Julio 2010
Nexos en línea
Carlos Monsiváis
(1938-2010)
José Saramago
(1922-2010)
 
 
No. de Comentarios Comenta esta nota 
8 Comentarios
 
06/07/2009
Inhibir, estrategia de gobierno
Sergio Sarmiento ( Ver todos sus artículos )

machete



Durante el sexenio de Ernesto Zedillo ocupé durante algunos años la vicepresidencia de noticias de una empresa de televisión. El gobierno ejerció entonces una enorme presión a las televisoras para suspender los programas de nota roja que se habían multiplicado en las pantallas. El propio presidente hizo declaraciones públicas afirmando que esas emisiones hacían una apología de la violencia y promovían el crimen.

Yo había diseñado y puesto al aire un programa llamado Ciudad Desnuda, que obtuvo altos niveles de público y del cual surgió toda una generación de periodistas de televisión que hasta la fecha tienen papeles distinguidos en la industria. La televisora, sin embargo, decidió en 1997 aceptar las “recomendaciones” del gobierno y retirar del aire el programa.

Algún periodista me preguntó entonces mi opinión acerca de la decisión. Yo señalé que la lamentaba, pero añadí: “Si bien estoy triste por la pérdida de un programa exitoso de televisión, estoy contento por el país. Si es cierto, como dicen, que este programa estaba provocando el crimen, por lo menos habrá menos delincuencia en México a partir de hoy”.

El comentario no fue bien recibido en los círculos oficiales. La ironía no escapó a los funcionarios que estaban atentos a los medios. Pero lo interesante es que los mismos políticos que habían exigido el retiro de los programas de nota roja de la televisión, y que argumentaban que no estaban ejerciendo una censura sino simplemente protegiendo a la sociedad de sufrir más crimen, sabían que su razonamiento era falaz y que el retiro de los programas no tendría ninguna influencia sobre el crimen o sobre la violencia en las calles.

Ya no hay programas de nota roja en la televisión mexicana. Pero los noticiarios normales han dado a las notas sobre crímenes, y en especial a las que tienen que ver con las ejecuciones que se han vuelto tan comunes en el país, un lugar importante en sus espacios. Una vez más un presidente de la República, ahora Felipe Calderón, ha cuestionado a los medios por hacer apologías del delito o por hacerles el juego a los criminales. El presidente se mostró especialmente molesto con la revista estadunidense Forbes que colocó al narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán en su lista de los hombres más ricos del mundo.

El tema no ha quedado ahí. El gobierno ha buscado de distintas maneras influir sobre la cobertura de los medios. En particular, ha pedido a los directivos de empresas de radio y televisión así como de periódicos que dejen de reportar el contenido de las mantas o carteles con mensajes que los grupos de la delincuencia organizada despliegan sobre distintas vías de comunicación o que colocan junto a personas ejecutadas. El argumento es que los medios les están haciendo el trabajo a los delincuentes al difundir mensajes que de otra forma muy pocos conocerían. La mayoría de los medios electrónicos o impresos han aceptado esta recomendación, pero algunos han seguido divulgando el contenido de estos narcomensajes.

De la misma manera, el gobierno mexicano ha venido expresando su molestia ante una cobertura en los medios internacionales que enfatizan las informaciones sobre crímenes. Lo dijo el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, de esta manera: “Hay un deterioro de la imagen de nuestro país en el exterior que se debe, básicamente, a la insistencia de algunos medios de comunicación a darle mucha importancia a todo lo que sucede en el país en materia de crimen organizado”.

Reconozco que padezco de una deformación profesional: soy periodista y el trabajo de toda mi vida ha sido el de difundir información, especialmente cuando las autoridades se resisten a que lo haga. Estoy convencido, sin embargo, que la divulgación de información sobre crímenes no promueve la comisión de delitos y que los medios de comunicación tienen obligación de dar a conocer cualquier información relevante que le interese al público, aunque sea sobre hechos criminales.

Si bien hay académicos que sostienen que la violencia en las pantallas provoca violencia en las calles, la experiencia práctica nos sugiere algo completamente distinto. Los factores que parecen incidir sobre el crimen y la violencia tienen más que ver con circunstancias sociales y culturales que con los programas de televisión. En todo Estados Unidos, por ejemplo, se exhiben las mismas emisiones, pero los índices de violencia fluctúan radicalmente por estados y ciudades y dependen más bien de condiciones sociales, étnicas y económicas de cada uno. Japón es uno de los países del mundo con menor índice de criminalidad, pero sus programas de televisión han sido consistentemente violentos. Países como Ruanda, con una ausencia casi total de televisión, han sufrido los peores casos de matanzas indiscriminadas en los últimos años.

Entiendo como periodista la responsabilidad de no generar uno mismo las notas. Una de las más elementales reglas que se enseñan a los periodistas se inspira en la metáfora de que no se debe gritar “¡Fuego!” en un teatro cerrado. Famoso es el caso del magnate William Randolph Hearst al que se acusa de haber hecho estallar el buque Maine en La Habana para promover la guerra de 1898 entre Estados Unidos y España.

