VS-Merino-y-Ram1058-wAsociamos a la democracia con procesos y resultados normativamente positivos y llevamos razón en ello. Por supuesto, el vínculo entre democracia y representación política es imperfecto y depende centralmente de un factor: información. El periodismo libre es indispensable para una democracia saludable: al transparentar desempeño, permite formar preferencias políticas que premien y castiguen con mayor precisión. Evaluar la calidad del periodismo es evaluar la calidad de la cotidianidad democrática.

¿Cómo hacer un análisis sistemático del periodismo impreso en México? Creemos que un buen lugar para empezar es revisar las portadas de los periódicos, en ellas encontraremos las apuestas editoriales de cada diario; lo que a criterio de sus editores sintetiza informativamente un día y muestra el trabajo periodístico de toda una redacción. Siendo, por definición, un espacio finito, cuantificar su distribución espacial es una buena forma de aproximarnos a la jerarquización informativa, tanto en temas como fuentes1. En suma, al tipo de periodismo impreso que se hace en México.

Analizamos y clasificamos las portadas de seis diarios de circulación nacional del 1 de diciembre de 2012 al 30 de noviembre de 2013 con base en tres categorizaciones. Un total de seis mil 360 portadas revisadas, analizadas y clasificadas una por una2 y que pueden ser consultadas en estadodelperiodismo.articulo19.org; donde además están disponibles las bases de datos resultantes. Presentamos aquí una síntesis de los principales resultados.

 

Dichos versus hechos3

Si una nota se basa únicamente en  las declaraciones y/o el boletín de un solo actor, sin ningún tipo de información adicional, estamos frente a un “dicho”. Se trata de la simple reproducción de lo dicho por alguien, que no de un trabajo periodístico que, por definición, contextualiza y pondera la información generada por actores públicos.

Ahora bien, si al “dicho” se agrega cualquier información extra que dé algún tipo de contexto, incluyendo el “dicho” de alguien más que pondere el “dicho” original, clasificamos esa nota como “hecho”. Por supuesto, una nota de investigación propia, una entrevista o una encuesta son clasificadas como “hechos”. Es, efectivamente, una definición generosa de “hechos”, pero nos permite aislar con mayor precisión las notas que se limitan a reproducir los “dichos” de alguien más. Adicionalmente, reportamos por separado las notas basadas en información de agencias; asimismo, excluimos el espacio dedicado al nombre del diario, la fecha, clima, editoriales, notas deportivas y de espectáculos (a todo esto lo llamamos “espacio no clasificable”).

Esta es la portada promedio de un periódico mexicano: 35% se dedica al nombre del diario e información no clasificable (i.e. deportes o espectáculos); 34% son “dichos”; 24% son “hechos”; 7% son notas de agencias. Esto implica que del total del espacio de las portadas que es clasificable, 52.4% se basa en “dichos”. Dicho con más contundencia: más de la mitad del espacio efectivo de nuestras portadas se dedicó a notas que se basan exclusivamente en declaraciones de una sola persona, institución u organización; sin un solo elemento informativo adicional que dé contexto o pondere la declaración.

Como todo promedio, éste esconde detrás la varianza entre y dentro de casos. Nuestros periódicos son divergentes. Para empezar, la proporción de sus portadas dedicadas a información no clasificable es muy distinta, desde 23.4% en el caso de La Jornada, hasta 44.8% en el caso de Milenio. De suyo, ése ya es un indicador de las apuestas editoriales de distintos medios.

Como porcentaje del total del espacio de la portada, los “dichos” acapararon 52% de El Sol de México; 37% de Milenio; 36% de La Jornada; 33% de Excélsior; 27% de El Universal; 20% de Reforma. Si traducimos esto a espacio efectivo (que excluye información no clasificable), en el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto El Sol de México dedicó 71% de sus portadas a “dichos”, y apenas 13% a “hechos”; en el extremo opuesto, Reforma dedicó 64% de sus portadas a “hechos” y 31% a “dichos”.

