04-quinceletras

Cirujano. “Lo que me gusta en la escritura es más bien el estado de ensueño que la precede. La escritura en sí no es muy agradable. Hay que materializar en la página el ensueño y salirse de él. A veces me pregunto cómo hacen los demás. ¿Cómo hacen los autores que, como Flaubert lo hacía en el siglo XIX, escriben y reescriben, vuelven a empezar, reconstruyen, condensan a partir del primer esbozo del que no queda nada o casi nada en la versión final del libro? Me parece tremendo. Me contento con aportar correcciones al primer esbozo, que se asemeja a un dibujo hecho de un solo trazo. Las correcciones son a la vez numerosas y ligeras, como una acumulación de actos de microcirugía. Sí, hay que cortar por lo sano, como un cirujano, ser muy frío ante tu propio texto para corregirlo, suprimirlo, aligerarlo. Basta a veces con suprimir dos o tres palabras en una página para que todo cambie”: Patrick Modiano, Premio Nobel de Literatura, en entrevista con Télérama. (Laberinto, 11/10/2014, traducción de Merlina Balcázar.)

Fingir. La colección Nuevos Tiempos (Siruela) publicó Idiopatía, la primera novela de un joven escritor inglés, Sam Byers. La ironía, perla rara en la narrativa actual, aparece cada tanto: “A última hora de la tarde, el padre de Daniel llamó para anunciar que había muerto. Tenía tendencia a hacer esto periódicamente. —He estado contando las pulsaciones —dijo—. No tengo pulso y no he respirado ni una sola vez desde la hora de comer. Era muy concreto con los síntomas de su muerte. Una luz blanca, voces, la presencia de otras almas. —Papá —dijo Daniel. —No tengo pulso. No respiro. Parece que respiro, pero en realidad no es aire. Me he cortado un dedo y no he sangrado. Y he salido a la calle y nadie me veía. —¿Has salido? —Pero no estaba allí. No podía. No me veían. —Papá —dijo Daniel—, si de verdad estás muerto, ¿cómo has podido llamarme? Un silencio al otro lado de la línea. Un suspiro hondo. Daniel se lo imaginaba: flaco como la pata de un gorrión, con su pijama raído; la piel pálida como el jabón; ligeramente encorvado de hombros, como si tuviera que inclinarse sobre el teléfono para garantizar una conexión óptima. Tardó varios segundos en responder, y Daniel se imaginó entretanto que oía colisionar los pensamientos de su padre en su pugna por engendrarse unos a otros. —Te dejan —dijo su padre por fin—. Te permiten hacer una llamada de teléfono”. (Traducción de  Catalina Martínez Muñoz, 2014.)

Dragón. “Tés de manzanilla con miel y limón, cataplasmas de tomates asados alrededor del cuello, terramicina, penicilina inyectada, extracto de propóleo, traguitos de tequila, gárgaras con bicarbonato… Ni remedios caseros ni medicinas de patente: nada le quita la sensación de ardor, de quemadura que crece y palpita en su garganta. El pequeño dragón se desespera”. (Queta Navagómez, “Eterno Síntoma”, Minificcionistas de El Cuento. Revista de Imaginación, Alfonso Pedraza, compilador, Ficticia, 2014.)

Pregunta. ¿Para usted qué es la poesía?, le preguntó en una ocasión la poeta oaxaqueña Yendi Ramos al recién desaparecido poeta Gerardo Deniz (1934-2014). A lo que él contestó: Es el resultado de aquello de escribir en rengloncitos cortos.

Anticipo. “La vejez, el anticipo desabrido de la muerte”: Héctor Aguilar Camín en Adiós a los padres. (Planeta, 2014.)

Viajar. Editorial Almadía en coedición con Conaculta lanzó el pasado año algunos títulos más de la colección Cartografías que coordina Margarita Heredia y diseña Alejandro Magallanes: París, 1900 de Rubén Darío, con prólogo de Álvaro Enrigue; Roma de Nikolái Gogol, con prólogo de Juan Villoro; y La vida en el Misisipi de Mark Twain, con prólogo de Rodrigo Fresán.

