Bernhard Schlink, El lector, Compactos Anagrama, Barcelona, 2004, 203 pp.

Del rito de iniciación sexual de un adolescente alemán con una mujer a la mitad de sus treintas —vivencia cuyo azoro emotivo y temperatura emocional son recuperados con refinamiento—, la novela avanza hacia una reflexión íntima, moral y legal sobre el Holocausto y “la culpa del pueblo alemán” por su inacción ante el exterminio. En el corazón de la trama late una disyuntiva ética individual: optar por la culpa o por la vergüenza. La novela propone a la lectura como humanismo vital acaso redentor. Schlink nos ofrece una historia de sexo, culpa y piedad trasladada con fortuna al cine. (A. de la G.)

Guy Davenport, ¿Qué son las revoluciones? Y otros ensayos sobre arte y literatura, Libros Magenta, México, 2008, 211 pp.

Este volumen nada tiene que ver con la teoría política sino con la crítica vital y literaria. Del linaje de Mencken, Wilson y Vidal, Guy Davenport (Estados Unidos, 1927-2005) posee una obra crítica vasta donde esplende su imaginación razonante, capaz de trazar perspectivas originales sobre autores clásicos, modernos y contemporáneos. Este profesor inclinado a la diatriba elegante descubre ángulos insospechados de Pound, Ruskin o Joyce, o bien, en su arenga humanista, se opone a la deificación de la tecnología para recuperar una vida más sencilla, ilustrada y regida por el buen sentido. La traducción de Gabriel Bernal Granados fue celebrada por el autor. (A. de la G.)

Vicente Leñero, Gente así, Alfaguara, México, 2008, 315 pp.

A quienes se creen poseedores de la clarividencia oportuna y presuntuosa para distinguir entre ficción y realidad no les vendría nada mal el baño de agua fría que es Gente así, el aún caliente libro de relatos de Vicente Leñero. Por sus páginas desfilan, sin orden de importancia, Gerardo de la Torre, José Donoso, Luis de Tavira…, todos sin otro afán que servir a los intereses de la literatura, es decir, al viejo arte de hacernos creer que un conejo puede salir del fondo de un sombrero negro. Las minucias y argucias de los mundos que observa Leñero se ven iluminadas y oscurecidas por una mirada tan afectiva como filosa. (R.P.)

John Banville, Eclipse, Anagrama, Madrid, 2002, 224 pp.

Pasada la ola Julian Barnes, desgastado el golpe de revés de Martin Amis, ya sin aire la mala onda de Ian McEwan, viene en nuestro rescate la prosa sin costuras de John Banville. Su novela Eclipse abunda en la pérdida, el dolor y la soledad. En manos de un merolico a los que tanto nos hemos acostumbrado, esos temas darían para una reflexión en el dispensario de la esquina. En manos de Banville dan para seguir creyendo en una de las verdades extremas de la literatura: hay algo más importante que escribir bien: escribir mejor sin dejar de pensar en los demás. (R.P.)

Gabriel Zaid, El secreto de la fama, Lumen, México, 2009, 164 pp.

Título esencial para domar a la ambición, la vanidad y el alpinismo curricular practicado como deporte extremo en nuestra voluble República de las Letras, El secreto de la fama debía ocupar un sitio exclusivo en la repisa donde ciertos ejemplares aguardan la relectura. Su ironía implacable, su acuidad para abordar el perpetuo dilema de los demasiados libros y, sobre todo, la lucidez para observar los conflictos entre la creación, la crítica, la lectura y el mercado, lo convierten en un perfecto Manual de Supervivencia literaria, para no sucumbir ante el canto de las sirenas que representan el bestseller, la pedantería y el efímero estrellato. (I.R.G.)

Irvine Welsh, Secretos de alcoba de los grandes chefs, Anagrama, Madrid, 2007, 528 pp.

A Irvine Welsh se le puede envidiar absolutamente todo: el frenético ritmo de su prosa, la habilidad para el retrato de la plebe escocesa, la asombrosa precisión de sus cuadros costumbristas pero, principalmente, su oceánica imaginación para concebir historias truculentas. De Trainspotting a Secretos de alcoba de los grandes chefs, Irvine Welsh se ha consolidado como el creador de una tribu de monstruos cuya perversidad los exalta y los denigra, los comprime en la caricatura que proyecta el espejo decadente del Reino Unido. Secretos… es la versión recargada del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Una brillante parábola sobre el odio, la envidia y la mediocridad de Danny Skinner, el héroe trágico de esta divertidísima novela. (I.R.G.)