Efectivamente (excluyendo el espacio no clasificable), en únicamente dos de los seis diarios analizados la proporción de las portadas dedicada a “hechos” supera a la de “dichos”: Reforma y El Universal (51% vs. 42%, efectivo). En términos efectivos, Milenio dedicó 68% de sus portadas a “dichos” y 23% a “hechos”; Excélsior dedicó 58% y 31%, respectivamente; La Jornada 46% y 37%.

En términos del espacio asignado a notas de agencias, Reforma dedicó 3% del espacio de sus portadas a éstas; mientras que La Jornada mostró el valor máximo, con 13% promedio. Ello se explica por la cobertura de temas internacionales y, simultáneamente, la ausencia de corresponsales (bajo nuestra clasificación, la nota de un corresponsal es un “hecho”).

Ahora bien, es notable la varianza entre portadas dentro de cada diario. Las de La Jornada son las que muestran mayor volatilidad en la distribución del espacio de sus portadas bajo este criterio; mientras que Milenio y El Sol de México muestran una mayor concentración. Es una obviedad, pero vale decirlo: nuestros periódicos no son iguales entre sí; y la calidad informativa dentro de cada uno es muy cambiante entre días. Por ejemplo, Excélsior tuvo portadas donde 73% del espacio se dedicó a “dichos”; pero también portadas en las que 65% se dedicó a “hechos”.

En ese sentido, aunque las proporciones son relativamente estables en el tiempo, es notorio el crecimiento de la proporción de espacio de portadas dedicado a “dichos” en diciembre de 2012 y agosto de 2013. Ello se debe, en primer lugar, al inicio del gobierno y la generación reiterada de declaraciones sobre su composición y agenda, así como a la proximidad del primer informe de gobierno.

Sintomático: no hay un solo mes en el que el promedio entre diarios del espacio dedicado a “dichos” no sea superior a aquel dedicado a “hechos”. El mes más dramático es diciembre de 2012, en el que 67% del espacio efectivo de las portadas se dedicó a “dichos”, contra apenas 24% dedicado a “hechos”. En contraste, abril de 2013 fue el mes en el que la distancia entre categorías fue menor: 44% de “dichos” y 41% de “hechos”.

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La portada, ese espejo…

Nuestro periodismo impreso rarísima vez muestra en portada notas que no hagan referencia directa a una persona o institución. Ello quizás sorprenda a pocos, lo que sí resulta inesperado es que del espacio efectivo (que excluye el espacio no clasificable), 62% de las notas se refieran a actores fuera del Ejecutivo federal, gobiernos locales, el Poder Legislativo o partidos políticos, entre ellos: sindicatos, presuntos delincuentes, militares, intelectuales, activistas, ciudadanos, policías, órganos autónomos, actores internacionales, organizaciones de la sociedad civil, etcétera.

Para sorpresa de pocos, también el Ejecutivo federal es el que mayor cobertura recibe, ello incluye al presidente, así como a miembros de su gabinete. En promedio, 17.5% del espacio efectivo de las portadas de los diarios de circulación nacional están dedicadas a este poder. Le siguen partidos políticos, con 7.3%, gobiernos locales con 6.5%, el Poder Legislativo con 5.5%, y apenas 1.3% está dedicado a “expertos”.

La varianza entre diarios bajo esta categoría es aún más evidente. Empecemos por el Ejecutivo federal. Reforma le dedica apenas 8% del espacio efectivo de sus portadas; en clarísimo contraste El Sol de México le dedica 32%; mientras que el resto de diarios usan una proporción bastante similar, entre 14% y 18%.

De hecho, Reforma es el único periódico en el que el Ejecutivo no ocupa el mayor espacio entre el resto de actores y es, por mucho, el diario que más espacio dedica a notas sobre gobiernos locales, con 13% del espacio efectivo de sus portadas; de nuevo, en la otra esquina está El Sol de México, con apenas 3%.

El rango de espacio dedicado al Legislativo va de 4% (La Jornada y Milenio) a 8% (Excélsior), junto con “expertos”, esta es la categoría más similar entre periódicos. Curioso, en un año intenso en la agenda legislativa.

