Abordamos una vez más el tema de la obesidad. En otra ocasión (núm. 423) se realizó un retrato de la paradójica contradicción que marca el contexto mexicano, donde se tiene un alto y creciente índice de obesidad en la población pero, al mismo tiempo, es una sociedad con graves problemas de hambruna y desnutrición. Ahora, para este número, se presenta un grupo de textos que buscan cubrir cuatro flancos no menores del tema.

Saúl López Noriega hace una lectura atenta del libro La metamorfosis de la grasa. Historia de la obesidad, en la que sobresale el estigma de la gordura como el rasgo más persistente en la historia de la obesidad. En otro ensayo, aprovecha algunas de las fallas y omisiones de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes lanzada por el gobierno a finales del año pasado, para abordar uno de los debates más dominantes en el terreno regulatorio para combatir la obesidad, centrado en el funcionamiento del cerebro humano. Emilio Gutiérrez hace una sólida crítica a las dos principales políticas públicas del actual gobierno federal para prevenir y combatir la obesidad: la introducción de impuestos especiales a las bebidas azucaradas y a la comida con alto contenido calórico, así como una nueva regulación del etiquetado del contenido nutricional de los alimentos. Nicolás Medina Mora Pérez usa como escenario principal un Burger King que abre las 24 horas en uno de los barrios más márginados de Brooklyn, Estados Unidos, como punto de partida de una crónica en donde es evidente que la obesidad, en cualquier país, va de la mano con la desigualdad social.

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Un comentario en “Obesos, obsesos y discriminados

  1. No cabe la menor duda que la partida la ganará el hambre, ante el incremento del número de pobres en nuestro México, la comida escasea en la mayoría de los hogares, en que los salarios se hacen chiquitos; sin embargo los esfuerzos por disminuir los niveles de obesidad en la población se deben incrementar a través de una educación nutrimental de la población. Por lo tanto se puede encontrar solución a las situaciones extremas con mejor educación para alimentarse sanamente y salarios mas justos. Pero ¿como reaccionarán las transnacionales y nacionales de los alimentos chatarra?