Revelación. La Red, siempre imprevisible. El año pasado Ricardo Bada me reenvió un correo con el mensaje: De León Gil, ex poeta (según él) antioqueño. “Hola, Ricardo, Estupendo el breve ensayo de míster Wystan Hugh Auden. Gracias por el envío. (Y gracias a la traductora, Delia Juárez.) Un feliz día. León”. Se refería a “Breve defensa de la poesía”, de W.H. Auden que traduje ¡en 1987! Ahora León Gil me envía su libro de poemas Cantata de Lluvia. De ahí este verso: “A veces pienso/ Que la lluvia/ Sólo existe/ Para que el cielo/ Pueda/ Revelarse a los ciegos”.

Crimen. Apareció una nueva  antología del género negro y policial. Latinoamérica criminal. Trece relatos seleccionados por Daniel Galera para la revista McSweeney’s (Literatura Random House, 2014), entre cuyos autores están Rodrigo Rey Rosa, Santiago Roncagliolo, Alejandro Zambra, Juan Pablo Villalobos y Joca Reiners Terron que escribe: […] “Brayan observó el patio donde construían la piscina. ¿Qué haría una ambulancia en una obra? El negro del traje miró a Brayan con el dedo índice delante de los labios y sonrió. El color de sus dientes era idéntico al blanco de sus ojos, mientras que la cara se fue volviendo cada vez más negra hasta desaparecer como una sombra en la oscuridad del pasillo. Brayan podía oír el ruido ensordecedor de la estática saliendo de sus auriculares. Una brisa helada susurró desde el interior de la casa, levantando con fuerza un remolino de polvo de cemento y arena. Encogidos por el frío del vendaval, los otros albañiles vieron a Brayan tomar la pala más cercana, volverse violentamente y golpear en la sien al negro del traje. Después de observarlo tendido en el suelo, Brayan oyó oscilar y desaparecer el ruido de estática de los auriculares. Entonces se acercó a la ambulancia y se sentó al volante. La llave estaba en el contacto. —¿Alguien quiere que lo lleve a casa? —preguntó guiñando un ojo—. Sólo se los voy a preguntar una vez”.

Envidia. Fernando Figueroa entrevistó a Augusto Monterroso y le preguntó: ¿Cuál es el defecto humano que más le inquieta? Contesta Monterroso: Defecto, vicio o pecado, la envidia. El Quijote le dice a su acompañante: “Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo, pero el de la envidia no trae sino rencores y rabia”. Espero haberlo citado bien. (El mejor oficio del mundo. 60 entrevistas, edición de autor, 2013.)

Mezcal. Alberto García Ruvalcaba es el editor de: Triviario tapatío. Historia universal de Guadalajara en 760 + 1 golosinas intelectuales. Es una reunión de textos bien documentados, breves e ilustrativos como el que él mismo escribió: “La primera noticia escrita sobre el mezcal la anotó en su Descripción de la Nueva Galicia de 1621 el enigmático cronista, poeta y astrólogo Domingo Lázaro de Arregui. El clérigo, queriendo dejar constancia de la propensión de los indios al abuso de consumo, escribió lo siguiente: ‘Y para la pobreza y flojedad de los que habitan estas tierras marítimas proveyó Nuestro Señor de muchas cosas silvestres acomodadas al sustento humano como mexcales que son muy semejantes al maguey, del que sacan vino más fuerte que el aguardiente y de aquel gusto. Y aunque el mexcale de que se hace comunica muchas virtudes, úsanle en lo común con tanto exceso que (des)acreditan el vino y aun la planta, como sucede con el piciete, o tabaco, que siendo una yerba de tantas y tan conocidas virtudes, el exceso de su uso lo ha venido a desacreditar’. A varios siglos de distancia las sustancias abusadas siguen siendo las mismas, si bien sus abusadores son ahora legión tanto en las ‘tierras marítimas’ a que se refiere Domingo como en las tierras más terrestres”. (Tedium Vitae Editorial, 2014.)