Finalmente, la cobertura de partidos políticos ocupa más espacio en Excélsior y Milenio (10%), mientras que en Reforma cubre apenas 5% del espacio efectivo de sus portadas.

Como sospechábamos desde la sección anterior, diciembre y septiembre serían los meses en los que el Ejecutivo acapararía mayor espacio de portadas, dado el inicio de la presente administración y el primer informe de labores (aunque habría que agregar enero y febrero). En diciembre de 2012 el Ejecutivo federal ocupó 22% del total del espacio efectivo de las portadas de periódicos; mientras que en julio la proporción fue de apenas 14% (el más bajo del año). A pesar de estas diferencias, es notoria la estabilidad temporal del espacio ocupado por el Ejecutivo, mientras que la cobertura de gobiernos locales y el Poder Legislativo son mucho más volátiles.

 

El final de la violencia

Del total del espacio de las portadas, en promedio 3.4% fue dedicado a temas económicos, 2.3% a temas relacionados con violencia, 1.4% al Pacto por México (mencionado como tal explícitamente). Esto es, apenas 7% del espacio total, lo que equivale a 11% del espacio efectivo. Dicho de otro modo, 89% del espacio clasificable de las portadas de los diarios mexicanos de circulación nacional fue dedicado a otros temas.

Es claro: la violencia desapareció… en la prensa. Visto de otro modo, de dos mil 190 portadas diarias, en 437 de ellas se tocó algún tema asociado a la violencia (una de cada cinco). Sólo por comparar, los días en los que apareció el Ejecutivo federal sumaron mil 417 (dos de cada tres).

Habrá que aclarar, además, que en “violencia” se incluyen homicidios y crimen organizado, pero también estadísticas de secuestro, autodefensas y enfrentamientos en marchas y protestas. Esto es, sabemos con certeza que en un país que reportara más de 17 mil homicidios en 2013, éstos ocuparon menos de 2% del espacio de portada de diarios y en ningún caso ocuparon más de 48% de una portada un día (este es el porcentaje máximo ocupado por la violencia, y corresponde a Milenio del 25 de febrero de 2013).

Contrario a las dos secciones previas, la sorpresa en este caso es la uniformidad en la cobertura. El rango de espacio efectivo promedio de la portada dedicado a temas de violencia va de 2.12% (El Universal) a 4.87% (Excélsior); y únicamente en dos periódicos la violencia es el tema de mayor cobertura entre los tres analizados: Milenio y Reforma.

Como se aprecia, febrero y julio de 2013 fueron los meses de mayor espacio dedicado a violencia en portadas, con 7% del espacio efectivo. En febrero se debió a las notas sobre la violación de ciudadanas españolas en Acapulco; el ataque al procurador de justicia de Morelos; un reporte de la CNDH sobre autodefensas; información generada por Segob y organizaciones sociales sobre desaparecidos. En el caso de julio, se explica por la publicación de datos sobre secuestro; enfrentamientos en Michoacán; el asesinato del vicealmirante Carlos Miguel Salazar Ramonet. En noviembre, mes del hallazgo de 62 cuerpos en una fosa entre Jalisco y Michoacán, la violencia ocupó 3.47% del espacio efectivo promedio de portadas.

No podemos dejar de preguntarnos si existe una relación positiva entre el número de homicidios mensuales y el porcentaje de portadas dedicado cada mes a violencia. La respuesta es no. Los homicidios son una constante, mientras que los medios impresos llevan en portada episodios variables: en la administración pasada se trataba de la narrativa oficial; en esta administración se trata de episodios coyunturales y de gran impacto noticioso.

