha eliminado la creación de plazas automáticas para los maestros egresados de las normales rurales;15 también ha reducido en años recientes el presupuesto asignado a la alimentación de los estudiantes, que pasó de 35 a 17 pesos diarios por alumno en 2009.16

En respuesta, los estudiantes de Ayotzinapa han cerrado carreteras para manifestarse, tomado casetas para recaudar fondos —la práctica conocida como “boteo”— y “retenido” autobuses para sus actividades. La retención es vista de dos formas. Por un lado los normalistas dicen que firman “cartas de liberación” a los choferes, quienes están con el vehículo hasta que se devuelve días o semanas después. “Hay lo que nosotros llamamos una carta de liberación, donde se especifica ‘Normal Rural de Ayotzinapa, dirigido a la empresa tal’, se le dice ‘se retuvo los días ta ta ta, por el motivo tal, por lo que solicitamos le reembolse al chofer los gastos que hemos hecho. Por su cooperación muchas gracias’”, dice Omar García, un estudiante de la normal, miembro del Club de Orientación Política e Ideológia y sobreviviente del 26 de septiembre de 2014.17 Las compañías de transporte, en cambio, hablan de robo y de maltrato hacia su personal. Algunos choferes respaldan las acusaciones, otros dicen que es la propia compañía que los obliga a permanecer con el autobús para no ser despedidos, y que les pagan poco o nada cuando esto sucede.18

La toma de autobuses y casetas se ha convertido en práctica común, al grado de que las autoridades estatales las han tolerado por varios años. Al mismo tiempo, los alumnos de la escuela han endurecido y aumentado la frecuencia de sus marchas. El gobierno, por su parte, ha carecido de una estrategia clara para lidiar con el problema.

Un ejemplo de ello ocurrió el 12 de diciembre de 2011, cerca de una gasolinera a las afueras de Chilpancingo, cuando un grupo de cerca de 300 estudiantes llevaba a cabo una manifestación en contra del gobernador Ángel Aguirre, ya que la escuela llevaba dos meses sin director. La manifestación empezó a las 11:30 horas, y para las 11:45 los normalistas fueron cercados por policías municipales, estatales y federales, algunos vestidos de civil. Según crónicas periodísticas del día siguiente, los estudiantes traían piedras y por lo menos un par de bombas molotov.19 Tras lanzar gas lacrimógeno los policías —de distintas corporaciones y desde distintos puntos— comenzaron a disparar a la multitud. Dos de los estudiantes, Gabriel Echeverría y Jorge Herrera, recibieron tiros de precisión: Echeverría en el cuello y Herrera en el cráneo. Ambos murieron momentos después.20

En respuesta, según testigos, un grupo de normalistas se acercó a la gasolinera Eva 2, a unos metros del lugar, y lanzó un coctel molotov en contra de una de las bombas. Un despachador, Gonzalo Rivas, intentó apagar el incendio antes de que hubiera una explosión mayor. Rivas sufrió quemaduras de tercer grado y murió 23 días después en un hospital.21 Era la séptima manifestación de 2011.22

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En días posteriores los estudiantes pidieron la renuncia del gobernador Aguirre, así como una investigación independiente. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en una investigación presentada el 8 de enero de 2012, concluyó que la policía estatal de Guerrero incurrió en violaciones graves a los derechos humanos durante la manifestación. Entre otras cosas, intentó sembrarle un arma a uno de los normalistas muertos.23 Tiempo después también se comprobaría que tanto policías como peritos mintieron sobre lo sucedido ese día para protegerse entre sí.

A pesar de lo sucedido, y de los gritos de renuncia en contra del gobernador Aguirre, la relación entre normalistas y gobierno sólo empeoró en los años siguientes. El presupuesto no cambió de forma significativa y los estudiantes continuaron con el “boteo”, la toma de casetas y la retención de autobuses. Es por eso que se encontraban en Iguala el 26 de septiembre de 2014.

 

Esteban Illades
Periodista.

Este texto forma parte del libro La noche más triste. La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que la editorial Grijalbo pondrá a circular estos días.


