FILMAR CON ARTURO RIPSTEIN, NOTAS DE MATÍAS MEYER
En el mes de marzo de 2005, Arturo Ripstein, me invita a participar como asistente personal en su nueva película, intitulada “El Carnaval de Sodoma”. Podré ver todo el proceso, preguntar todo lo que quiera, y en sus palabras “aprender y desaprender muchas cosas”. En Agosto de 2005 empieza la pre-producción. Ripstein me dice: “lo más importante es que preguntes muchas cosas, se vale no saber, lo que no se vale es quedarse en la ignorancia”.
La producción ha rentado una casa donde se filmará el 90% de la película. Allí mismo están las oficinas y bodegas de los diferentes departamentos.
Pre-producción:
El casting se lleva a cabo en el comedor de la casa. Los actores entran, Ripstein los saluda, les pregunta lo que han hecho y están haciendo, intenta relajarlos un poco, luego les hace leer algunas líneas del personaje para el cuál han sido llamados. Primero los deja leer y después les da un par de indicaciones acerca del personaje y los hace leer nuevamente. El Casting no dura más de cinco minutos por actor.
Una vez que está hecho el casting, se junta a todo el elenco, unas 16 personas. Primero se da una vuelta a la casa, mostrando los lugares del guión y luego se hace una lectura general del guión. Después de 40 minutos de lectura del texto, Ripstein interrumpe y les dice que sigan leyendo el texto en sus casas. Explica que esta película la quiere filmar con cortes, que quiere cambiar, y no usar planos secuencias (porque eso ya se lo sabe). En vez de hacer una secuencia de seis minutos en una toma la hará en tres de dos minutos. Explica que primero ensaya, luego se ponen las luces y luego filma y que como esta película se hará en digital, empezará a filmar casi desde el principio (solo uno o dos ensayos, para que la mecánica de la escena esté clara) ya que de lo que se ha dado cuenta es que muchas veces los momentos más prodigiosos son durante los ensayos. También les dice a los actores que el trabajo no es un examen, que se vale no saber y que pueden hacer todas las preguntas que quieran. Agrega que él está para cuidarlos, escucharlos y conversar. Ripstein hace enfasis en que los diálogos de Paz, su mujer y guionista, son muy bonitos, suenan muy bien, como coloquiales, pero no lo son, son muy complicados de decir, su construcción es muy extraña, con cambios de tiempo de verbos y estructuras complejas. También explica que el guión es muy literario, casi como novela, opuesto a los demás guiones que solo describen lo que se ve, sin detallar en sentimientos de los personajes por ejemplo. A él esto le gusta ya que hace que todo mundo entienda mejor la película que se está haciendo, y así que todos hagan la misma película.
Le pregunto a Ripstein que me resuma lo que quiere decir con su película: ”es una película acerca de anhelos frustrados”.
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Durante los ensayos, que duran dos semanas, Ripstein primero les pide a sus actores que hablen acerca de sus personajes y puntualiza las cosas que le parecen. Luego les explica que estos ensayos son para encontrar el tono de la película, que en el momento en que el tono toca el timbre, ya está. Tampoco encontrarán exactamente el tono, ya que este se encuentra en la filmación. Para Ripstein, el chiste de los diálogos es la cadencia, que suenen bien. También les explica que el guión es solo un elemento más en la película, que es una guía que no se sigue al pie de la letra. Además, durante los ensayos, Ripstein les habla a los actores sobre las cosas que a él le importan, como son la vulnerabilidad de las personas y las dualidades. Dice que nunca invitaría a cenar a su casa a uno de sus personajes, esto para explicar que para hablar de algunas cosas no se tienen que vivir forzosamente. Ripstein también habla sobre la naturalidad, a él no le gusta que sus películas se parezcan a la vida real, busca algo más que la simple transposición de lo real, que es muy aburrido. Dice que él tiene que contar mentiras más verdaderas que la verdad. Habla sobre la verdad, sobre las cosas que creemos, en qué momento empezamos a creer. Como nos convencemos de que esto o lo otro es verdad. Habla de la identificación, que es a lo que aspira el cine, que el espectador se diga, esta película la hicieron para mí y que existe una estructura dramática que sirve para entretener.
Resumiendo su trabajo con los actores durante el ensayo, puedo decir que Ripstein hace pocas indagaciones psicológicas. Trabaja mucho con indicaciones físicas como por ejemplo, “entrecierre los ojos, raspe la garganta”.
Hay algunas pistas que les da a los actores, por ejemplo a Fernando Luján le dice que Cándido es un personaje que sopla mucho y les escupe a todos. A Juan Carlos Remolina, le dice que su personaje es un jodón que se cae bien. Al día siguiente al mismo personaje le dice que es un ángel. Luego le pregunta lo que es para él un ángel y sobre eso trabajan. A Alejandro Camacho, que interpreta a Ponciano, le dice que él está encima de los demás personajes, pero que no es soberbio, es como alguien famoso, que con sus cuates es el mismo de siempre. Al Chino le da un tic, que esté moviendo el cuello y la espalda, esto para relajarlo, para que no esté tan tenso. A Angel lo hace morder un cerillo mientras habla. Ripstein los ayuda, y les dice, no los dejaré hacer cosas feas, no se preocupen.

A nivel fotografía Ripstein habla con el fotógrafo (Luis Sansanz) de expresionismo, de alto contraste, de luz y sombra, de dualidad. Lo hace ver la película “The Scarlet Empress” de Joseph Von Sternberg de 1934. Juntos ven filtros y algunas pinturas expresionistas. Ripstein dice que por él hubiera hecho la película en Blanco y Negro, pero que los productores no lo dejan. Dice que el ByN hace trabajar la imaginación del espectador, ya que carece de color.