 

Buscando los “hechos”  de los “dichos”

La clasificación de portadas no permite el cruce de temas. Por ejemplo, no podemos saber directamente qué proporción de las notas basadas en “dichos” se refieren a declaraciones del Ejecutivo federal y/o a temas de violencia, o bien, una nota relacionada al Pacto por México. Lo que sí podemos hacer es identificar si existe una relación estadística entre categorías. La primera pregunta que nos parece relevante responder es si hay una tendencia en el tiempo que incremente la proporción de espacio dedicada a “dichos” o “hechos”. La respuesta es sí en los casos de El Sol de México y Excélsior; al movernos de diciembre de 2012 a noviembre de 2013, la proporción de sus portadas dedicadas a “dichos” creció en 9.2% y 6.8%, respectivamente; mientras que en el caso de El Universal la proporción de sus portadas dedicadas a “hechos” creció en 6.9%. La falta de significancia en los otros diarios debe entenderse como que la proporción de “dichos” y “hechos” en sus portadas no tiene un patrón temporal.

Segunda pregunta relevante: ¿Crece la proporción de la portada dedicada a “dichos” cuando crece la cobertura del Ejecutivo federal? Sí, y en todos los periódicos. Cuando la proporción del espacio total de la portada dedicada al Ejecutivo federal pasa de su valor mínimo (0% en todos los casos) a su valor máximo (entre 67% y 79%); la proporción de la portada dedicada a dichos crece entre 36% y 51%, significativo en todos los casos. La implicación es directa: cuando se cubre al Poder Ejecutivo en la portada, la probabilidad de que esas notas se basen exclusivamente en los dichos de un actor es alta.

En contraste, y con la finalidad de comparar, cuando la proporción del espacio de la portada dedicada al Poder Legislativo cambia de su valor mínimo a su valor máximo, el efecto sobre el porcentaje de espacio de “dichos” y “hechos” es más divergente y, con excepción de El Sol de México, el incremento en todos los casos se da en la proporción de espacio dedicado a “hechos”. Diferentes actores políticos en México tienen distintos tratamientos periodísticos, cuantitativa y cualitativamente.

El efecto del espacio dedicado a temas es también distinto sobre el espacio de “dichos”/”hechos”. El crecimiento en la proporción total de las portadas dedicada a temas de violencia no tiene efecto alguno en ningún diario sobre la proporción dedicada a “dichos” o “hechos”. En cambio, cuando analizamos el espacio dedicado al Pacto por México y éste se mueve de su valor mínimo a su valor máximo, en ningún diario hay un efecto en el porcentaje dedicado a “hechos”; pero en tres de ellos crece significativamente el porcentaje de la portada dedicado a “dichos”: Excélsior, La Jornada y Reforma.

En síntesis, ¿cuál es el estado del periodismo impreso en México? Con las claras divergencias ya descritas, podemos reducirlo a lo siguiente: se trata de un periodismo basado mayoritariamente en “dichos” (sin contexto o ponderación alguna), con una fuerte presencia del Poder Ejecutivo y omiso del Legislativo o gobiernos locales; ello, creemos, genera coberturas coyunturales basadas en la agenda que los “dichos” de los actores dominantes generen, en donde, por ejemplo, violencia y homicidios ya no caben.

Periodismo y derecho a la información

El estudio “El estado del periodismo impreso en México. Un año en portadas” tiene como fin acercarnos a conocer nuestra prensa escrita. Busca, con información verificable y cuantificable, comprender mejor qué tipo de información está disponible para los lectores que la consumen. Los resultados descritos dan sustento a hipótesis que enuncian una baja calidad de la información de interés público en la prensa. En otras palabras, el estudio confirma que contamos con un periodismo precario y deficiente.

Como iniciamos este texto, creemos que el estudio es un primer acercamiento a un problema profundo de nuestra democracia: el papel de los medios de comunicación. Toda teoría política remarca que los medios impresos, digitales y electrónicos deben jugar un papel fundamental en un sistema democrático. Por tanto, los datos arrojados nos llevan, obligatoriamente, a revisar la relación entre periodismo y el derecho a la información.