Tristeza. “La tristeza es un malestar de la mente que ocurre al considerar un bien perdido que hubiera podido disfrutarse por más tiempo; o el sentimiento de un mal presente”: John Locke, Del abuso de las palabras, en la colección Great Ideas de Taurus. Obras de autores clásicos en libros de formato pequeño y con portadas que recuerdan antiguos libros. (Traducción de Martín Schifino.)

No. La colección Versus de Tumbona Ediciones presenta el Round 14. Esta vez le tocó el turno a una escritora chilena: Lina Meruane contra los hijos. En un sondeo que realizó para saber por qué algunas mujeres no quisieron tener hijos, cita a la cronista argentina Leila Guerriero: “Nunca me conmovió la idea de parir. Todavía me divierte el asombro que producen las palabras no quiero. Hay quienes elaboran un consuelo (Bueno, ya te van a dar ganas), ensayan sospechas (No podrá y dice que no quiere), o se enojan (No puedes ir contra el instinto materno). Mi caso es más simple. No quiero. No quise. No tengo ganas. Ni siquiera pienso en eso todos los días. Diría que ni siquiera pienso en eso todos los años”. Y luego sigue Meruane: “Cuanto más sencilla es la respuesta a la pregunta del porqué no se quiere tener hijos, más dudas parece despertar en los interlocutores, me dicen, o escriben, confirmando la experiencia de Guerriero, otras escritoras-sin-hijos. Yo, por mi parte, pienso que no tener ganas de procrear o no imaginarse en el rol de madre tendría que ser tan comprensible como no haber soñado nunca con ser atleta olímpica (o haber desestimado la idea de pasar la vida en las canchas de entrenamiento, por más talento que se tuviera para el deporte)”.

Joven. La joven escritora Jazmina Barrera Velázquez escribió un breve libro de ensayos: Cuerpo extraño (Literal/Conaculta/INBA, 2013). En él le dedica un texto a la espalda: “[…] la traición más grande es la que llega por la espalda: ésta es un territorio sagrado, es la que nos sostiene al nacer (cuando nuestras piernas aún no se soportan) y la que nos detiene al morir, nuestra coraza blanda y nuestro enorme punto ciego. Por eso agacharse es un gesto tan significativo, porque es doblegar la firmeza de nuestra postura, desplegar ante los otros nuestro terreno más vulnerable, el que nosotros mismos desconocemos. Una persona de espaldas nos es más ajena, pero a la vez más íntima que una de frente. De ahí, quizás, mi gusto por abrazar a la gente de espaldas, aunque sé que corro el riesgo de que al voltear resulte ser alguien más”.

Oscuridad. El fin de la oscuridad. El ocaso de la noche en una era de luz artificial (Paidós, 2014) es una investigación crítica de Paul Bogard sobre la demasiada luz bajo la que vivimos hoy en día, que incluye información interesante: “Hay un número creciente de pueblos y pequeñas ciudades en Estados Unidos y Europa que están experimentando con apagar algunas de sus luces por momentos, en un esfuerzo por ahorrar energía, es decir, para ahorrar dinero. Y a pesar de la preocupación de que aumentara el número de crímenes, la mayoría de estas ciudades ha experimentado lo contrario. De hecho, la policía de Bristol, Inglaterra, reportó la reducción de 20 por ciento en los crímenes, y otras poblaciones inglesas han visto caer el crimen hasta en 50 por ciento desde que se apagan las luces después de la medianoche”.

Borracho. “Yo no soy una escritora con un problema de alcoholismo. Soy una bebedora con un problema de escritura”. Frases, anécdotas de cine, literatura, política, música y las indispensables recetas. De todo eso está hecho Cocteles con historia. Guía definitiva para el borracho ilustrado, de Julio Patán. Un libro que nos convence de que, definitivamente, quien bebe es más interesante que el que no lo hace, mientras nos atrae su diseño especial con diferentes tamaños y tipos de tipografía e increíbles fotografías que saltan sobre un fondo azul. (Planeta, 2014.)

 

Delia Juárez G
Autora del libro Gajes del oficio. La pasión de escribir y coordinadora de las antologías colectivas Y sin embargo yo te amaba. 12 autores interpretan a José José, Mudanzas y Anuncios clasificados.

 

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