Pero en la duda hay que pecar del lado de la libertad. La función de los medios es mantener informada a la población sobre acontecimientos que le interesen y sean verdaderos. La responsabilidad de los periodistas es comprobar que la información que difunden es correcta y no si le gusta a la autoridad. Más que cuestionar si es ética o no la inclusión del Chapo Guzmán en las listas de Forbes sobre los más ricos del mundo, habría que preguntarse si realmente la revista contaba con la información que le permitía avalar esa información. Los datos que incluía la revista en su artículo simplemente no parecían garantizar la veracidad del dato.


Durante muchos años los periodistas en México tuvimos que definirnos constantemente por nuestro enfrentamiento con una autoridad que pensaba que tenía el derecho y la obligación de controlar la información en supuesto beneficio de la sociedad. Los espacios de libertad, sin embargo, se han ampliado de manera considerable en los últimos años. Si bien en algunos estados siguen existiendo casos de censura, hoy en día el gobierno federal debe recurrir más a la negociación o a la persuasión para que la información se encauce de la manera en que desea. Y en muchos casos las autoridades no consiguen su propósito, especialmente en los medios impresos que no dependen de concesiones gubernamentales.

Hoy los periodistas mexicanos enfrentamos otro reto quizá más importante. Debemos volvernos más profesionales: asegurarnos que la información que damos a conocer sea verdadera, esté bien presentada y sea comprensible e interesante para nuestro público. En la cobertura del crimen nuestra responsabilidad debe ser con el lector, el radioescucha o el televidente y no con el gobierno, que afirma actuar en representación de la sociedad pero busca más bien favorecer sus propios intereses políticos.

Al tomar la decisión de si se divulga o no el texto de una narcomanta, el periodista debe sopesar si la información le interesa o no al público. Al considerar si se incluye o no alguna imagen de violencia en un reportaje, debe considerar la reacción del público: ¿le interesará o le generará tal repulsión que le haga cambiar de canal? El punto de vista de la autoridad no debe incidir sobre la decisión.

A cualquier gobierno, por supuesto, le interesa que los medios guarden silencio sobre los crímenes que se cometen en la comunidad. Los políticos siempre podrán llevar a cabo su trabajo con más facilidad si la gente no está consciente de las amenazas que se ciernen sobre ella. Pero la función de los medios es, precisamente, la de comunicarle al público estas amenazas con el fin de que pueda tomar las medidas pertinentes. Si esto hace más difícil la función de los gobernantes, peor para ellos.

Sergio Sarmiento. Periodista. Es titular de los programas La Entrevista con Sarmiento y La Red de Radio Red.

 

Comparte | Más
Votación general :
Tu voto: (ninguno), Promedio total: 3.9 (15 votos)
 
Comenta este artículo:
*Campos obligatorios

Tu nombre*:
Tu correo electrónico:
Tu correo electrónico no será mostrado públicamente
Título de tu comentario:
Tu comentario*:
* La revista Nexos se reserva el derecho de remover o restringir la publicación de comentarios injuriosos.
 
Comentarios sobre este artículo
8 comentario(s), mostrando 5 por página
Páginas:   1      2 
Ricardo | 02/03/2010 18:24:47
Falta un análisis de datos.
El Sr. Sarmiento es inteligente. En este artículo transmite de forma clara su hipótesis: el nivel de exposición de la veracidad no tiene relación con el aumento o disminución de la violencia. Salvador Arredondo tiene razón al proponer que Sarmiento utilice datos para comprobar la hipótesis. Ya varias veces este periodista pseudo-sabio ha opinado acerca de economía desde una postura subjetiva. Si este periodista no sabe hacer regresiones con variables, es simplemente porque no tuvo un curso de Estadística cuando curso su carrera de Filosofía. Tampoco, tomó Econometría, ni sabe matemáticas y mucho menos Economía, pero como escribe "bonito" y es una personalidad respetada, mucha gente de poco conocimiento se deja llevar por la visión parcial del también escritor. Pero, bueno, dejemos que piense Sarmiento que es brillante, tiene buen estilo y que nadie se da cuenta de sus errores.
 
Salvador Arredondo | 16/12/2009 11:44:44
Violencia en TV
Me parece que al no proporcionar datos estadísticos el Sr. Sarmiento en su artículo "Inhibir, Estrategia de Gobierno", para argumentar que las noticias con hechos violentos no tienen incidencia en el aumento de la misma, es querer tapar el sol con un dedo. La violencia que genera la TV, desde luego que tiene repercusiones en la conducta de: niños, adolescentes y adultos. Dato estadístico: un niño a los diez años ha recibido más de 10,000 imágenes violentas de la TV, juzgue usted si tiene o no incidencia.
 