En términos generales, el periodismo es el oficio que tiene como fin la búsqueda exhaustiva y la producción de noticias que informen a la sociedad sobre su contexto inmediato. Desde comienzos del siglo XX el periodismo se convirtió en la profesión que asumía, como misión de carácter público, la labor de mantener informados a todos los sectores de la sociedad sobre los acontecimientos que suceden a su alrededor y que involucran denuncias y problemas fundamentales.

La libertad de prensa incluye la libertad de escoger la línea editorial que al medio le plazca. Eso no es debatible. Sin embargo, si partimos desde la “razón de ser del periodismo” resulta fundamental contar con documentos objetivos que nos digan cómo esas decisiones internas de un periódico pueden, en dado caso, afectar el derecho a la información de interés público de la sociedad.

Es sintomático de la falta de rendición de cuentas de los mismos medios de comunicación que en México no exista un observatorio de medios que, de manera seria y sistemática, revise la actuación de los medios proporcionando información que evidencie la intención de su línea editorial y cobertura de los hechos de interés público, así como el impacto que tiene en el derecho a la información de la sociedad y, por tanto, en nuestro sistema político.

La aportación fundamental del estudio sobre las primeras planas durante el primer año de Enrique Peña Nieto radica en ser una radiografía de la prensa en nuestro país. Falta mucho por analizar de la prensa y su impacto en la sociedad, eso está claro, sin embargo, este primer ejercicio nos comprueba que la prensa tiene poca calidad al estar basada preponderantemente en “dichos”; está cercana al poder al dedicar amplios espacios al Ejecutivo federal, y tiene la capacidad para desaparecer temas, como la violencia en el país, que son de interés público.

Claro está que entre más información se genere sobre los medios y su cobertura, las audiencias podrán (por lo menos esa debe de ser la hipótesis) escoger mejor su fuente informativa y demandar información de más alta calidad que ayude a la toma de decisiones sobre asuntos públicos y su respectiva evaluación.

La evidencia del estudio muestra que el derecho a la información está mermado por decisiones editoriales cuestionables periodísticamente que, en consecuencia, no responden al interés público de la información y sus papel central en la calidad de nuestra vida democrática.

 

José Merino
Director de Data4.mx

Darío Ramírez
Director de Artículo 19 para México y Centroamérica.

Este proyecto fue posible gracias al trabajo y dedicación de Alejandro Garza, Eduardo Fierro, Jonathan Jiménez, Joel Ávila, Jessica Zarkin y Keren Martínez, y al impulso indispensable de Antonio Martínez Velázquez.

1 Este análisis se basa en la tecnología de PageOneX.com; agradecemos la generosidad al hacer público su código.
2 El total tendrían que ser seis mil 570; sin embargo, los PDFs de 70 portadas no estuvieron disponibles.
3 Tomamos prestados los términos “dicho” y “hecho” del periodista Daniel Moreno, director de Animal Político.


Apéndice. Gráficas elaboradas a partir de los datos obtenidos en el estudio.

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7 comentarios en “Por sus portadas los conoceréis

  1. Considero que la categoría “dichos” al interior del presente texto, resulta ambigua para los fines divulgativos del análisis de discurso realizado. Bajo este tenor, el concepto más acertado para su clasificación podría ser “declaración de actores prominentes”, factor noticioso que no debe confundirse en concepto de “importancia”, dado que se vincula con el grado de popularidad poseído por tales personajes entre los grupos de interés, mismo que según la contingencia del hecho, será relevante. Ello es importante, ya que un “dicho” puede abarcar igualmente el testimonio de una fuente vivencial acerca de un hecho no evidenciado por un periodista y que, sin embargo, posee relevancia pública a razón de plantear una problemática que trasciende al individuo.

  2. Excelente estudio en mi primer apreciación, sin duda el camino de la rendición de cuentas aún es largo, si bien, se confunde con transparencia y solo al “estado como el principal para dar explicaciones al agente”. Es necesario que en función de una ética pública, los medios rindan cuentas a una ciudadanía con mayor autoestima.
    Gracias

  3. Organización Editorial Mexicana: la eterna “lamebotas” de los Gobiernos en turno.
    Buena investigación.