1 Los datos siguientes, salvo que se especifique lo contrario, han sido tomados de la edición 2014 del “Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social” de la Secretaría de Desarrollo Social. Fecha de consulta: 14 de febrero de 2015.

2 Coneval, “Medición de la pobreza, indicadores de carencia social”. Fecha de consulta: 14 de febrero de 2015.

3 Citlali Giles Sánchez, “Guerrero, el segundo con la tasa más alta de fecundidad”, La Jornada Guerrero, 5 de julio de 2010. Fecha de consulta: 14 de febrero de 2015.

4 INEGI, “México en cifras”. Fecha de consulta: 14 de febrero de 2015.

5 Para un recuento más detallado sobre la historia de Guerrero, sugiero consultar Carlos Illades, Guerrero. Historia breve, México, Fondo de
Cultura Económica y El Colegio de México, 2011.

6 “Acusan a hermano de Aguirre de desvío de 287 mdp”, El Universal, 10 de febrero de 2015. Fecha de consulta: 15 de febrero de 2015.

7 Angélica Enciso, “En pobreza, 53.3 millones de mexicanos, informa el Coneval”, La Jornada, 30 de julio de 2013. Fecha de consulta: 15 de febrero de 2015.

8 F. Bartolomé, “Templo Mayor”, Reforma, 25 de julio de 2014. Fecha de consulta: 15 de febrero de 2015.

9 Laura Castellanos, México armado. 1943-1981, México, Era, 2008, pp. 101-164.

10 Carlos Illades, op. cit., p. 134.

11 Laura Castellanos, op. cit., p. 110.

12 Laura Castellanos, “Antes y después de Iguala”, Milenio, 27 de octubre de 2014. Fecha de consulta: 16 de febrero de 2015.

13 Corte Interamericana de Derechos Humanos, “Caso Radilla Pacheco vs. Estados Unidos Mexicanos”, 23 de noviembre de 2009. Fecha de consulta: 16 de febrero de 2015.

14 Aunque hay teorías de que el EPR fue fundado un año antes. La fecha concreta es incierta.

15 Paulina Villegas y Randal C. Archibold, “Keeping Mexico’s Revolutionary Fires Alive”, The New York Times, 2 de noviembre de 2014. Fecha de consulta: 18 de febrero de 2015.

16 Margena de la O, “Reducen presupuesto de comida a normalistas de Ayotzinapa; dan 17 pesos por estudiante”, La Jornada Guerrero, 3 de febrero de 2009. Fecha de consulta: 18 de febrero de 2015.

17 Entrevista con Omar García en Así las cosas, W Radio, 31 de octubre de 2014. Fecha de consulta: 18 de febrero de 2015.

18 The Associated Press, “México: Conductores de buses retenidos por semanas”, Animal Político, 29 de noviembre de 2014. Fecha de consulta: 18 de febrero de 2015.

19 Jesús Guerrero, “Tensa a Guerrero desalojo violento”, Reforma, 13 de diciembre de 2011. Fecha de consulta: 18 de febrero de 2015.

20 Jesús Guerrero, “Fue una locura total”, Reforma, 13 de diciembre de 2011. Fecha de consulta: 18 de febrero de 2015.

21 “Muere el empleado de una gasolinera herido tras enfrentamiento en Guerrero”, CNN México, 1 de enero de 2012. Fecha de consulta: 18 de febrero de 2015.

22 Jesús Guerrero, op. cit., nota 20.

23 “Cronología: Normalistas de Ayotzinapa”, El Universal, 24 de enero de 2012. Fecha de consulta: 18 de febrero de 2015.

 

2 comentarios en “Las grietas de Guerrero

  1. Al parecer el abandono y la indiferencia hacia los Estados del Sur puede deberse, quizá, a su geografía, pero el en sur han surgido movimientos que se rebelan contra las imposición del centro. Estos movimientos han sido reprimidos, fatigados y nunca olvidados. El sistema es así, si lo contradices quedas marcado para siempre…