Victor Hernandez | 07/10/2009 13:38:15
censurar no es lo mejor
Si bien es cierto a veces es mejor no oir no ver no saber de la cruda realidad que vivimos, estamos en una sociedad del culto al poder ,al dinero, al sexo y del tema es una lastima cerrar espacios a la informacion veraz, censurar no es lo mejor
 
MIGUEL ANGEL RAMOS | 30/07/2009 14:00:20
TOTALMENTE DE ACUERDO
TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO SERGIO, CREO YO, QUE LOS PERIODISTAS DEBEN PASAR LAS NOTAS DESNUUUDITAS, TAL Y COMO SON, YA DEPENDE DE NOSOTROS LOS LECTORES CENSURAR O NO, DESECHAR O NO LO QUE NOS GUSTE O SIRVA. MUY BIEN HERMANITO ME GUSTO TU NOTA...
 
Carolina Peña | 23/07/2009 12:00:28
La cuestionable ética periodística
"La lengua es un miembro muy pequeño, pero hace alarde de grandes hazañas. Su chispa puede incendiar hasta un bosque". Las sabias palabras del apostol Pablo en su carta a Santiago, deja claro que en su tiempo, como en el nuestro el poder de la palabra (bien o mal intencionada) es capaz de derrumbar los más grandes muros.
Es verdad que los medios son la voz del pueblo pero en muchos de los casos y sobre todo en nuestro país, se siguen quedando muy cortos y "light" al enjuiciar a nuestro gobierno y sus desafortunadas decisiones con respecto a su desempeño para reestablecer la paz en la sociedad mexicana. En cambio, si se trata de hacer cenizas, el medio del espectáculo es el blanco perfecto. No olvidemos que la figura mundial y el mas grande artista de nuestro tiempo (lo aceptemos o no)se vio deteriorada, no tanto por sus acusadores en un tribunal, sino por las filosas y malintencionadas actitudes de periodistas, en especial uno, cuya puñalada trapera lo llevó a tener sus cinco munitos de fama a costa del desprestigio y humillación al personaje.
En una ocasión el Sr. Cuauhtémoc Cárdenas dijo:"Televisa es una empresa que sirve al sistema y se sirve de él". Yo diría: los periodistas en nuestro país, incluyendo a los de espectáculos, informan lo que quieren, manipulan la nota, destruyen, defienden lo indefendible, dan por asentada una mentira,cuyo objetivo únicamente es el morbo del espectador o lector.
Por supuesto, existen sus contadas excepciones
 
Páginas:   1      2 
 
 
Nexos del Mundial
Futbol y lo demás...
 
Final
Luis Miguel Aguilar
 
 
Actualidad del pasado
Solo en línea
Archivo de Nexos
 
Las “enfermedades” de Marcial Maciel (Agosto 2006)
Fernando M. González
 
Migrantes mexicanos (Junio 1997)
 
El águila y el nopal y la Virgen de Guadalupe en la época colonial (Diciembre 1997)
Enrique Florescano
 
La crónica al día (Noviembre, 1988)
 
Duración de la eternidad (Abril, 1992)
Carlos Monsiváis
 
Gorostiza: Un texto desconocido (Noviembre, 1991)
Carlos Monsiváis
 
 
 
La cosecha del dia
Seguimiento Internacional
 
NEW YORK TIMES-Mr. Obama’s Immigration Promise
 
NEW YORK TIMES-Church Office Failed to Act on Abuse Scandal
 
[Ver más]
México en la prensa Internacional
 
EL NUEVO HERALD (AP) – Juez EEUU permite que México participe en demanda contra Arizona
 
DALLAS MORNING NEWS – Texas spared brunt of storm as Alex ravages Mexico
 
[Ver más]
CIAM
 
 
Recomendación editorial
 
Ciudad Juárez: La vida breve
Héctor Domínguez Ruvalcaba
 
Contra la idea de México
Mauricio Tenorio Trillo
 
Mi vida con el narco
David Piñón Balderrama
 
Clasemedieros - Una mayoría silenciosa
 
Reflexiones contra la noción histórica de mestizaje
Juan Pedro Viqueira
 
La ruta de sangre de Beltrán Leyva
Héctor de Mauleón
 
 
Lo más leído este mes
 
Maciel: La operación censura Crónica del boicot a Canal 40
Ciro Gómez Leyva
 
La Iglesia del encubrimiento
Héctor de Mauleón
 
[Ver más]
 
Lo mejor votado este mes
 
La Iglesia del encubrimiento
Héctor de Mauleón
 
Maciel: La operación censura Crónica del boicot a Canal 40
Ciro Gómez Leyva
 
[Ver más]
 
 
Autores de Nexos en la Red
 
Divagación sobre el retorno
Blog de Ángeles Mastretta
Zizek animado
Blog de Jesús Silva-Herzog Márquez
¿De regreso al presidencialismo?
Blog de Soledad Loaeza
LAS PIEDRITAS EN EL ZAPATO
Blog de José Joaquín Blanco
Sitio de Luis González de Alba
 
 
Suscripción en línea
 
 
Twitter Nexos
 
Ediciones Cal y Arena
  Acerca de Nexos Normas de privacidad Contáctenos Directorio Mapa del sitio  
Todos los derechos reservados © Revista Nexos